1. La identidad
y la comunidad de habla.-
Zimmermann
(1992), en un exhaustivo estudio sobre la identidad en torno al grupo de
los otomíes en México, hace una diferencia entre lo que es el concepto
político de la identidad y el concepto científico de la misma. El
primero surge a partir de una posición defensiva, cuando aquella se
percibe amenazada y urgen medidas para su reconstitución. Este tipo de
identidad es un concepto valorativo y se concibe como algo positivo y
necesario sobre lo cual los seres humanos tienen derecho. El concepto
científico sobre la identidad, en cambio, sirve para el análisis de
situaciones concretas y es sobre éste último, particularmente con
respecto a la lengua, sobre lo que versará este trabajo.
El
concepto de identidad está íntimamente ligado con el de la imagen o
cara, un valor social positivo que tiene que ver con la forma como se
presentan los seres humanos ante sí mismos y ante los demás. Con Goffman
(1967), puede decirse que la presentación de sí mismo tiene dos
aspectos: la relación hacia del otro, es decir la manera de tratar al
otro, la deferencia, relacionada con las reglas de cortesía. Por
otra parte, la conducta hacia uno mismo - de la cual forman parte
el vestido, el cuido personal, el estilo, etc.
Si
bien la identidad comprende la idea de unidad y el hecho de que no hay dos
seres absolutamente iguales, paradójicamente, la identidad se da en
sociedad. El concepto de identidad se da no cuando el individuo se
encuentra aislado, sino antes, por el contrario, cuando no lo está (cf.
Obediente en este volumen).
Asimismo,
la identidad es indisoluble de la conciencia social. La individualidad,
según Mead, se da en la sociedad, en la que cada uno se puede diferenciar
del otro; tiene que ver con la interacción, con cómo se quiere ser
tratado. El individuo se experimenta indirectamente, desde la visión de
los demás miembros del mismo grupo social al que pertenece (Mead en
Zimmermann 1992:81)
La
identidad se da entonces en la sociedad, pero ¿en qué nivel de las
unidades de análisis? Por ejemplo, se relaciona la identidad con el grupo
étnico, que se percibe a sí mismo como perteneciente a una misma
categoría (Giles 1979:253). A veces estas identificaciones de grupo se
originan en tradiciones culturales ancestrales, otras veces estimularán
la creación de una única serie de tradiciones culturales (Fishmann 1977,
citado por Giles).
En
lingüística, se ha usado como unidad de análisis, la clase social,
que se basa en la idea de que la gente puede ordenarse con respecto al
resto de la sociedad por características cuantificables como el ingreso,
la educación, la ocupación, la residencia o el estilo de vida. Milroy
(1980) ha criticado la utilidad del concepto, ya que entiende que, si bien
éste refleja la realidad social hasta un cierto punto y sirve para
ordenar grandes cantidades de datos, la dificultad surge cuando se
segmenta la escala, porque los mismos grupos no consideran la clase social
como definitoria de su identidad social (Milroy 1980:14).
Desde
el punto de vista etnográfico se habla en lingüística de comunidades
de habla, así definidas por el hecho de estar éstas unidas en la
evaluación de las mismas variables que diferencian a los hablantes. Labov
toma la ciudad de Nueva York como una única comunidad de habla, por el
hecho de considerarse en todos los grupos de esa ciudad, por ejemplo, la
presencia de la [r] postvocálica como prestigiosa. El concepto de
comunidad de habla de Labov, es un concepto a amplia escala; los hablantes
de todas las clases sociales se unen en su evaluación común de las
normas lingüísticas (cf. Milroy 1980).
El
hecho de definir como comunidad a una colectividad tiene que ver con la
actitud; podría decirse entonces que se trata de gente que participa de
una identificación social o se percibe como miembro de una categoría
social. En todo caso, cuando se usa el término se habla de una unidad de
análisis que se corresponde con grupos cohesivos a los cuales la gente
tiene conciencia de pertenecer (Milroy 1980:14); lo cual posiblemente
está dado por el hecho de que es una unidad local que se caracteriza por
que sus miembros tienen interacción primaria (Hymes 1974:51).
