Alexandra Alvarez. 1999. Textura y habla cotidiana: algunas

reflexiones en torno a los recursos poéticos. Lingua Americana.

Maracaibo: Universidad del Zulia, III, 4: 27-47.

 

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En este trabajo se examina el papel que cumplen determinados recursos poéticos para la textualidad, es decir, en la creación de la textura. Halliday y Hasan 1976 excluyen expresamente de las condiciones para la creación del texto, es decir de la cohesión, algunos de los elementos que tradicionalmente constituyen la poética: ritmo, paralelismo y métrica. De otros textos de los mismos autores se desprende que estos elementos tienen una función cohesiva y que, por lo tanto, son mecanismos propios de la función textual. Se ejemplifica la discusión con algunos ejemplos de la oralidad venezolana.

 

Palabras clave: textualidad, cohesión, poética.

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This study examines the function of some poetic resources within textuality, that is, in the creation of texture. Halliday and Hassan 1976 exclude rhythm, parallelism and metrics, some of the traditionally considered poetic elements, from those text creating conditions. From other passages of the same authors we can see how these elements are cohesive and pertain thus to textual function. Examples are taken from Venezuelan oral texts.

 

Keywords: textuality, cohesion, poetics.

 

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Introducción

 

En la tarea de describir el habla de la región andina en aquel tejer de significados en las distintas situaciones de la vida diaria - diálogos, narraciones, elaboración de puntos de vista - nos encontramos con la dificultad de que los estudios sobre cohesión incluyen entre sus elementos constitutivos aquellos más relacionados con el nivel sintáctico, pero menos los que provienen de otros niveles del lenguaje. Incluyen así como elementos de la cohesión el paralelismo sintáctico pero no el sonoro, ni el ritmo, que se vislumbran para el oyente común como factores determinantes en el proceso de textualización.

 

Me propongo en la primera parte de este trabajo una revisión de algunas nociones discursivas relativas a la formación de textos y en la segunda parte, su ejemplificación en el español de Venezuela.

 

Texto y textura

 

Quienes hemos estudiado literatura tenemos la idea de página cuando pensamos en texto. Sin embargo, la unidad de texto escrito es sólo una de las formas del texto, diríamos más bien, un modo de texto. El texto es, para Halliday y Hasan (1976, 1990) y Hasan (1989,1966) una unidad de lenguaje en uso. El texto escrito sería entonces un modo de lenguaje en uso: de uso en forma escrita. De manera pues, que cuando decimos texto, nos referimos a un poema, a una carta, pero también a una narración, una anécdota, una argumentación, una oración a San Benito.

 

El texto es un pasaje escrito u oral, que forma una unidad, de cualquier tamaño. Para Halliday y Hasan, el texto es una unidad semántica, una unidad de sentido, no de forma. De esta manera, la relación del texto con la cláusula o la oración no es de tamaño, sino de realización. Los autores esbozan así la idea de que la integración estructural existente dentro de las partes de un texto es de otro tipo que las que existen entre una oración o una cláusula. La unidad de un texto, dicen, es algo de diferente clase (Halliday y Hasan 1976).

 

Para Hasan (1989), el sentido se realiza en el lenguaje en forma de texto, el cual recibe su forma (is thus shaped or patterned) en relación con el contexto situacional en el que se usa. El texto forma así una unidad semántica relacionada por una parte consigo mismo, por la otra con el contexto situacional en el que se da, tanto así que se pueden predecir a partir del contexto situacional en que se da, tanto los elementos semánticos cruciales del texto como su forma (Hasan 1996: 41).

 

Ligado con el concepto de texto está el de textura. "El concepto de textura es totalmente apropiado para expresar la propiedad de ser un texto. El texto tiene textura, y es lo que lo distingue de algo que no es un texto1. Este deriva su textura del hecho de que funciona como una unidad con respecto a su entorno" (Halliday y Hasan 1976:2). Jakobson, por su parte, habla de la textura como relacionada con las diversas finalidades del mensaje que determinan la diversa conformación del mismo (Jakobson, Ensayos: 13).

 

 

Texto y cohesión

 

Texto implica unidad. Implica también, por lo tanto, aquello que hace del texto una unidad. Implica relaciones de cohesión, lazos cohesivos. Según Halliday y Hasan (1976), la cohesión es un concepto semántico y se refiere a las relaciones de sentido que existen dentro del texto y que lo definen como tal.

