Alexandra
Alvarez. 2000. Etnografía y escuela. Legenda.
Mérida:
Universidad de Los Andes, 4-5: 21-31.
La
etnografía de la comunicación se centra en la estructura del
comportamiento comunicativo, en cuanto que éste constituye uno de los
sistemas de la cultura (concebida de una manera holística) relacionado
con los demás sistemas de la misma. Se distingue de la lingüística en
que mientras ésta estudia el lenguaje, aquélla se ocupa del análisis de
la cultura en relación con el lenguaje.
A
grandes rasgos puede señalarse, por ahora, que el objeto de estudio de la
etnografía de la comunicacón es la competencia comunicacional, es
decir, lo que el hablante debe saber para poder comunicarse en una
comunidad dada. El campo de estudio de esta disciplina es la comunidad
de habla, que se define por compartir la producción e interpretación
de normas de comunicación; y no tanto por compartir un código.
Si
bien puede decirse que los historiadores, los cronistas de Indias y los
viajeros alemanesque vinieron a América ya habían hecho etnografía, la
etnografía de la comunicación surge como disciplina en 1962, cuando
Hymes define que estudia las situaciones y usos, los patrones y
funciones del habla como una actividad en sí misma (Hymes 1962).
Esta
disciplina estudia la cultura como un proceso y no como un producto; se
recurre asimismo a la idea de la penetración de la estructura de la
lengua por la función. Cuando hablamos de función en el sentido de Hymes
nos referimos al hecho de que mientras otros linguistas se ocupan
solamente de la función referencial, los etnógrafos se ocupan de otras
funciones que podríamos reunir bajo el rubro de estilísticas.
Para
ello, se parte de la base de que en la cultura el lenguaje se presenta con
ciertas estructuras, más o menos variables. Los hablantes de un grupo se
mueven dentro de estos patrones, aún cuando lo hagan de manera
inconsciente. Sin embargo, seguramente son capaces de reconocer algunos
elementos como portadores de significado.
El
investigador, cuando se acerca a una cultura extraña, como el niño
pequeño que empieza a conocer la propia, se encuentra con un cúmulo de
elementos que se le presentan aparentemente con valores indistintos. La
experiencia dará luego el conocimiento de que algunos de ellos son
elementos significativos, es decir, que son los constituyentes del
sistema. Podemos entonces hablar de elementos asistémicos y
sistémicos, respectivamente. El conocimiento de lo que es significativo
en una cultura es lo que nos permite reconstruir el sistema y hacerlo
propio. En algunas culturas, como por ejemplo la wayúu en Venezuela y
Colombia, los antepasados pueden dirigirse a los vivos a través de los
sueños; de manera que son posibles participantes en la comunicación; en
otras culturas pueden serlo los animales, los fenómenos de la naturaleza,
etc.
La
idea de que el lenguaje es social está jibarizada, en cuanto que se hace
referencia solamente a la relación entre el lenguaje y lo que se ha
llamado las variables sociolingüísticas: clase, sexo y edad. El lenguaje
es social, aunque no haya una relación uno a uno entre lenguaje y
sociedad. El lenguaje es un instrumento del pensamiento y de la
comunicación del pensamiento. Por ser un hecho social, la sociedad tiene
efecto sobre el lenguaje, de modo que el contexto se refleja en aquél.
Por ejemplo, al clasificar las cosas le imponemos una estructura al mundo
social. En el mundo occidental tenemos una semana que se divide en cinco
días hábiles y un fin de semana. Pensamos que eso es
"objetivo", y sin embargo, es cultural.
La
cultura es dinámica, es decir, es continuamente creada, negociada y
redefinida en actos concretos, entre gente que participa en alguna clase
de situación interactiva. La forma como nos comunicamos depende de cada
grupo, simplemente porque es parte de la cultura.
Lo sistémico y
no lo perteneciente al sistema
Hemos
hablado de la diferencia entre los conceptos pertenecientes al sistema y
aquellos que no lo son. Para designar estas realidades, es decir
sistémicas y no sistémicas. Podemos distinguirlo fácilmente a partir de
la diferencia entre la fonética y la fonología: Las descripciones fonéticas
distinguen, por ejemplo, las unidades fónicas sonoras de las sordas,
estén o no acompañados de vibración de las cuerdas vocales; los sonidos
aspirados o los no aspirados, los labiales de los dentales, etc. Estas son
distinciones de las que el hablante nativo no se da cuenta. Las
descripciones fonémicas se basan en el sistema -aunque
inconsciente- de contrastes fonológicos, inscrito en las mentes de los
hablantes nativos y que éstos usan para identificar el significado de las
expresiones de su lengua.
Las
unidades sistémicas son unidades contrastivas. El contraste entre dos
vocales como en sol y sal hace estas unidades
sistémicamente diferentes. Por ejemplo, la gente de la ciudad
difícilmente diferencia una culebra no venenosa de una que sí lo sea.
Asimismo, hay culturas que no tienen sino un lexema para la nieve y otras
que tienen uno para los diferentes tipos de nieve, como los esquimales que
distinguen en su léxico la nieve fina, la nieve seca, la nieve suave, por
ejemplo, necesitan un vocabulario muy especializado porque son elementos
importantes para su vida diaria. Una persona de otra cultura comprendería
la diferencia y la expresaría, pero utilizando perífrasis.