Por
ejemplo, en el estudio de Martha’s Vineyard, Labov muestra la existencia
de un grupo local que difiere en su actuación lingüística de uno
foráneo, y sin usar el concepto de comunidad se refiere a ‘categorías
de identidad local´ (Labov, 1972: 299). Asimismo, el conocido caso de
Hemnes, en Noruega, estudiado por Blom y Gumperz (1972), demuestra que el
uso del dialecto simboliza, en la comunidad, lealtad local y por otra
parte, el estándar simboliza valores pannoruegos y la separación de los
valores locales.
El
concepto de comunidad nos ha alejado también de la idea, ligada a de
clases sociales, de que los grupos mas bajos imitan necesariamente a los
más altos en su comportamiento lingüístico. Se ha demostrado cómo los
grupos (étnicos y de estatus) de bajo prestigio perciben su lengua o
dialecto como un símbolo poderoso de identidad de grupo, a pesar de las
presiones a largo alcance del código estandarizado. Las variedades
locales no muestran necesariamente signos de haber sucumbido a las
presiones de la estandarización, a pesar de los beneficios sociales que
recibirían sus hablantes si adoptaran el código estándar. Milroy
(1980:18).
Por
lo tanto, en vez de un continuo sociolingüístico con un vernáculo local
en la base y un dialecto de prestigio en el tope, con movimiento
lingüístico de los individuos hacia arriba, puede verse el vernáculo
como una fuerza positiva, en conflicto directo con las normas
estandarizadas, utilizadas como símbolos con fuertes significados
sociales y residentes a las presiones externas.
Esto
puede pasar en las ciudades, pueblos etc. y puede observarse donde la
unidad de estudio del lingüista se base en grupos pre-existentes en la
comunidad. Por ello se reintroduce el concepto de red social,
acuñado por Blom y Gumperz, como redes abiertas y cerradas. Las primeras
se refieren a gente unida por tareas únicas, los segundos por tareas
múltiples (Milroy, 1980:19-20). A esto se ha unido recientemente el
concepto de modo de vida, o habitus. La forma de vida específica,
que se estructura en un sistema de disposiciones, como principio
estructurado y estructurador que genera las rutinas diarias de una
determinada manera. El grupo tiene conciencia de diferenciarse otros y la
afirmación explícita de esta forma de vida, sirve a la conformación de
una conciencia y contibuye a la cohesión interna. (cf. Zimmermann
1992:94). Parece ser, entonces, que es la conciencia social, la actitud,
lo que unifica los grupos y los diferencia los unos de los otros. Como
dice LePage, las reglas están en la cabeza de la gente.
2. La lengua
como identificador.-
La
lengua es uno de los "identificadores’ de grupo. Sin embargo, la
función de identidad no parece ser exclusiva de ésta. Giles establece un
continuo entre los límites duros y blandos y los lingüísticos y no
lingüísticos Giles (1979:275) Límites duros son aquellas
características étnicas tan abiertas (públicas) y distintivas de la
categoría social que hacen imposible la movilidad social. En este rango
entrarían el color de la piel, los rasgos faciales, estilos de vestido,
tradiciones culturales y valores, y también - según Giles - el lenguaje.
Los límites suaves tendrían menos cantidad de atributos diferenciadores,
lo que haría la movilidad interétnica potencialmente más fácil. En el
caso de los grupos étnicos monolingües, a lengua podría verse como el
marcador de habla étnico por excelencia. (Giles 1979:254).
Se
puede hablar de la lengua como símbolo grupal. Sin embargo, si tomamos
esta idea al pie de la letra, podría pensarse que la lengua siempre es un
marcador étnico, independientemente de la conciencia y la voluntad de los
hablantes. Giles mismo afirma que así como algunos rasgos de habla pueden
importar más que otros, es decir que pueden llevar la carga simbólica de
señalar afiliación étnica más fuertemente que otros rasgos; así
también pueden los diferentes contextos generar sentimientos de identidad
más que otros, y también pueden manifestarse lingüísticamente (Giles
1979:260).