 

La cohesión, para estos autores, forma parte del sistema de la lengua, dado que el potencial para la cohesión está en los recursos sistémicos que la conforman, como referencia, elipsis, etc. "La cohesión ocurre cuando la interpretación de un elemento del discurso depende de la de otro. El uno presupone al otro, en el sentido de que no puede ser definitivamente decodificado excepto por recurso a aquel" (Halliday y Hasan 1976:21).

 

Asimismo, la cohesión depende de la organización estratificada del lenguaje, que comprende tres niveles de codificación o estratos: el semántico (los significados), el lexicogramatical (las formas) y el fonológico y ortográfico (la expresión) (cf. Halliday y Hasan 1976:6). Los autores aclaran que la cohesión es una relación semántica y como todos los componentes del sistema semántico se realiza a través del sistema lexicogramatical, algunas formas de cohesión se dan a través de la gramática y otras, a través del vocabulario (Halliday y Hasan 1976:6). Sin embargo, la oración o cualquier otra forma de estructura gramatical son irrelevantes para la cohesión.

 

Es importante subrayar el hecho de que la cohesión es un fenómeno relacional, dado que no es cohesiva la presencia o no de una clase particular de elementos sino la relación entre un elemento y otro. Estas relaciones entre los elementos se llaman lazos, y hay varios tipos de ellos: referencia, sustitución , elipsis, conjunción y cohesión léxica. Las repeticiones son interpretadas como cohesión léxica (Halliday y Hasan 1976: 12). Para estos autores, la repetición es también una instancia de cohesión léxica (collocation).

 

En su obra de 1989, sobre la cohesión textual, Villaça Koch se refiere a la distinción que se hace actualmente entre los conceptos de cohesión y coherencia. En este trabajo critica a Halliday y Hasan 1976, apoyándose en Marcuschi (1983), quien define los factores de cohesión como aquellos que dan cuenta de la estructuración de la secuencia superficial del texto, afirmando que no se trata de principios meramente sintácticos, sino de una especie de semántica de la sintaxis textual, esto es, de los mecanismos formales de una lengua que permiten establecer, entre los elementos lingüísticos del texto, relaciones de sentido. En discordancia con Halliday y Hasan, para quienes la cohesión es una condición necesaria, pero no suficiente para la creación del texto, se argumenta que "no se trata de una condición necesaria, ni suficiente dado que existen textos desprovistos de recursos cohesivos, pero en los que la continuidad se da en el nivel del sentido y no en el nivel de las relaciones entre los constituyentes lingüísticos: por otro lado, hay textos en los que ocurre una secuencia cohesiva de hechos aislados que permanecen aislados, y con esto no tienen condiciones de formar una textura" (Villaça Koch 1989: 18).

 

También Brown y Yule (1983:195) cuestionan en Halliday y Hasan la afirmación sobre la necesidad de la realización explícita de las relaciones de cohesión; argumentando que es fácil encontrar textos sin marcadores, por lo que la textura no parece ser un concepto fundamental para la interpretación y la co-interpretación de los textos. Además, Brown y Yule citando a Enkvist (1978) muestran cómo los lazos de cohesión no son suficientes para garantizar la textualidad. Los oyentes y lectores no dependen de las marcas formales de cohesión para identificar un texto como tal. Y citan el mismo texto de Halliday y Hasan (1976:26) cuando afirman que cualquier pasaje se interpretará como un texto si existe la más remota posibilidad de hacerlo así.

 

Como se recordará, Halliday y Hasan habían afirmado que, además de las categorías que forman el concepto de cohesión, representadas a su vez por determinados rasgos que tiene en común la propiedad de señalar "que la interpretación del pasaje en cuestión depende de algo más. Si este algo más resulta verbalmente explícito, entonces hay cohesión" (Halliday y Hasan 1976:13).

 

 

La discusión anterior lleva a la distinción entre cohesión y coherencia. La necesidad de distinguir entre cohesión y coherencia se da ya en van Dijk 1984. Van Dijk se refiere al problema de que las secuencias pueden conectarse sin ser coherentes. Es decir, que "la conexión puede ser una condición necesaria, pero no suficiente para la aceptabilidad del discurso" (van Dijk 1984:83) . Este hecho lo lleva a distinguir entre condiciones de dos clases para que se de la conectividad de un texto: condiciones lineales y globales. La conexión sería la relación específica entre proposiciones (ya que las frases son objetos sintácticos y la conexión es una noción semántica, de modo que si puede decirse que las frases o cláusulas están conectadas es porque sus proposiciones subyacentes están conectadas. Así define van Dijk: la propiedad de una serie de proposiciones que estén conectadas se llamara conectividad o conexión. (van Dijk 1984: 83). Distingue de este modo la coherencia, en tanto que "es una propiedad semántica de los discursos, basados en la interpretación de cada frase individual relacionada con la interpretación de otras frases". La noción de conectividad, en cambio "cubre aparentemente un aspecto de la coherencia discursiva, como las relaciones inmediatas, emparejadas entre las proposiciones subsiguientes tomadas como "un todo"" (van Dijk 1984: 147). De esa manera explica que ambas formas de lazos pueden existir la una sin la otra: conexión o cohesión como la llamaremos en este trabajo, sin coherencia y viceversa. Lazos lineales sin lazos globales, o lazos globales sin lazos lineales.