Aún
entre pueblos que tienen historia y cultura en común, como los son
latinoamericanos de las distintas capitales, hay diferencias curiosas. En
el norte del continente designamos el color rojo que está mezclado con
blanco como rosado, por contraposición al color rojo; es
decir, que tenemos dos colores. En cambio, cuando designamos el azul que
está mezclado con blanco decimos azul claro o azul celeste,
por contraposición al azul oscuro. Entendemos así que se trata de
un solo color con distintas tonalidades. En el sur del continente, en
cambio, el azul claro se denomina claramente celeste, color que
contrasta con otro diferente, que es el azul. Puede decirse que en
el sur hay una diferenciación de carácter sistémico entre los dos
colores, mientras que en el norte, la diferencia no pertenece al sistema.
Tomemos
otro ejemplo de la cosmovisión de los campesinos merideños: el ser
humano tiene cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y
"el sentido". Este último, solamente lo tiene el hombre adulto,
y consiste en la capacidad para actuar, para defenderse en la vida Los
demás, lo tienen en menor grado y formando un continuo entre las
categorías del ser humano, que son cuatro:
1. . El
hombre (varón-adulto)
2. La
mujer-con-hijos
3. La
mujer-sin-hijos
4. El niño
(cf. Clarac de
Briceño 1981)
Tenemos,
por una parte una clasificación especial de los seres humanos, en un
continuo jerárquico y, por la otra, una concepción diferente de los
sentidos de la especie. Estas muy posiblemente influyen en la manera de
pensar sobre otros campos, en los miembros de esta cultura - en este caso
la zona semiurbana de La Pedregosa- aún cuando ellos mismos no sean
conscientes de ello.
La
diferencia sistémica se detecta cuando elementos similares - que pueden
ocupar el mismo lugar en un paradigma - son percibidos por el miembro de
la cultura como que implica diferentes significados. Lo que debe
caracterizar el trabajo científico es la elevación del informante nativo
al estatus de juez de las observaciones (descripción y análisis) del
investigador. Se considera que un análisis es adecuado, cuando los
enunciados que produce son considerados apropiados por el hablante nativo.
El observador trata de esclarecer las categorías y las reglas necesarias
para pensar y actuar como un nativo.
Es
interesante confrontar esta idea con los conceptos de objetividad y de
subjetividad. Lo asistémico no implica lo objetivo, como tampoco lo
sistémico es subjetivo. Es posible enfocar ambos tipos de fenómenos
desde un punto de vista objetivo, es decir, científico. Tampoco puede
decirse que todo lo que producen los informantes es sistémico. Si se
trata de tiempo, espacio, pesos y medidas, la descripción puede ser
asistemática. En el caso de los censos, por ejemplo, si se limitan a
preguntar cuántas personas viven en la casa, el informante podrá
considerar o no a las personas de servicio como habitantes fijos, de
acuerdo con sus creencias y costumbres. En otras cultuas, se contará a
los parientes fallecidos como habitantes de la casa.
Por
otra parte, está el problema de la validez científica de las
descripciones. Se consideran criterios de validez la capacidad de
anticipación, la posibilidad de prueba, la economía. Hymes, y otros
prefieren entender que lo importante es que sus modelos representen de
forma ajustada lo que piensan y sienten los nativos.
La competencia
comunicacional
A
grandes rasgos señalamos que el objeto de estudio es la competencia
comunicacional, es decir, lo que tiene que saber el hablante para
poder comunicarse en una comunidad dada. Esto lo vemos los venezolanos
lectores de El Nacional, en las conocidas "manchetas", pequeños
textos que dan la opinión del periódico sobre algún tema de actualidad.
Para comprender la mancheta hay que estar inmerso en la cultura, y
además, hay que estar bien informado sobre las noticias del día.
Recientemente decía la mancheta Esta huelga necesitará gandolas de
paciencia. Se refería a la huelga de gandoleros ocurrida en los
Estados andinos venezolanos, Barinas y Zulia en protesta por la
desigualdad laboral con los trabajadores colombianos del transporte. Al
día siguiente dice: La Bolsa de Nueva York no es tan bolsa . Hace
referencia directa al titular de la primera página que dice Panorama
electoral de Venezuela inquieta a inversionistas de Wall Street y
trata sobre el ascenso de un candidato presidencial en Venezuela que
propone la revisión del proceso de apertura petrolera y la amenaza con la
disolución del Congreso.
Chomsky
define competencia como "el conocimiento que el
hablante-oyente tiene de su lengua" que se opone a actuación (o
performancia) "el uso real de la lengua en situaciones
concretas". Una gramática de una lengua pretende ser una
descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal.
Los
sociolingüistas consideran esto solamente como una parte del saber que
debe poseer un individuo para comunicarse eficazmente en sociedad. El
hablante genera oraciones gramaticales cuando son factibles de ser
producidas por la gramática. El concepto de gramatical se
diferencia de lo que es apropiado, o adecuado al contexto. Ambas
nociones son graduales.
Hymes
critica aquellas gramáticas que solamente dan cuenta de las oraciones
gramaticales de una lengua y que abstraen las hesitaciones,
interrupciones, los errores. Una gramática debe explicar los errores que
los hablantes cometen todo el tiempo. (1974:148). Esta competencia no es
homogénea sino variable. Hay una dimensión social de lo apropiado. Por
ejemplo, un campesino burundi gaguea de la forma prescrita cuando habla
con un aristócrata. Lo mismo suelen hacer los norteamericanos blancos
cuando dan opiniones, por temor a resultar impositivos. El lenguaje es un
sistema de sistemas, por ende la competencia comunicativa es también
múltiple.
Ahora
bien, ¿qué debe saber el hablante? En primer lugar, debe conocer el
lugar que ocupa, el rol (Lyons 1977: 590). Debe saber dónde está
en espacio y tiempo y qué otras personas están presentes en la
situación. Es decir, debe conocer su rol deíctico.