Desde
el punto de vista lingüístico, indudablemente que hay una diferencia
entre unas y otras variables, Para Labov, algunas variables son tópicos
abiertos del comentario social y muestran tanto corrección como
hipercorrección; otros no están al mismo nivel de alta conciencia
social, sino que muestran una consistente estratificación estilística y
social; sobre otros nunca se comenta nada y ni siquiera son reconocidos
por los hablantes nativos, sino que se diferencian solamente en un grado
relativo de avance entre los grupos sociales que los inician. (Labov 1994
p. 78). De modo pues que no todo es identidad. Para que se pueda
considerar como tal se tratará solamente de aquellos elementos del habla
que intencionalmente se usan para estos fines.
3. Las
funciones de la diversidad lingüística.-
Son
varios los autores que han considerado la identidad como una de las
funciones de la lengua. Garvin & Mathiot (1968) en su estudio sobre el
Paraguay, hablan de las funciones identificadora y separatista,
en el sentido de que la lengua contribuye a la cohesión grupal, pero
también a la diferenciación del grupo de otros diferentes de éste.
La
lengua según Giles, es un marcador grupal en dos sentidos. Primero,
porque puede actuar como un marcador de identidad según si en una
situación de contacto un individuo mantiene o no su lengua minoritaria, o
cuando la usa aún cuando las normas implícitas requerirían el uso de la
otra, mayoritaria. Segundo, puede actuar como marcador de la relación
existente entre los grupos (Giles 1979:258). Para Zimmermann, en el primer
caso se trata de un marcador de pertenencia, en el segundo, de las
relaciones de poder. (Zimmermann, 1992: 119).
Así
también los marcadores de habla operan en dos niveles diferentes. En el
nivel más fundamental, sirven como estímulo que permite a los hablantes
revelar su asociación con estados biológicos, sociales y sicológicos
ampliamente definidos y a los oyentes para categorizar a los otros
correctamente en estos términos. Los primeros sirven entonces a la
función general de mantener el sistema social al identificar y reconocer
los miembros que ocupan varios roles y posiciones jerárquicas en él. Es
interesante notar que la mayoría de los individuos no tienen control
voluntario sobre su afiliación con las categorías biológicas, sociales
y sicológicas (Giles, Scherer & Taylor 1979: 343)
En
un segundo nivel, sicológicamente más importante, los marcadores de
habla permiten a los interlocutores comunicar indirectamente actitudes
importantes, creencias, valores e intenciones sobre sus propios estados
sociales, así como procesar el significado emocional de los estados
sociales de otros. Según estos autores, estos marcadores son importantes,
en primer lugar, porque aunque nuestra asignación a muchas categorías
sociales es en gran medida involuntaria, tenemos algún control sobre
nuestros sentimientos sobre ello. Los marcadores señalizan nuestras
creencias sobre y las actitudes hacia estas categorías sociales, es
decir, sobre si la persona está orgullosa o apenada por esa afiliación.
Fairclough
(1992:64 -65), por su parte, que estudia la identidad en el nivel
discursivo distingue tres aspectos en los efectos constructivos del
discurso. En primer lugar, sostiene que éste contribuye a la
construcción de lo que se denomina ‘identidades sociales’; en segundo
lugar, sirve para construir relaciones sociales entre la gente; y en
tercer lugar contribuye a la construcción de sistemas de conocimiento y
creencias. Estos tres efectos se corresponden respectivamente con las tres
funciones del lenguaje y las dimensiones del sentido que coexisten e
interactúan en todo discurso- que el llama las funciones identificadora,
relacional e ideacional del lenguaje. La función de identidad
tiene que ver con la manera en que se forman las identidades sociales en
el discurso, la función relacional en cómo se actúan y negocian las
relaciones sociales entre los participantes en el discurso y la función
ideacional a las formas en que significan los textos al mundo y sus
procesos, entidades y relaciones.
También
en Fairclough (1992) encontramos esta dualidad de las funciones: por una
parte la función categorizadora, organizacional y cognitiva y por la
otra, la función de mantenimiento de la identidad. En términos de la
definición del yo, precisamente porque el decodificador ordena el mundo
social atendiendo a los marcadores de habla, el codificador recibe
información sobre el yo, por el hecho de observar reacciones organizadas.
La definición del yo es un proceso dinámico que implica la
interpretación de las reacciones de otros hacia nosotros y al mismo
tiempo provee a otros con claves estables sobre nuestra identidad
(Fairclough, 1992: 357).