 

La distinción ha sido corroborada en textos de afásicos venezolanos por Pietrosemoli 1996 al determinar que dos tipos de afasia, la de Broca y la de Wernicke, se fundamentan en deficiencias en dos sentidos diferentes. Pietrosemoli demuestra, en su trabajo, que la afasia de Broca, caracterizada por la ausencia de los elementos conectores del discurso y de concordancia morfológica, es decir, de aquellos elementos que conforman la textura, se relaciona con el concepto de cohesión. Por el contrario, la afasia de Wernicke, se caracteriza por la fluidez del discurso, pero que adolece de coherencia discursiva. No podemos dejar de recordar, en este sentido, la esclarecedora interpretación de Jakobson de estos trastornos con las deficiencias en los ejes metonímico y metafórico, respectivamente (cf. Jakobson 1973).

 

La misma distinción se da claramente en el análisis literario. Chumaceiro 1996 analiza La venganza de Ednodio Quintero, en términos de la coherencia textual - que abarca el sentimiento de venganza y el incesto, evidentemente extratextuales, es decir, como parte del contexto - y de cohesión textual, en tanto que lazos referenciales y lexicales y de tiempo verbal - como parte del texto.

 

Para los efectos de este trabajo, distingo entre los conceptos de cohesión y coherencia como los lazos lineales y globales que existen para la unidad de un texto, respectivamente. Los primeros, se corresponden con la noción de cohesión de van Dijk 1984 o de conexión de Halliday y Hasan 1976; los segundos, con la noción de coherencia de ambos autores. Podríamos entonces sugerir que la cohesión es una condición de la función que se da dentro del texto, mientras que la coherencia refiere a las relaciones del discurso con el contexto de situación y los participantes de la interacción, es decir, el mundo fuera del texto o el contexto. La cohesión estaría íntimamente relacionada con el modo del discurso, mientras que la coherencia lo estaría con el campo y el tenor del mismo (cf. Halliday y Hasan 1990).

 

Textura y función textual

 

Los elementos poéticos cumplen dentro de la textualidad, es decir, en la creación de la textura, un papel fundamental. Sin embargo, Halliday y Hasan 1976 excluyen de las condiciones para la creación del texto, es decir de la cohesión, los elementos que tradicionalmente constituyen la poética: ritmo, paralelismo y métrica. Además de excluir del concepto de cohesión las relaciones estructurales que conforman la oración, limitándose a considerar las relaciones de sentido, excluyen también los recursos formales. "Cohesion refers to the range of possibilities that exist for linking something with what has gone before. Since this linking is achieved through relations in meaning we are excluding from consideration the effects of formal devices such as syntactic parallelism, metre and rhyme)2, what is in question is the set of meaning relations which function in this way" (Halliday y Hasan 1976:10)

 

Sin embargo, éstos son elementos fundamentales para el lenguaje de la vida cotidiana. En el análisis discursivo se consideran la repetición y el ritmo como elementos fundamentales por ejemplo para el engranaje de las conversaciones (cf. Tannen 1984, 1989). A nuestro modo de ver, de la misma teoría de Halliday Y Hasan (1976) se desprende que los elementos arriba nombrados son recursos cohesivos, porque según ellos mismos: i) la cohesión es parte de la función textual ii) la función textual comprende la función poética y iii) los recursos poéticos son recursos de textura.

 

i) La cohesión es parte de la función textual.