Además,
debe conocer su rol social. Los roles sociales son funciones
culturalmente específicas, institucionalizadas en una sociedad y
reconocidas por sus miembros. Por ejemplo, la función de ser el médico,
el maestro, el cura, un cliente son roles sociales que podríamos
considerar absolutos, etc. También hay un rol social relativo, que es lo
que normalmente se llama el estatus y se refiere a la situación
social relativa de los participantes. El correlato más claro del estatus
en el sistema lingüístico es el uso de los pronombres personales. En la
norma española se usa usted para indicar respeto y tu para
indicar solidaridad.
A
veces, también la edad y el sexo son gramaticalmente
relevantes. Por ejemplo, en las lenguas romances el sexo de los
participantes determina la forma de los adjetivos. En el tailandés los
hombre y las mujeres emplean pronombres de primera persona diferentes.
Los
participantes deben saber categorizar la situación en términos del grado
de formalidad. Se habla de estilos congelado, formal,
consultativo, casual e íntimo. En la mayoría de los casos los
hablantes usan más de un dialecto de la misma lengua o de diferentes
lenguas. El uso depende de la formalidad de cada situación.
Los
participantes deben conocer qué medio es apropiado para una
situación. Se debe, a veces, saber si puede decirse algo por teléfono o
bien si la situación amerita una conversación personal; si un discurso o
una conferencia deben ser leídos o no: el de un día nacional
problablemente se lea, mientras que el de reunión proselitista en
período de elecciones se pronuncie oralmente, sin apoyo escrito.
Asimismo,
las emisiones deben ser apropiadas al tema del cual se habla. Este
tema es relevante también en cuanto a la elección de la lengua o el
dialecto utilizado. Es muy posible que la conversación con un médico se
lleve a cabo en un estilo más elevado que el de un chisme, que será
relatado en un estilo más amistoso, o familiar. Debe usarse también el registro
apropiado: se puede decir el Señor Martínez cuando se habla del
vecino, pero no está bien citar al Señor Saussure para definir lengua
y habla.
La comunidad de
habla
La
comunidad de habla es uno de los conceptos que en sociolingüística
parecen de más difícil definición. La dificultad parte de que, en un
principio, se consideró que era un grupo de gente que tenía una lengua
en común. Esto es lo que ahora llamamos comunidad lingüística, para
distinguirla de la comunidad de habla. Así, por ejemplo
todos los hispanohablantes, o todos los anglohablantes formarían parte de
una comunidad lingüística, pero no de la misma comunidad de habla.
Por
una parte, hay una diversidad dialectal entre los hispanohablantes, pero
esto no es lo fundamental. Lo importante es el problema de la identidad
social. Habría que preguntarse si hay una sensación de parte los
hispanohablantes en general de que pertenecen a la misma comunidad, y si
fuera así, si esta sensación tiene siempre la misma intensidad. Es muy
posible, por ejemplo, que los habitantes de Venezuela y Colombia no se
sientan muy parecidos a los argentinos o a los chilenos, en la vida
diaria. Sin embargo, fue casi unánime el sentimiento latinoamericano que
se observó cuando ocurrió la guerra de las Malvinas, o el que
experimenta quien participa en un partido de fútbol de Argentina contra
Alemania.
Es
evidente que podemos hablar de comunidades de habla en diferentes niveles
de abstracción. Virtualmente cualquier comunidad de una sociedad compleja
puede considerarse como parte de otracomunidad mayor, o puede ser
subdividida en grupos más pequeños (cf. Saville Troike, 1982). Podemos
hablar de la comunidad de una escuela, o de un vecindario, o de la
comunidad de evangélicos de un país, por ejemplo. Está claro que entre
estas personas tiene que haber algo en común. Ahora bien, ¿qué es este
algo en común?
• Si hay
contacto o comunicación entre los miembros de una comunidad, es muy
probable que haya una o dos variedades lingüisticas comunes, aún
cuando no todas las personas las hablen. El mismo Bloomfield consideró
que la comunicación era el elemento esencial de la comunidad
lingüística cuando afirmó que ésta estaba formada por "un grupo
de gente que interactúa por medio del lenguaje" ( Bloomflield
1933:42).
• Gumperz
introduce el requisito de que este grupo de gente se sienta distinta de
las demás en razón de las diferencias lingüísticas. "Any human
aggregate characterised by regular and frequent interaction by means of
a shared body of verbal signs and set off from similar aggregates by
significant differences in language use "(1968).
• Labov
(1972) pone el énfasis sobre el hecho de compartir actitudes con
respecto al lenguaje cuando dice que la comunidad de habla no se
define por ningún acuerdo marcado sobre el uso de los elementos del
lenguaje, sino como por su participación en un conjunto de normas
compartidas.
También
es útil para el estudio de la comunidad de habla, el concepto de red
social de Milroy (1980). Ella profundiza en los conceptos esbozados por
Hymes de localidad común e interacción primaria. En cuanto a localidad
común se refiere al hecho de que los miembros de una comunidad tienen un
fuerte sentido de pertenencia a un área determinada. Así los habitantes
de ciertos barrios de la ciudad tienen la sensación de ser un grupo
social marcado.
Milroy
hace hincapié, por una parte, en el hecho de que la localidad depende de
la diaria movilidad de la población. Si ésta se mueve a trabajar, por
ejemplo de Guarenas a Caracas o bien de Ejido a Mérida, es muy posible
que se sienta aludida cuando se habla de la comunidad de Caracas o de
Mérida. Mientras que las comunidades más aisladas se sentirán más
restringidas en sus apreciaciones.
Por
otra parte, esto está relacionado con la interacción. Habrá comunidades
que interactúan menos en relación con sus vecinos que otras. Los
llamados "pueblos del sur" muy cercanos a Mérida, se consideran
comunidades distintas. Esto ocurre no sólamente por las diferencias
dialectales existentes en el código, sino porque difieren las normas de
uso de la lengua.