Según
el mismo autor, las funciones identificadora y relacional se corresponden
a lo que Halliday (1978) designa como la función interpersonal del
lenguaje. Para Halliday, la función no se refiere solamente al uso del
lenguaje sino a una propiedad fundamental del lenguaje mismo, algo que es
básico a la evolución del sistema semántico (Halliday & Hasan,
1990:17). La función interpersonal tiene que ver con la acción de
expresar sentimientos o llevar a otros a ejecutar acciones.
Sin
embargo, no estoy tan segura de que pueda verse la identidad como una
propiedad fundamental del lenguaje, sino más bien como una contrucción
social que se encuentra por encima de él. AMPLIAR Giles llega a sostener
que lo que generalmente se ha considerado como interferencias
interlinguales, sobre todo en el habla de segundas y terceras
generaciones, más que simples instancias de interferencia pueden haber
sido adoptadas deliberadamente como marcadores étnicos de habla (Giles
1979:260).
4. La identidad
como dinamismo. Actos de identidad.-
La
identidad no es, sin embargo, un fenómeno estático. La teoría de la
acomodación de Giles & Smith (1979, citada por Trudgill (183:143)
explica los ajustes a largo plazo en la pronunciación y otros aspectos
del comportamiento lingüístico como un intento de aproximarse a la
lengua de los interlocutores, si se consideran como deseables socialmente,
o si el hablante quiere identificarse con ellos y/o demostrar buena
voluntad hacia ellos. Esto puede tomar la forma de reducir la frecuencia
de las formas socialmente estigmatizadas en presencia de hablantes de
variedades de mayor prestigio, o bien distanciarse de la lengua de
aquellos ante quienes el hablante quiere afirmar la propia identidad.
El
problema para Trudgill (1983: 143) revisa son los ajustes a corto plazo,
para lo cual parece mejor la teoría de Le Page sobre los actos de
identidad. Estos son intentos de parecerse tanto como posible a aquellos
del grupo o grupos con quienes de tiempo en tiempo los hablantes quieren
identificarse. Hay obviamente similaridades con la teoría de la
acomodación, pero la visión de Le Page es más detallada y más útil.
Para
Le Page, los actos de identidad se establecen según unas condiciones, que
son:
- el grado
hasta el cual somos capaces de identificar nuestro grupo modelo;
- el grado
hasta el que tenemos suficiente acceso a los grupos modeles y
suficiente
habilidad analítica para extraer las reglas de su comportamiento;
- nuestra
habilidad para modificar nuestro comportamiento (probablemente
en descenso
a medida que envejecemos);
- la fuerza
de varias motivaciones - posiblemente en conflicto- hacia uno
u otro
modelo y hacia la retención de nuestro sentido de identidad única.
En
cuanto a la identidad de grupo, Milroy considera que todas las variables
independientes pueden considerarse como varias categorías de identidad
(se refiere al origen, sexo y edad del hablante). La medida en que el
hablante permite que su habla simbolice su identidad social puede variar,
de acuerdo con otros factores sociales y sicológicos) Labov ha demostrado
que el deseo de un hablante de identificarse con una particular cultura
étnica puede sobreponerse a las diferencias sociales; por ejemplo, la
elisión de la cópula, un rasgo asociado con los negros, se usa en forma
variable dependiendo en qué forma el hablante está integrado a la
cultura vernácula y esto ocurre para expresar membresía en grupos de
varios tipos, regionales, étnicos u ocupacionales (Milroy 1980:115).
Apoyando
el carácter dinámico de la identidad, Milroy usa un método de
cuantificación de las redes sociales que permite analizar el carácter de
las relaciones sociales diarias de un individuo y las influencias a las
cuales constantemente está abierto. Además, examina las relaciones entre
la forma en que se estructuran estas redes por una parte y por la otra
cómo las variables de ‘identidad’ de edad, sexo y área pueden
influenciar el uso de la lengua de un hablante (Milroy (1980: 115-116).