 

Para Halliday, las funciones del lenguaje están relacionadas con el uso del mismo, pero también con su esencia. En Halliday y Hasan 1990 se hace referencia a cuatro tipos de significado del lenguaje: experiencial, lógico, interpersonal y textual. El significado experiencial es la expresión de algún tipo de proceso, algún acontecimiento, acción, estado u otro aspecto fenomenológico del mundo real, el lenguaje en tanto que reflejo de la realidad. El significado lógico refiere a las relaciones lógicas fundamentales que, en esta obra, Halliday reduce a su expresión paratáctica o hipotáctica. El significado interpersonal refiere al lenguaje en tanto que acción entre los participantes. Finalmente, el uso o significado textual produce un balance semántico y lógico entre las líneas, la estructura temática, el ritmo y el foco informativo y la estructura métrica. El significado textual es lo que convierte a un conjunto de palabras, en texto (Halliday y Hasan 1990:23). Es también entonces la cohesión una condición de la función textual del lenguaje.

 

En la misma obra, se define la textura como resultante de la combinación de configuraciones semánticas de dos tipos: los del registro y los de la cohesión. "El registro es el conjunto de configuraciones semánticas que se asocia generalmente con el contexto situacional que define la substancia del texto: lo que significa en el sentido más amplio, incluyendo todos los componentes de su significado, social, expresivo, comunicativo etc., así como representacional. La cohesión es el conjunto de relaciones de sentido que es general a todas las clases de texto, que distingue el texto del no texto e interrelaciona los significados sustantivos del texto entre sí. La cohesión no concierne lo que el texto significa, concierne con cómo el texto está constituido como un edificio semántico" (Halliday y Hasan 1976: 27).

 

La cohesión sería por tanto parte de la función textual, mientras que la coherencia se relaciona más directamente con las funciones experiencial o referencial, e interpersonal.

 

ii) la función textual abarca la función poética

 

En el Halliday y Hasan 1990, se hace una comparación entre algunas teorías que consideran las funciones del lenguaje como usos del mismo. Se distinguen los usos informativos, en los cuales hay una orientación hacia el contenido, que abarcan las funciones narrativas transaccionales o informativas, así como la función representacional. Entre los usos interactivos, es decir, donde hay una orientación hacia el efecto y que implican el control de los demás, el soporte mutuo o la expresión de sí mismo, se abarcan funciones conativas y expresivas. Entre los usos imaginativos, que comprenden funciones rituales y poéticas, se integran funciones mágicas. La función poética sería, entonces, un aspecto de la función textual, a la que habría que agregar otros ( cf. Halliday y Hasan 1990:17).

 

 

iii) los recursos poéticos son recursos de textura.

 

En especial, nos referiremos a los efectos de los rasgos formales como el paralelismo sintáctico, el metro y la rima, expresamente excluidos en Halliday y Hasan 1976. Hemos visto que la cohesión es una relación no estructural que se da en el texto, en forma de lazos (ties) que relacionan unos elementos con otros. De modo que no consideramos como cohesivas ni las relaciones experienciales o lógicas del texto, ni tampoco lo relativo al significado interpersonal dado que todo lo anterior tiene que ver con la coherencia, ni tampoco las relaciones estructurales de tipo sintáctico, por tratarse en este último caso de relaciones de otra categoría. Veamos entonces lo referente a los recursos formales.

 

Hasan 1989 se refiere al paralelismo como textualmente significante: "La estructura paralela es textualmente significante. Es una afirmación acerca de la centralidad del trabajo que realiza un modelo en la construcción de un texto. En cierta forma, el efecto de los modelos y el texto son una y la misma cosa, ya que, sin el trabajo que hacen los modelos de lenguaje, no habría texto, o al menos habría un texto diferente. Los modelos que producen la complejidad de la cláusula, la coordinación y la subordinación, la estructura paralela, son todos textualmente significativos" (Hasan 1989:12).

 

Para Hasan, el componente textual tiene, tanto mecanismos de información, al que pertenece por ejemplo la entonación, así como mecanismos de cohesión, entre los cuales me permito sugerir, que deben estar el paralelismo y el ritmo. De esta manera podemos afirmar que si el paralelismo es importante para la constitución del texto, entonces constituye también un elemento de la función textual del lenguaje y puede ser, por lo tanto, un mecanismo de cohesión.

 

"El tercer componente, el textual, es el componente formador de texto en el sistema lingüistico. Esto comprende los recursos que el lenguaje tiene para la creación de texto.... El componente textual también incorpora modelos de significado que se realizan fuera de la organización jerárquica del sistema. Uno de estos es la estructura informativa, que es la ordenación de textos en unidades de información sobre la base de la distinción de dado y nuevo... este aspecto del significado del texto se realiza en inglés a través de la entonación, expesándose la unidad informativa como el grupo tonal. La parte restante del componente textual se refiere a la cohesión" (Halliday y Hasan 1976:27).