En
otro terreno, el concepto de comunidad se relaciona también con los
grupos étnicos, en una escala más localista; de nacionalidades en
desarrollos que trascienden lo local y de naciones, cuando estos conceptos
están ligados a un territorio y a unas raíces comunes. En todo caso,
para que puede hablarse de comunidad de habla, la interacción debería
darse en alguna medida a través del lenguaje y de las normas con respecto
a su uso.
Es
importante hacer hincapié en el hecho de compartirse normas de
evaluación del lenguaje. Indudablemente que hay variedades que gozan de
más prestigio que otras. Sin embargo, esto no quiere decir que toda la
comunidad tienda hacia el uso de las variedades más prestigiosas. Por el
contrario, muchas veces las variedades de menor prestigio pueden
utilizarse simbólicamente como una señal de pertenencia al grupo, o de
identidad social. Es conocido el caso del uso de los pronombres personales
en Venezuela. Siguiendo la norma general del español, la norma regional
de Caracas, y por ende el uso prestigiado por la influencia política de
la capital, es que se use usted para indicar distancia y tú para
indicar cercanía social. En otras palabras, usted sería el
pronombre que indica poder y tú el que indica solidaridad, como
vimos anteriormente. En la región de Maracaibo se introduce un matiz de
mayor intimidad, que es el vos que se usa únicamente entre amigos
y familiares, que además son habitantes del mismo lugar. En los Andes
venezolanos se daba tradicionalmente el pronombre usted como un uso
uniforme entre los habitantes de la región. Sin embargo, dada la
incorporación de la norma de capital, por razones de prestigio el
pronombre tradicional se conserva para el uso estrictamente familiar
local. De modo que de usted se tratan los padres y los hijos, los
tíos y los amigos íntimos.
Las
comunidades de habla no son unidades discretas sino que se sobreponen las
unas a las otras. Así una persona puede pertenecer a varias comunidades
al mismo tiempo. Un habitante de la Guajira venezolana puede sentirse al
mismo tiempo como perteneciente a la comunidad wayúu y a la de Maracaibo:
habla las dos lenguas wayúu y español y conoce perfectamente las normas
de uso e interacción de ambas culturas. Sin embargo, es posible pensar
que esta pertenencia irá de acuerdo con los intereses profundos que se
pongan de manifiesto en el momento. Si hubiera un conflicto de intereses
entre los dos grupos étnicos, es casi seguro que el wayúu se
identificará con su grupo indígena.
Habría
que hacer énfasis sobre la funciones unificadora y separatista del
lenguaje para poder entender lo que es una comunidad de habla, en el
sentido de que es un grupo de gente que por virtud de algunas razones, muy
probablemente reflejadas en las normas que comparten en relación con el
uso del lenguaje, se sienten unidas las unas a las otras, y al mismo
tiempo separadas de otros grupos.
El
concepto de comunidad de habla de Labov hace énfasis en normas de
evaluación comunes , mientras que los hablantes parece estar más
de acuerdo en aquellas normas lingüísticas que simbolizan divisiones entre
ellos. El modelo sociolingüístico parece reflejar una visión consensual
de la sociedad que considera la comunidad como fundamentalmente cohesiva y
auto-reguladora. Sin embargo, la vitalidad y la persistencia de
comunidades vernáculas no-estándares, descubierta por muchos
investigadores (incluyendo a Labov) se interpretan más fácilmente como
evidencia de conflicto y agudas divisiones en la sociedad que como
evidencia de consenso. Milroy esoza entonces un modelo de red social laxa
y red social estrecha. La última corresponde a grupos sociales más
pequeños. La primera correspondería más a la clase social, pero
pensando más en el modo de vida que en la relación con el modo de
producción .
Metodología.
El modelo de Hymes
La
metodología para el estudio etnográfico se basa en la introspección y
la observación. Si bien generalmente se trata de observar una cultura
ajena, podemos también utilizar la introspección para analizar nuestra
propia cultura. El etnógrafo debe reconocer las normas pero sin tener una
actitud prescriptiva.
Tomemos
por ejemplo la situación comunicativa de la visita. La visita es una
estructura perfectamente delimitada por el saludo y la despedida, tiene
unas normas determinadas en cada comunidad y que es reconocida como una
forma de comunicación por los hablantes. Observamos que existe variación
en cuanto al fin o función de la visita: desde fomentar relaciones
amistosas, negocios, duelo o pésame, etc.
Varía
el lugar en que ocurre la visita. Hay visitas oficiales, en palacios de
gobierno, o embajadas. Las visitas amistosas tienen lugar en la casa del
visitado. En Mérida, por ejemplo, se reciben visitas en la sala o en la
cocina, según el grado de intimidad existente. Los participantes
constituyen un elemento interesante, puesto que está permitido a los
niños que hagan visitas, pero no que las reciban.
El
tópico o tema de conversación varía según el tipo de visita. En el
campo se pregunta detalladamente por la salud de cada uno de los miembros
de la familia; mientras que en la ciudad los temas preferidos parecen ser
los íntimos: chismes, problemas con los hijos y los familiares, problemas
amorosos. Al menos en Mérida, las visitas suelen no anunciarse, pero
deben siempre recibirse, aunque sea por poco tiempo. Además, se
acostumbra ofrecer café o dulces al visitante.
Otro
ejemplo interesante puede verse en la variación del significado global de
la visita en relación al sexo de los participantes. En la región andina
venezolana está mal visto que una mujer visite a un hombre solo y
viceversa. La visita adquiere otro sentido, obviamente de connotación
erótica. En Caracas o en Buenos Aires, en cambio, esto no parece tener
mayor importancia. Aquí también puede decirse que hay entonces
diferencias sistemáticas, en algunas regiones, que en otras no se dan.