Paul
y Hannah, por ejemplo, difieren en su nivel de integración a las redes
locales. Paula tienen una familia grande, visita frecuentemente a sus
vecinos y pertenece a un grupo que juega bingo. Sus vecinos también son
sus compañeros de trabajo. Hannah, por otra parte, no tiene hijos ni
parientes en el área. No pertenece a un grupo local informalmente
constituido y sus compañeros de trabajo no son del lugar. (Milroy,
1980:134 ).
Le
Page, que revisa la lengua de un hablante en forma multidimensional, en
relación con varias fuentes de influencia a la vez. Para Le Page es
esencial hacer énfasis sobre el hecho de que los grupos o comunidades y
los atributos lingüísticos de tales grupos carecen de lugar existencial
otro que las mentes de los individuos y que los grupos o comunidades son
inherentes solamente con respecto a la forma en que los individuos se
comportan hacia lo otros (Le Page & Tabouret-Keller, 1985:4) Milroy
también cree que la cercanía a las normas vernáculas de habla se
correlacionan positivamente con el nivel de integración del individuo a
las redes comunitarias locales.
En
su teoría general, Le Page & Tabouret-Keller hablan de focalización
y difusión como los procesos de emergencia y desintegración de
identidades, y ven los actos de habla como actos de proyección: el
hablante proyecta su universo interior implícitamente con la invitación
a los otros a compartirlo, al menos en cuanto a que reconocen sus lenguaje
como una simbolización precisa del mundo y comparten su actitud hacia
él. Al verbalizar como lo hace, busca reforzar sus modelos del mundo y
espera actos de solidaridad de quienes busca identificación. La respuesta
que recibe pueden reforzarlo o hacerle modificar sus proyecciones, tanto
en la forma, como en el contenido. Cuando refuerza su comportamiento, en
ese contexto particular se vuelve más regular, más focalizado; en la
medida, en cambio, en que modifica su comportamiento para acomodarse a
otros puede, por un tiempo volverse más variable, más difuso. Al
parecer, el comportamiento del grupo - con quienes trata de identificarse-
a largo plazo, se vuelve más focalizado.
De
esta forma se puede hablar de sistemas lingüísticos focalizados o
difusos, tanto en cuanto a los individuos como a los grupos, con el
conocimiento de cada individuo de los sistemas de sus grupos, el tornillo
sobre el cual gira el concepto de lenguas comunitarias o variedades (Le
Page & Tabouret-Keller (1985:181-182). Por ejemplo, se ha encontrado
que los negros americanos marcan su habla gramaticalmente, con la ausencia
de cláusulas subordinadas complejas y el uso de frases sociocéntricas,
mucho más cuando hablan con blancos que cuando hablan con otros negros
(Giles 1979:263).
En
relación con los grupos, se puede afirmar que el hablante no se
identifica solamente con un grupo, sino con varios al mismo tiempo.
Mientras más compleja es una sociedad, más múltiples son las
identidades. Según Zimmermann, se puede hablar de identidades ennidadas
(nested). Se puede ser bávaro, muniqués, católico, de derecha o de
izquierda, hombre, soltero, alemán, europeo, etc. Esto es poco
problemático si los grupos se conforman como círculos concéntricos. Si
en cambio se trata de identidades antagónicas, entonces la formación de
la identidad es dificultosa (Zimmermann, 1992).
5. Dos
comunidades de habla en Venezuela: el Centro y Los Andes.
Hemos
definido la comunidad de habla como aquella unidad, con base territorial,
es decir cuyos individuos entran en contacto a menudo, y que sienten que
hablan de la misma manera. Esa identidad, expresada a través de lo
lingüístico, se da en algunos de los rasgos de la lengua, los cuales son
conscientemente manipulados por los hablantes, en determinadas ocasiones.
El
sistema lingüístico venezolano forma parte del diasistema español;
tiene, así ,una gran mayoría de rasgos que lo hacen formar parte de esa
lengua y de una macro-comunidad hispanohablante. Sin embargo, también se
diferencia del español peninsular al constituir parte del del diasistema
hispanoamericano. En lo que esto concierne, estamos hablando de rasgos
dialectales que se dan o no en un territorio dado. Para hablar de rasgos
de identidad, nos referiríamos entonces a la sensación que tienen los
hablantes de uno u otro lugar de formar parte de una comunidad
hispano-hablante, o latinoamericana, o venezolana.