 

En Alvarez y Domínguez (en prensa b) puede verse en las llamadas Historias de Mérida que ritmo y paralelismo funcionan como mecanismos cohesivos. Según este estudio, la línea sintagmática responde a un plan discursivo del hablante concerniente a la macroestructura del texto y a las estrategias lingüísticas que utilizará. Distintas secciones de la narración, como orientación y complicación tienen funciones macroestructurales diferentes que se muestran en el carácter nominal de la primera y verbal de la segunda. También se señala cómo el cambio en la armazón oracional tiene consecuencias rítmicas: la variación que se produce por la diferente configuración de las oraciones puede influir en la percepción del ritmo en las narraciones. El paralelismo sería una estructura poética, dado que basa en el camino hacia atrás de una secuencia, propio del verso. Paralelismo y el ritmo son elementos conformadores del texto, significantes para éste. Tanto el ritmo como el paralelismo forman además lazos cohesivos, que hacen del texto una unidad de lenguaje en uso. Ritmo y paralelismo conforman la textura, la calidad del texto que lo hace funcionar como unidad (Alvarez y Domínguez, en prensa b).

Tres ejemplos

 

Veremos en tres textos orales, uno de la región de Barlovento, y dos de la región de la Cordillera de Mérida, cómo los elementos poéticos tienen una función cohesiva, formadora de texto. El primer ejemplo es un diálogo, los dos siguientes son narraciones orales. He tomado la narración como expresión de la vida cotidiana siguiendo la idea de Barrera Linares de que la narratividad es "el fenómeno lingüístico-cognoscitivo de mayor relevancia para la especie. Por encima de otros órdenes tales como la descripción, la exposición, la argumentación y la instrucción, estaría el texto narrativo como la forma expresiva más relevante de la especie" (Barrera Linares 1995: 11).

 

I. Textos afroamericanos

En el habla de los miembros de poblaciones afroamericanas encontramos un tipo de discurso muy rítmico, muy simple, caracterizado por series de estructuras paralelas (cf. Alvarez 1995). Permítaseme definir, antes de seguir, lo que entiendo por paralelismo. El paralelismo es una estructura poética, porque se basa en la recurrencia, en la repetición de una secuencia. La prosa se caracteriza, en cambio, por transitar el camino hacia adelante, y ese es el fudamento de otras texturas que encontramos entre estas narraciones. La misma etimología del termino latino versus contiene, según Jakobson, la idea de una recurrencia regular, al contrario de la prosa, cuya etimología latina (provorsa) sugiere un movimiento hacia adelante (Jakobson, 1992: 43).

Se distinguen, fundamentalmente dos tipos de paralelismo: el sonoro y el gramatical. El paralelismo sonoro es más evidente para el oído, porque trata de la repetición de sonidos. Encontramos repetición de sintagmas completos, que implican, claro está, la repetición tanto de la estructura fónica como de la estructura gramatical. El segundo tipo de paralelismo es el que Jakobson considera como paralelismo gramatical. En este tipo de secuencia es menos evidente, pero sin embargo muy eficaz para lo que al ritmo se refiere, lo que se repite es la estructura sintáctica, sin repetición de la estructura fónica.

 

Las estructuras del texto afroamericano, que hemos considerado paralelas, se componen de dos miembros que constituyen formas yuxtapuestas o coordinadas, como las que se dan a continuación:

 

//No viene de otro lugar / Eso no viene de otro lugar//

                  A                                     B

 

// En Semana Santa yo repeto / Yo en Semana Santa no como carne.

                        A                                                  B

 

En el primer ejemplo, las partes son construcciones idénticas, es decir que A y B son formalmente iguales; en el segundo se trata de construcciones que varían por ser afirmativa la primera parte y negativa la segunda.

 

A veces, lo repetido está separado por un elemento, en itálicas:

 

//Y le gusta la música / porque usted lo que pasa es que le gusta la música..//

                A                                                          B

 

Entre A y B puede haber una variación en la forma. En estas estructuras, A no es totalmente igual a B. Con respecto al sentido se dan dos casos: en el primero hay un paralelo de significado entre las dos partes, A y B, en una relación parafrástica. En el segundo grupo se produce, por el contrario, una relación contrastiva. entre A y B.

 

En los ejemplos que vemos a continuación hay una relación parafrástica entre las dos secciones de la estructura binaria que significan lo mismo: A y B son equivalentes, pero lo expresado se dice con diferentes palabras.