Ahora
bien, partamos de la experiencia para extraer el modelo. Hymes propone una
fórmula mnemotécnica, que es la palabra SPEAKING de la que
se extraen los componentes, setting, participants, ends, acts, keys
instrumentalities, norms. Veamos ésto, en español y en forma un poco
más ordenada en relación con la escuela.
Primero
que todo, hay que señalar la importancia que tiene una actitud abierta
por parte del investigador, del maestro investigador o maestro etnógrafo.
Siempre me gusta leer un pasaje de las Enseñanzas de Don Juan, de
Castaneda titulado Perder la importancia, que muestra cómo
olvidando los roles sociales en los que estamos insertos y las
preconcepciones, se llega a la actitud del observador participante: Ahora
nos importa perder la arrogancia. Mientras te sients lo más importante
del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como
un caballo con ateojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo
demás (Castaneda , 1991:47) . Para aprender los asuntos de las
plantas hay que hablar con ellas desde su misma altura y acariciarlas para
aprender lo que es la forma correcta de andar; hay que saber
observar, conservando también la atención en el camino.
Las unidades de
análisis.-
Hay
tres unidades mayores por las que se inicia el análisis:
1.
La situación comunicativa: el contexto en que ocurre un evento. En
nuestro caso: la escuela.
2.
El evento comunicativo: es la unidad descriptiva básica. Un evento
se define por una serie única de componentes, que tienen en el mismo
contexto, el mismo fin comunicacional, el mismo tópico general, los
mismos participantes, en general la misma variedad lingüística y
manteniendo el mismo tono o clave y las mismas reglas de interacción. Un
evento comunicativo sería, por ejemplo el recreo, o la merienda.
3.
El acto comunicativo es un enunciado: una pregunta, una orden o una
aseveración. Hay una secuencia de actos en cualquier evento.
La situación
comunicativa o contexto situacional
También
podemos hablar del contexto cultural. Un ejemplo son las relaciones
de parentesco: en español no tenemos la expresión que signifique tío
paterno, que en algunas sociedades, como la wayúu, es tan importante. Los
valores de una sociedad también se reflejan en el lenguaje. Un ejemplo de
eso son las palabras tabú. Los venezolanos, aunque hablamos de sexo, no
lo utilizamos abiertamente en las canciones, mientras que en la cultura
norteamericana ese es el tema de las canciones para hacer ejercicios
aeróbicos, por ejemplo.
El
contexto situacional tiene que ver con el contexto inmediato:
Podríamos hablar por ejemplo de la escuela como contexto situacional, un
rito religioso, un casamiento, etc. Algunos tipos de discurso dependen
más del contexto que otros, aunque puede decirse que, en la vida real,
cualquier frase depende de la situación en la cual ha sido emitida. Este
contexto está inmerso en el contexto cultural.
En
relación con el contexto situacional podemos distinguir el escenario,
que son las circunstancias físicas y la escena que comprende
las circunstancias psicológicas.
Detengámonos
en el escenario y pensemos en la escuela venezolana. ¿Cómo es? Yo
veo las escuelas, como en edificaciones cerradas, generalmente cercadas o
enmuralladas. Cuando son grandes, son edificios de varios pisos, con
pasillos que llevan a las aulas, uno o dos baños en cada piso, una
biblioteca, posiblemente un patio de recreo, generalmente encementado.
Cuando son pequeñas, tienen más o menos la misma estructura, salvo por
el número de pisos y de aulas.
En
las aulas hay un pizarrón en la pared, el escritorio del profesor y
frente a él, en filas, los pupitres de los alumnos, o bien mesas con
silla. Los muebles destinados a los alumnos son generalmente de tamaño
menor que los de los profesores. Eso no está mal en principio, pero
establece una diferencia entre unos y otros. Cuántas aulas hay en que el
el lugar del profesor esté en un círculo rodeado de pupitres, de sillas,
o de almohadones?
Veamos
ahora la escena. ¿Cuáles son las circunstancias psicológicas que
rodean a los niños en la escuela? Aquí entrarían las actitudes, cuyo
estudio ampliaremos en otra sección. Pero veamos algunos preliminares, en
primer lugar, las de los venezolanos en general hacia los niños. ¿Cómo
se trata a los niños en nuestra cultura? ¿Como iguales, como seres
indefensos, como enanos? ¿Se les considera seres racionales? ¿Cómo son
las normas de cortesía con que se les trata, iguales a las de los
adultos? ¿Se les dice por favor, perdón? ¿Se aceptan las
respuestas que dan? Si se le pregunta su nombre a un niño, ¿la madre
espera que él responda, o responde por él? ¿Cómo son las horas de
comida?¿Se le sirve y se le permite que coma lo que le apetece, o se le
obliga a comer? Todavía me llegan historias de jóvenes que recuerdan a
sus padres acompañándolos en la mesa con una correa amenazante. Si no
come, ¿se le trata como a un adulto, es decir, no se retira cortésmente
el plano? ¿Cómo se le sirve la mesa, ¿con servilleta y mantel?
En
la escuela, ¿cómo es el trato? ¿Se les habla suavemente, o se grita?
¿Qué pasa si el niño no va al colegio, o si no tiene ganas de atender
la clase? ¿Qué ocurre si no cumple las tareas a satisfacción del
maestro? ¿Se les estimula? ¿Cómo es el tono de las clases: solemne,
jovial?