En
lo que concierne a este trabajo, me interesan en Venezuela especialmente
dos comunidades de habla: la del Centro y la de Los Andes. En la comunidad
del Centro del país se incluye la capital, la ciudad de Caracas (en el
Distrito Federal) y los Estados centrales (Miranda, Aragua y Carabobo). La
comunidad de Los Andes está formada por los Estados Mérida, Trujillo y
Táchira: territorios dedicados a la agricultura y la ganadería,
principalmente. Estas comunidades no son las únicas del país, ni están
especialmente opuestas, pero el pertenecer la capital a la región central
la contrapone naturalmente a cualquiera de las demás regiones del país.
En este siglo, ambas regiones se han disputado el poder político, debido
al hecho de que ellas han sido mayormente la cuna de quienes han gobernado
el país.Sus gobiernos han tenido también características diversas. Los
gobiernos de los andinos, especialmente, han sido gobiernos fuertes,
mientras que pudiera decirse que los gobiernos de los centrales han sido
menos autoritarios.
En
lo dialectal, Los Andes se diferencian por la pronunciación asibilada de
/r/ y, muy especialmente, por la presencia de la nasal alveolar , en vez
de la velar que se usa en el Centro, que se usa para caricaturizar a los
andinos (Obediente 1996a). Además, los andinos se señalan por el uso de
la [s] en final de sílaba, en mayor grado que los centrales, que se
conocen por la aspiración [h] o el cero fonético [ø]; sin embargo, en
estudios recientes se ha mostrado que el uso de la sibilante en esa
posición no sobrepasa en Los Andes, al uso que se da en el Centro, de
modo que estos rasgos se pueden considerar como estereotipos
(cf.Villamizar 1996; Obediente 1996b).
En
la morfosintaxis resulta diferenciador el uso de los pronombres. En el
Centro se da la alternancia de TU y USTED como en el uso estándar. En
cambio, en Los Andes, USTED se usa también como pronombre de intimidad,
de modo que, en este sistema trimembre, se "regresa" al usted
cuando se habla a la familia y a los amigos. El uso de USTED se convierte
también en un marcador regional, que en la caricatura, se da en forma
categórica.
No
quiere decir que los rasgos de identidad se limiten a los estereotipos. Se
han usado estos ejemplos para mostrar el nivel de conciencia que ellos
implican Además, esto se da, a mi manera de ver, de una forma dinámica,
y no siempre de la misma manera. Los actos de identidad no parecen
producirse siempre con los mismos rasgos, a menos que se trate, en el
sentido laboviano, de estereotipos. Como sabemos, Labov (1994:78)
diferencia entre indicadores, marcadores y estereotipos,
considerando los primeros como variables inconcientes, los segundos como
variables estilísticas y los terceros como verdaderas marcas de
identidad. Tanto los marcadores como los estereotipos son concientes, solo
que, a mi modo de ver, los primeros están en la mente del hablante, y los
segundos en la del oyente.
La
conciencia de formar parte de un grupo parece dispararse ya sea en las
situaciones de contacto directo, o bien a la luz de ciertos
acontecimientos políticos o sociales. Recuerdo, por ejemplo, el impacto
que produjo la guerra de las Malvinas entre los latinoamericanos,
acercando pueblos que usualmente lo no estaban tanto. Los venezolanos, por
ejemplo, que normalmente no se identifican con los argentinos y que son a
la vez se sienten tratados por éstos con cierto matiz despectivo, fueron
totalmente solidarios con ese país y hubo una conciencia de unidad en
contra del colonialismo inglés.
Los
identificadores se encuentran en todos los niveles de la lengua. Mora
(1996) ha considerado la entonación como un rasgo diferenciador en lo
dialectal RESUMEN.
En
lo fonológico, por ejemplo, se dan diferencias entre el sistema del
español estándar y el del español de Venezuela (cf. Obediente, 1991).
Sin embargo, es posible que los hablantes del español venezolano utilicen
algunos de ellos con mayor frecuencia o con mayor énfasis en situaciones
de contacto con un hablante de otro dialecto. AMPLIAR.