 

// cómo se vive /y cómo se lleva//

            A                   B

 

// yo le entendí lo que usted hace y todo eso../ eso lo comprendo yo...//

                                      A                                              B

 

Se dan relaciones contrastivas cuando B es lo opuesto de A. En las relaciones de estas características pueden darse contrastes entre las secciones de la expresión binaria, como vemos en estos ejemplos:

 

 

// Un domingo voy a una/ otro domingo voy a otra//

                  A                                    B

 

//... qué es esto /y qué es eso //

             A                  B

 

En ocasiones se da una oposición en cuanto al modo de la oración (me refiero a los modos afirmativo y negativo de la oración básica), es decir, que si A es afirmativa, entonces B es negativa y viceversa.

 

//si no tengo gana, no voy/ y si tengo gana voy//

                  A                                B

 

// Si todo .. todo lo da la inteligencia como como la que usted tiene pues /

                                                                             A

y que otros no tienen la inteligencia que tiene usted... //

B                                     

 

//yo se lo comprendo / pero otro no le comprenderá //

               A                                       B

 

//y hay unos que viven /y otros que no se dan cuenta de la vida//

                 A                                              B

 

//los que no lo comprenden a usted dicen tal y qué se yo../que yo .. como comprendo todo//

                                              A                                                                      B

 

Vemos también contrastes con respecto a la modalidad de la oración, es decir a si ésta es declarativa, interrogativa o imperativa. Esto se ve claramente en un texto que recoge un diálogo entre dos mujeres, en San Basilio de Palenque (recogido por Schwegler), en los que alternan las oraciones declarativas e interrogativas, y donde la relación de oposición que se da en la estructura binaria es tanto más obvia en cuanto que B repite gran parte de A, aunque con distinta modalidad.

 

(22) V: //i ta yebá e planda/

                    A

R: ¿planda ué uté ta yebá?//

                       B

 

(23) V: // i ta yebá planda i aló/

                          A

R: !Jesú! ¡es..! ¿i and uté jayá aggú planda?//

                                    B

 

(24) V: // i tam pa Tubbako/

                       A

R: ¿pa Tubbako ué uté tando?//

                        B

 

(24) R: // ¿mañana nu et matte?/

                             A

V: mañana e matte //

              B

 

En todos estos segmentos se da un efecto rítmico muy marcado debido a la secuencia de frases cortas y paralelas. Este efecto contribuye, sin lugar a dudas a la cohesión, dado que se yuxtaponen elementos iguales o con variaciones de sentido, que producen relaciones de cohesión. La cohesión existe no como una relación estructural, sino como una relación que emerge por asociación entre las partes, debido a la similitud de éstas en la forma y en el ritmo.

 

II. El páramo

 

El segundo texto que quisiera revisar es una definición de lo que son los encantos, habitantes de los páramos, descendientes de seres mitológicos indígenas, que hoy en día se conciben como unos viejos que viven en las lagunas. El encanto consiste en hacer ver a los hombres un mundo al revés, es decir, el mundo como ellos normalmente lo viven, lleno de casas y seres humanos, cuando lo que hay en esos parajes es soledad, lagunas y seres míticos. Esta definición rodea a otro texto, que es una narración del tipo de los ejemplos, narraciones parecidas a las parábolas cristianas, que refieren un caso de encantamiento que no interesa para los efectos de este trabajo. El texto completo se encuentra en Alvarez (1998).

 

La definición está comprendida dentro de una introducción -encanto es que como en el páramo hay tantas lagunas / hay tantas cosas y una coda-yo le digo/ así es el páramo (cf. Alvarez1998). Aquí vemos el texto que se refiere explícitamente a ella:

 

1. Encanto es que como en el páramo hay tantas lagunas

2. hay tantas cosas

3. y en el páramo hay un viejo

4. o no será uno sino varios

5. que son los legítimos dueños del páramo

6. y esos son los que mandan en las lagunas

7. existen en las lagunas y eso

8. pero el que está para encantarse por lo menos

9. va uno a un páramo de ésos

10. y puede haber un lagunón del tamaño de todo el centro de Mucunután

11. y uno si está para irse a encantar

12. no permita Dios

13. uno no ve laguna sino un caserío de teja

14. llega uno y lo que ve es gente

15. y gozar allí con la gente

16. y la cosa

17. pero el mal onde está

18. es que esa gente que llega uno a esa casa

19. y que le saquen café

20. o le den leche

21. o le den alguna cosa que uno reciba

22. diga usted

23. allí quedó

24. allí quedó encanta'o

25. y el que está encanta'o pues ése no está viendo agua

26. ese está en una casa ahí

27. ahora los dueños ésos sí están ahí en un lagunón

28. ahora el que está encanta'o está viviendo en una casa

29. ya le digo

30. así es el páramo

 

 

Dentro de estos límites hay una estructura circular generada por el tratamiento concéntrico de los temas o tópicos presentes en el discurso. Puede decirse que el texto se divide en cinco bloques consecutivos, de los cuales el primero (1-2) y el quinto (29-30) constituyen una introducción y una coda, respectivamente.