Los fines o
metas
Los
fines o metas se refieren a la apreciación del evento desde el
punto de vista social y cultural, no a lo individual. Podríamos
preguntarnos por el sentido de la escuela en la sociedad venezolana. Por
ejempo, en qué medida le sirve al joven para su inserción en la
sociedad, para su vida laboral, inclusive para su entrada a los estudios
universitarios. ¿Qué función cumple la escuela en el país?
Los
participantes
Hagamos
primeramenta la diferenciación entre hablante y oyente y emisor y
receptor; estos últimos como el comienzo y el fin verdadero de la
comunicación. El maestro, ¿es el emisor? En otras palabras, surgen las
ideas de él mismo o provienen de materiales prefabricados? ¿Tiene
opinión, el maestro? ¿Expresa su criterio con respecto a los temas de
clase? ¿Es un buen lector? ¿Lee el periódico. ¿Escribe? ¿Lleva una
vida digna, gana bien? ¿Participa en la vida cultural de la comunidad?
¿Va al cine, conciertos, partidos deportivos? ¿Pertenece a clubes?
El
niño, ¿es el receptor? ¿Se respetan sus derechos como ser humano? ¿Se
le oye en la escuela? ¿Puede opinar con respecto a lo que va a aprender?
¿Le sirve en la vida? ¿Qué porcentaje de niños termina la escuela?
¿Hay confianza entre el maestro y los niños? ¿Cómo es la imagen del
niño reflejada por el docente?
Las normas
Según
Goffman las normas son de dos tipos: sustantivas y ceremoniales.
Las normas sustantivas guían conductas en relación con materias
que se sienten como significativas por sí mismas (la ley, la ética, la
moralidad). Las ceremoniales guían conductas en relación con
materias que se consideran secundarias, o a las que no se le atribuye un
significado independiente: son formas convencionalizadas de comunicación.
Es lo que normalmente llamamos etiqueta. Entre las segundas, está la deferencia,
la actitud respetuosa de un participante hacia otro, o bien de
presentación de sí mismo, y el comportamiento o la conducta.
Todas estas reglas contribuyen a preservar la cara de los
participantes.
En
la escuela, las reglas de comportamiento son muy ritualizadas. Se entra a
clase con un timbre, se hace fila para entrar y salir de clase, no se
puede ir al baño cuando se quiere, no se puede salir al patio, comerse un
caramelo ni tomar agua cuando se tienen ganas. No se puede decir,
"hoy no tengo ganas de aprender matemáticas, mejor me voy a leer
otra cosa". En cuanto al lenguaje, por ejemplo, no se puede
interrumpir al maestro mientras habla, ni mucho menos se puede hablar con
el compañero durante la clase, a no ser para pedir un útil.
En
cuanto a los rituales de deferencia como el saludo y los cumplidos tampoco
se asemejan a los del mundo exterior, sino que están fuertemente
ritualizados. Los niños saludan en coro, responden en coro: se sientan o
se paran según las reglas. El vestido también forma parte de los
rituales de deferencia. En la escuela, por ejemplo, ¿está reglamentado?
¿Hay posibilidad de expresarse a través de él? ¿Pueden los alumnos
expresar su personalidad a través del vestido, los cortes de pelo?
Vale,
en todo caso, comparar las normas de la casa con las normas de la escuela.
En la casa están vigentes patrones posiblemente más democráticos que en
los de la escuela. Se puede hablar con los adultos libremente, dormir
cuando se tiene sueño, ir al baño cuando es necesario, comer cuando se
tiene hambre, cosas todas que, en mayor o menor medida, están prohibidas
en la escuela. Algunas formas de inadaptación pueden deberse a una
diferencia entre las normas de uno u otro ambiente.
El tópico
Cuando
hablamos del tópico nos referimos al tema o asunto que se trata en una
situación comunicacional. Sabemos por ejemplo que las materias de clase
son decididas por el Ministerio de Educación. Habría que preguntarse si
estos temas interesan a los alumnos, y más aún si interesan al país; si
son actualizados, si tienen que ver con intereses nacionales.
Por
otra parte, sabemos también que los temas o materias se tratan por horas;
una hora o dos corresponden a una materia determinada, y se suceden varias
materias cada día. ¿Es esa la forma más apropiada para aprender algo.
¿Se da a la persona suficiente tiempo para digerir lo que aprende? ¿Es
esa una manera natural de aprender? Si yo tuviera que escribir durante una
hora un tema de sociolingüística e inmediatamente después, preparar un
trabajo de historia, probablemente me cansaría, lo haría de mala gana, o
no lo haría. Yo personalmente me dedico con mayor eficiacia un día, o al
menos una mañana o una tarde a un solo tema. ¿No es pensable que ese
también sea el funcionamiento de los niños? ¿Por qué se considera la
hora de clase la unidad más apropiada para el aprendizaje?
Las formas del
mensaje
• El canal
Los
canales son los medios de trasmisión del lenguaje, como el teléfono, el
papel, el sonido. Una de las funciones primordiales de la escuela es
precisamente enseñar el uso de un canal: de la lengua escrita.
Oralidad
y escritura son dos canales con normas distintas cada uno de ellos. La
oralidad está perfectamente estructurada, aunque de manera distinta que
la escritura. En la oralidad juegan un papel importante la entonación y
el ritmo, fundamentales para la comprensión del mensaje. Por ello hay
reiteración del mismo, es decir, repetición, que es innecesaria en lo
escrito y que, más aún, se considera como una deficiencia. La oralidad
es formularia, quizás en mayor grado que la escritura. En la oralidad
también hay grados de elaboración. Hay narradores mejores que otros
porque sus textos son más complejos y hay mayor elaboración del mensaje.