En
el nivel morfosintáctico se han estudiado los elementos ahí y
así, cuando no se usan como adverbios, como verdaderos marcadores de
identidad. Como ha sido descrito anteriormente, son marcadores de
información compartida que señalan un grado de rapport entre
hablante y oyente (Alvarez 1991).
Asimismo,
creo que estas marcas identificadoras suelen darse, en el discurso, en
unidades mayores de habla y en conjuntos de sentido más generales (cf.
Faircolough 1992). Tomemos por ejemplo las dos comunidades de habla objeto
de este estudio. Un ejemplo sencillo de la diferenciación de los rasgos
discursivos es el uso del silencio. La longitud de las pausas entre los
habitantes de Los Andes y los de la Región Central del país difiere
notablemente. No conozco estudios al respecto, pero cualquier venezolano
estaría de acuerdo en decir que los andinos tienen pausas más largas que
los centrales. Asimismo, la función del silencio diferente, en algunos
aspectos. En el caso de una discusión, por ejemplo, un central hablará
más fuerte y llenará el espacio de palabras, mientras que un andino
callará en la cúspide de la discusión.
6. La poética
como identificador.
En
este trabajo queremos intentar una diferenciación en el cultivo de
algunos rasgos poéticos en una y otra región. Cuando decimos poéticos
nos referimos a la función del lenguaje así designada por Jakobson
(1988) y que tiene como objeto el mensaje como tal. Para ello se han
comparado dos textos escogidos al azar entre una serie de posibilidades en
los corpus disponibles. Se buscaron ejemplos que fueran en primer lugar
textos completos, que tuvieran una unidad temática, en la que el
informante tomara la palabra por un espacio de tiempo amplio. Asimismo, se
intentó que estos textos fueran representativos del tipo de discurso del
lugar. El texto del Centro es una narración de un acontecimiento
peligroso que llamó la atención del informante. El de Los Andes es de
carácter mítico y se relaciona con los encantos, algo que forma parte
del univeso significativo de los hablantes de la región.
El
texto de Caracas está narrado por un obrero, del segundo grupo
generacional, pintor latonero, es decir pintor de automóviles. Resumiendo
muy brevemente la historia, se trata de un accidente provocado por la
velocidad irresponsable de unos motorizados que bañan de greda una
camioneta, por lo que esta se atasca. Los motorizados pasan riéndose de
los accidentados y los dejan solos tratando de sacar el vehículo a la
carretera. Más tarde, cuando los camioneros siguen camino por la montaña
se encuentran con los conductores de la moto, a su vez accidentados, y
llorando de miedo, porque se los van a comer unos tigres. Los camioneros
los ayudan y los llevan a Maracay donde aquellos viven.
Como
se ve claramente la historia tiene dos líneas paralelas y
complementarias. En la primera, los muchachos agreden a los mayores sin
piedad. Esta acción los lleva a la risa. En la segunda, los mayores
ayudan a los muchachos responsablemente, porque los ven asustados.
Encontramos varias oposiciones en el sentido general, agresión vs. ayuda,
risa vs. llanto, juventud vs. vejez. El paralelismo se da en la
complementariedad.
En
la primera parte de la historia, el accidente se produce por el pantano de
la carretera, la greda de la que hay en el lugar; las ruedas patinan como
si fueran aceite. Con las piedras que ponen bajo las ruedas logran salir
del atolladero, pero casi se caen por el precipicio Hay una descripción
reiterativa de los elementos contiguos que constituyen el paisaje.
En
la segunda parte de la misma, los muchachos lloran por miedo a tener que
pasar la noche en la montaña, por temor a que haya tigres en los
alrededores y se los vengan a comer; la descripción se da a partir de los
elementos que forman parte del paisaje del lugar. Los tigres son
imaginarios, producto del miedo, pero perfectamente posibles: en nuestras
montañas hay tigres y culebras. Aquí también el interés del
acontecimiento se produce por la descripción de los elementos contiguos a
la idea central.