 

Los otros bloques están reunidos cada uno alrededor de un tópico. El segundo (3-16) describe cómo en los páramos hay dos viejos que viven en las lagunas y mandan en ellas, por oposición a las víctimas del encanto, quienes no ven la laguna, sino casas y gente.

 

El tercer bloque (17-24) se refiere al dar y recibir y aceptar el alimento, que es la forma como se realiza el encantamiento. Este, puede decirse, es el bloque central de los cinco y también el núcleo semántico de la definición.

 

El cuarto (25-28), como el segundo, refiere nuevamente a la oposición dueños-víctimas, simbolizada a su vez en la oposición de los elementos laguna-casa

 

De una manera muy similar a la que se da en el texto anterior, también aquí se da un ordenamiento concéntrico, como se ve en la figura siguiente:

JFD: A TODOS, para garantizarles que los gráficos como este o las publicaciones de Enrique salgan bien, tienen que mandármelas por correo para escanearlas yo mismo.

 

La estructura circular del texto, conocida en retórica como quiasmo, produce necesaria y marcadamente la cohesión del mismo. La repetición de los temas en forma concéntrica une las secciones las unas a las otras, y sirve a su vez de capullo donde se incrusta el ejemplo.

 

 

III. La piedra del zamuro

 

La piedra del zamuro es también una narración del páramo de la Cordillera de Mérida estudiada anteriormente (cf. Alvarez 1998).

 

1. La segunda historia

2. dicen que van

3. y la laguna se oye

4. sí la laguna

5. y cuando empieza octubre

6. empieza la laguna a hacer ruido

7. por lo menos de Gavidia

8. se oye la laguna hacer ruido

9. casi igual que un tambor

10. los más antiguos

11. l os antepasados de uno dicen

12. ya está llamando la laguna a los zamuros

13. uno empieza a observar

14. y ve las nubes de zamuros

15. allá que que hay una piedra con bastantes huecos

16. allá es donde mudan pico en la piedra

17. en el Jordán mudan

18. meten el pico

19. y dejan el pico viejo allá en el hueco

20. y le sale el nuevo

21. yo estuve con la idea

22. porque a mi me habían dicho los viejitos antes

23. que si llegaba a ser grande

24. y si llegaba a ver a unos zamuros

25. y llegaba a encontrar un nido de zamuros

26. de esos que mudan picos

27. no de esos que comen carnazas

28. los que mudan pico no comen porquerías

29. comen es mijao

30. esos son muy aseados

31. y entonces me dijeron

32. si llega a encontrar unos zamuros de sos

33. si llega a encontrar un nido con huevos de zamuros

34. se los lleva los huevos

35. va a su casa ..los cocina

36. y va y se los vuelve a echar en el nido

37. resulta que si uno lleva esos huevos

38. los lleva a su casa.. los cocina

39. y los vuelve a echar en el nido

40. entonces en después vuelve uno a ir allá

41. y no va a encontrar [huevos]

42. sino lo que va a encontrar es la piedra del zamuro

43. es la única manera de agarrar la piedra del zamuro

44. es que uno llega y en seguida volan

45. así tenga el nido con huevos

46. ellos volan

47. entonces uno recoge esos huevos

48. los lleva a casa

49. los cocina

50. y los vuelve a poner en el nido

51. y cuando vuelve a ver no va a encontrar ni pichones ni nada

52. sino lo que va a encontrar es la piedra del zamuro

53. ellos traen la piedra de donde mudan el pico

54. es la única solución pa' que le nazcan los pichones

55. con esa piedra

56. el que la tenga no pela ningún negocio

57. y todo le va bien

58. es una suerte

 

El texto es una historia de carácter mítico y se refiere a la forma como obtener la piedra del zamuro. Comienza con una sección con carácter de orientación (2-20) que sitúa un estado de cosas (no con un resumen, como lo pauta Labov 1972). Esta sección es un episodio que cuenta cómo la laguna llama a los zamuros para que vayan a mudar el pico en la piedra. La complicación, es decir, la sección donde se encuentra la acción, comienza con un y entonces me dijeron... que es la expresión de una condición: si se llega a encontrar los zamuros y se toma determinada acción, entonces se recibe la piedra del zamuro (21-52). La coda trae la explicación de la historia: la piedra del zamuro es un amuleto, lo que aclara también el interés de los campesinos en obtenerla. La evaluación en este texto se da, por una parte, en la alusión a los antiguos, por la otra, en las repeticiones frecuentes3.