Sin
embargo, hay una especie de diglosia entre lo escrito y lo oral. La
diglosia se caracteriza por el hecho de que dos lenguas o variedades
cumplan funciones distintas con diferente nivel de prestigio. El canal de
la escritura tiene más prestigio que el de la oralidad y se considera
más a la gente que sabe usar el primero. En nuestro país se daba como un
elogio ser un hombre de palabra. Ahora, la mayoría de las negociaciones,
solicitudes, etc. deben hacerse por escrito. Los analfabetos son
portadores de estigma. En las zonas rurales hay un cultivo muy acentuado
de la oralidad. Se encuentra un discurso mucho más poético que el
discurso urbano. Sin embargo, la imagen que se tiene del campesino es la
de un ser ignorante e inculto.
En
todo caso hay que recalcar que el lenguaje hablado no es incompleto: es
instantáneo, espontáneo y le da mucha importancia al mantenimiento del
contacto entre los participantes.
• El
código
En
sociolingüística hablamos de lengua como de una entidad abstracta que se
realiza en forma de variedades dialectales. En el uso común, un dialecto
es una forma subestándar de estatus social bajo, una forma rústica de
lenguaje, generalmente asociada con el campesinado, la clase trabajadora u
otros grupos carentes de prestigio. Asimismo, el término se aplica a
menudo a formas de lenguaje, hablados en partes aisladas del mundo, que no
tienen forma escrita. También se considera dialecto a la desviación de
una norma, como aberración de una forma estándar del lenguaje.
Para
nosotros un dialecto es una variedad; todo el mundo habla por lo
menos una variedad. El concepto de dialecto implica diferencias en
los niveles de pronunciación, sintaxis y vocabulario.Por lo tanto hay dos
criterios para definir los dialectos: el de variedad y el de
subordinación a una lengua. Sin embargo, los conceptos de lengua y de
dialecto son abstracciones y no hay bases lingüísticas sólidas para
diferenciar un dialecto de una lengua, porque las nociones de lengua y
dialecto son sociales y no lingüísticas.
En
resumen, el concepto de lengua no es un concepto lingüístico, si bien
hablamos de rasgos lingüísticos, las razones para considerar el inglés
o el alemán como lenguas son razones políticas y sociales y en última
instancia linguísticas.
Se
dice entonces que los dialectos regionales revelan de dónde procedemos,
los sociales qué estatus tenemos y el registro qué estamos haciendo.
Tiene que ver con la situación o contexto, el propósito, el tema y el
contenido del mensaje.
• Los
géneros
Los
géneros se han llamado en sociolingüística ways of speaking, es
decir, formas de hablar. Habría que preguntarse cuáles géneros se
cultivan en la escuela; cuáles géneros orales y cuáles géneros
escritos. Un género muy cultivado en la escuela norteamericano es el show
and tell; en la escuela francesa lo es la disertación.
¿Qué
géneros se cultivan en la escuela? ¿Saben los niños comunicarse
eficazmente en forma oral? ¿Pueden hacer una exposición en clase sobre
un tema en particular? ¿Saben escribir un ensayo corto sobre un tópico
especializado. ¿No es más de una década de escuela suficiente para
lograr esos objetivos?
• El estilo
El
estilo tiene que ver con la situación comunicativa. Se han aislado los
siguientes: congelado, coloquial, informal, formal, familiar, etc.
Un hablante eficiente debe dominar los diferentes estilos y también los
distintos registros que corresponde a aquellos.
La escuela
debería enseñar a sus alumnos a manejar estos estilos.
La secuencia de
actos:
Nos
referimos a los actos de habla como a aquella actividad comunicacional
definida en relación con las intenciones del hablante (lo ilocutivo) y
los efectos que esto tiene sobre el oyente (lo perlocutivo) una disculpa,
una aseveración, una pregunta.
Hay
actos que son propios de determinadas situaciones comunicacionales. En la
escuela se sabe que las preguntas y las órdenes pertenecen a la rutina
diaria. Ahora bien, habría que tomar en cuenta varias cosas: La primera,
es entender el caracter obligante de las unas y las otras. La pregunta,
obliga a una respuesta y la órden obliga a una acción. Por otra parte,
habría que ver qué porcentaje de preguntas y de órdenes hay sobre los
actos de habla de otro tipo, asimismo, y lo veremos más tarde, se ha
demostrado que los maestros no siempre valoran correctamente las
respuestas.
Los esquemas
pedagógicos:
El
intercambio lingüístico básico del discurso escolar es el siguiente:
•
Iniciación
•
Respuesta
•
Seguimiento
Estos
conceptos tienen que ver con el turno en el uso de la palabra, y con la
dinámica comunicacional en general.
i) La
iniciación
Es
la parte del discurso pedagógico que cubre las expresiones del educador,
quien espera una respuesta por parte del alumno, ya sea en palabras o en
acciones. La forma más simple es, o bien la pregunta del educador que
pide que el alumno indique lo que sabe sobre algo (1), o bien una orden
del mismo que reclama una acción por parte del alumno (2).
(1) Maestra:
¿Qué era lo que querían demostrar?
(2) Maestra:
Miren todos al pizarrón el paisaje
ii) La
respuesta
Es
la parte del discurso que cubre las expresiones del niño, en palabras o
en acciones, como contestación a la pregunta o a la orden del educador.
(3) Niños (en
coro): La fuerza
iii) El
seguimiento
Es
la última etapa del intercambio lingüístico educativo; una estructura
mixta resultado de la continuidad del diálogo educador-alumno, y que se
debe formular como seguimiento-iniciación.
JFD:
AAM, mira esto 5,4,6, qué hago?