 

Se trata de una historia poco elaborada porque no tiene todas las secciones que tiene normalmente una narración completa según Labov (1972) y, además, porque la forma de sus evaluaciones es muy sencilla: simples repeticiones.

 

El texto se hila con el repetirse de los segmentos. En la orientación se reiteran, de varias formas, dos ideas: i) que la laguna se oye porque está llamando a los zamuros; ii) que los zamuros mudan pico en la piedra. El texto con variaciones hace énfasis en lo que es interesante, pero a la vez suple una sintaxis narrativa elemental.

 

En la complicación se reiteran por tres veces consecutivas nuevamente dos elementos: i) la condición de si llegaba a encontrar unos zamuros desos ii) la tarea de llevárselos a su casa, cocinarlos y volverlos a echar en el nido . Nuevamente, una sintaxis sencilla es ayudada por un mecanismo pragmático, como es la reiteración de lo mismo.

 

En la historia no hay otro mecanismo de cohesión sino precisamente la repetición una y otra vez de los mismos hechos, de las mismas ideas, de las mismas condiciones. La sintaxis es simple, tratándose casi exclusivamente de oraciones yuxtapuestas y coordinadas que conforman la estructura gramatical. Por lo tanto, la sensación de texto surge únicamente a partir de los lazos que se tejen por la reiteración, con variaciones, de unos pocos temas.

 

Conclusiones

 

En este trabajo se revisa el concepto de cohesión de Halliday y Hasan (1976, 1990) y Hasan (1986) en relación con estructuras poéticas de la vida cotidiana. La cohesión es una relación semántica, no estructural, tal como sostienen los autores. Sin embargo no compartimos la exclusión que se hace en las obras anteriores de los efectos de rasgos formales tales como el paralelismo, la métrica y la rima; pudiéndose reducir éstos últimos a dos: ritmo y paralelismo.

 

Para los efectos de la discusión hemos preferido distinguir, tal como lo hacen otros autores, los conceptos de cohesión y coherencia, entendiendo el primero como los lazos lineales y el segundo como los lazos globales de un texto. Hemos considerado la cohesión como una condición de la función textual, mientras que la coherencia la hemos referido a otras funciones del lenguaje, como la experiencial o referencial y la interpersonal; es decir a aquellas más ligadas con el contexto que con el texto propiamente dicho. Hemos argumentado también que la función poética forma parte de la función textual y que los recursos poéticos, como ritmo y paralelismo, son recursos de textura.

 

Se ejemplificó la discusión con tres textos; i) el primero formado por un grupo de segmentos afroamericanos, caracterizados por un ritmo muy marcado, que se da a partir de repeticiones inmediatas; ii) el segundo, de una definición del habla de la Cordillera de Mérida, donde la cohesión se produce a partir de la repetición especular del texto en una figura conocida como quiasmo; iii) el tercero consistente en una narración muy elemental, también de la Cordillera de Mérida, donde la cohesión se produce, casi exclusivamente, por las repeticiones de algunos segmentos centrales.

 

De todo lo anterior se desprende que no pueden dejarse de lado los llamados recursos formales como repetición y ritmo cuando se piensa en los elementos constitutivos de la textura. Textura y poética son, a veces, recursos similares, caras de un mismo proceso.

 

 

 

Referencias

 

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Notas en este Documento

[1]    las traducciones de los textos son nuestras

[2]    el subrayado es nuestro

[3]    En trabajos anteriores (Alvarez en prensa y Alvarez y Domínguez (a y b) hemos discutido un detalle de la relación que hace Labov 1972 cuando considera la repetición, una forma de evaluación narrativa, como una estructura sintáctica. Halliday y Hasan 1976 consideran la repetición como un mecanismo cohesivo que ellos llaman collocation.. En todo caso, de entender la repetición como un tipo de lazo cohesivo, debemos una vez más descartar la posibilidad de que se trate entonces de una relación estructural, mucho menos sintáctica, del discurso.

 

 

 

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