(5) Niña:
choza
Maestrá: Ah
sí (y la dibuja)
(4) Maestra: Yo
les estuve hablando de las montañas ¿Cómo es que se llaman?
Niños: Tepui
Maestra: ¿
Y sin son varias?
(6) ¿La choza
es un elemento natural o cultural?
Niña : natural
Maestra: préstame
atención
Es
interesante ver las actitudes de los maestros en relación con los
esquemas pedagógicos; más precisamente hacia cada una de las partes de
la estructura. Muchos de los ejemplos siguientes son los de un trabajo
anterior (Alvarez, 1989) que se originó cuando me di cuenta de que mi
hija jugaba agresivamente a algo que se parecía a la escuela. Descubrí,
jugando con ella y siguiendo sus normas, mientras grababa y tomaba
anotaciones etnográficas, que no solamente jugaba a la escuela, sino que
había asimiliado lo que Sinclair y Coulthard (1975) llamaban estrategias
pedagógicas . Al comparar estas grabaciones con otras que hizo la
maestra real en la escuela a la que ella iba, quedó claro que había un
trato agresivo en la escuela. La maestra no solamente no hacía nada para
dejar de lado su posición de poder, sino que ésta estaba marcada
también por el ambiente físico, donde los muebles liliputienses hacían
a los niños más pequeños y a las maestras más grandes. El análisis de
algunas secuencias discursivas demostró que había una actitud poco
atenta de parte de la maestra. El primer ejemplo es siempre de la maestra
de la escuela, el segundo, del juego de la niña.
i) La
iniciación
La
primera sección del intercambio puede comprender formas complejas, que
pueden ser de diferentes tipos:
•
Aceptación o no aceptación de la respuesta del alumno, seguida de
pregunta:
Maestra: Muy
bien/ Ahora, ¿qué es esto?
--
Niña: OK,
¿qué es esto?
• Directivo
u orden, seguida de información
Maestra:
Dilo/diecisiete
---
Niña; Dilo/una
pelota
•
Evaluación de la respuesta del alumno, seguida de una orden
Maestra:
OK.Muchas gracias ¿Por qué no guardas tu chaqueta?
---
Niña: Muy
bien/Dilo correctamente/ dilo/Pelota
• Secuencia
de preguntas iguales o diferentes.
¿La
lamparita de noche? ¿Para qué se usa una lamparita de noche? ¿me lo
puedes decir? ¿Por qué se usa una cuando es de noche?
---
Niña: El
animal, el animal. ¿Qué es ésto? ¿Qué es ésto?
• Secuencia
de órdenes, iguales o diferentes.
Maestra: Por
favor...después que terminen el jugo, dejen la taza en el suelo/ ¿OK?
No jueguen con ella/ Vamos a dejarla en el suelo.
----
Niña: ¿Por
qué te portas mal? Anda y párate ahí/ Yo no te quiero ver. No me
mire/ Voy a cerrar la puerta. No hagas eso/ No te pares ahí
Hemos
encontrado en el Corpus del Táchira, un conjunto de grabaciones hechas en
aulas reales también esta forma de iniciación, que si bien sigue la
estructura múltiple, es más suave y alentadora que los anteriores
ejemplos:
Maestra:
Vamos a hacer dos conjuntos con elementos culturales y otro con
elementos naturales. Hagan bien bonitos esos trabajos porque se van a
exhibir en la cartelera, esa es la evaluación de la clase, colóquenle
el nombre y si les cabe la fecha, también la hacen. (Corpus Táchira)
ii) La
respuesta
En
la respuesta del educador se pueden encontrar las llamadas "faltas
pedagógicas" que se producen cuando el educador acepta una respuesta
incorrecta o deja de aceptar una correcta.
• No
aceptación de la respuesta correcta
Maestra: ¿De
qué color es este mono?
Niña: Marrón
Maestra:
marrón, dí marrón
Niña: Marrón
Maestra:
Marrón, dí marrón
Niña:Marrón
-------
Niña: No, di
pelota. Mmm pelota
Investigador:
pelota, pelota
Niña: No,
pelota, pelota. No, no hagas eso, eso no es un juego, dilo bien.
Investigadora:
de acuerdo
• Aceptación
de la respuesta incorrecta
Maestra: Dilo.
Mamá lo compró
Niña: Mamá lo
pidió prestado
Maestra: ¿Te
lo dieron por tu cumpleaños?
----
Niña: Muy
bien...esto no es nueve. Esto es seis
----
Niña: Muy
bien...esto es...esto no es tres
iii) El
seguimiento
Puede ser de
varios tipos:
•
Aceptación/información/aceptación
Maestra: Cuando
oscurece...para ver bien/ no hay más luz que ésta/
De acuerdo.
---
Niña: De
acuerdo. Esta es mi silla/ Ahí mismo
•
Explicación por contrastes:
Maestra: lo
haces solo, tú solo. Ah, eso está bien. Nadie te ayuda.
---
Niña: No, eso
no es una...ah...buscaré una silla...eso no es una silla. Esto es una
silla
•
Repetición de la respuesta (en señal de aprobación)
Maestra:Dilo.
Diecisiete
Niño:
Diecisiete
Maestra:
Diecisiete.
•
Autorrespuesta de la maestra
Maestra: De
acuerdo. ¿Qué número es éste? Doce
---
Niña: ¿Qué
es esto? El número uno. Muy bien. ¿Qué es ésto? El ocho.
En
el Corpus del Táchira encontramos también otra forma de seguimiento, que
es la de una pregunta que sigue a la respuesta, aparentemente correcta,
del alumno:
Maestra: Osmar
¿usted cree que un árbol es un elemento cultural o natural?
Osmar:N atural
Maestra:
¿dónde lo va a hacer?
Referencias.-
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