Para
Jakobson, hablar supone seleccionar determinadas entidades lingüísticas
y combinarlas en unidades de un nivel de complejidad más elevado
(Jakobson 1973:105). Asimismo, todo signo lingüístico se dispone según
dos modos. En primer lugar, el de la combinación, dado que toda unidad
lingüística sirve como contexto para las unidades más simples y/o
encuentra su propio contexto en una unidad lingüística más compleja. En
segundo lugar, el de la selección, que implica la opción entre dos
posibilidades que permiten sustituir una de ellas por la otra (Jakobson
1973:109). De modo que la relación externa de contigüidad une entre sí
los elementos de un contexto y la relación interna de semejanza permite
el juego de las sustituciones.
Estos
órdenes de combinación son los que constituyen, según Jakobson,
también la base de dos tropos importantes, la metonimia y la metáfora,
que se realizan a su vez, en el plano de la combinación y en el plano de
la selección; en otras palabras, en el eje horizontal y en el eje
vertical. Jakobson analiza cómo la preferencia por uno o los dos ejes
caracteriza, por ejemplo, la literatura rusa de dos épocas, la metonimia
al realismo y la metáfora al romanticismo y, también, cómo las
deficiencias en cada uno de esos polos caracterizan los dos tipos de
trastornos afásicos más importantes.
En este primer
texto podemos apreciar el predominio de la metonimia. Los enlaces se
realizan, como vimos anteriormente por contigüidad semántica: la risa va
seguida del llanto; el abandono de la ayuda; la carretera tiene greda y
fango y por eso se daña la camioneta; luego la soledad de la montaña en
la noche produce miedo; miedo a los habitantes de esa montaña: los tigres
y las culebras.
En
el segundo texto, en cambio, tenemos una ordenación diferente. Se trata
de un tipo muy común de historias de encantos. La narración se produce
por una pregunta del encuestador sobre el tema, y por ello, en un trabajo
anterior (Alvarez 1995) lo consideré como una definición. Dentro de
estos límites se observa una estructura circular en la que se describe
cómo en los páramos hay dos viejos que viven en las lagunas y mandan en
ellas, por oposición a las víctimas del encanto, quienes no ven la
laguna, sino casas y gente. El dar y recibir alimento, es la forma como se
realiza este encantamiento, al aceptar un alimento que no es tal.
La
historia, enmarcada por la definición, es un "ejemplo", donde
el informante, para explicarle al encuestador lo que es un encanto, narra
como el compadre, que ha perdido un buey desde hace mucho tiempo , en un
último intento, vuelve al páramo para encontrarlo y casi se convierte en
víctima del encantamiento, porque precisamente ve lo que no es. Ve una
casa llena de gente, y al acercarse a preguntar por su buey le ofrecen
leche unas muchachas. Sabiendo que el encanto se produce al recibir el
alimento, derrama la leche haciendo ver que se la ha tomado. Sale el viejo
dueño de la casa y le da la posibilidad de buscar su buey. El compadre lo
hace y, en efecto lo encuentra entre otras bestias. El dueño le ofrece
una soga de rejo para que amarre el animal y dos panes para el camino, con
la condición de que no mirepara atrás bajo ningún concepto hasta no
pasar un determinado cerro, ya que el buey puede regresarse. Al llegar al
punto permitido el hombre voltea y ve que tiene en la mano, en vez de una
soga, un bejuco de millo y en vez de panes, bostas de vaca. No vio que la
realidad eran las lagunas y no caseríos.
En
el texto puede señalarse la existencia de dos relatos simultáneos: el de
la realidad y el de la irrealidad: el primero refiere la búsqueda del
animal; el segundo es el mundo del mito (cf. Molina 1972). En la
terminología de Goffmann (1974) se trata de dos marcos que
implican dos maneras de organización de la experiencia y están
relacionadas con la forma subjetiva de involucrarse en ella. Uno de estos
marcos es el de los dueños del páramo, que viven en las lagunas. El otro
es el de los hombres que ven caseríos y gente.
Para
nosotros, el marco de la irrealidad está en el mito de los dueños del
páramo. Para los habitantes de esta zona, esa parece ser precisamente la
realidad; por lo que el encantamiento es todo lo contrario, es ver
caseríos donde hay lagunas, gente donde hay dueños. Allí precisamente
radica el encanto: en ver lo que no es. Se trata de una paradoja,
en la que se nos dice: esto no es la realidad. Asimismo, es una gran
sustitución de la realidad, es decir, la laguna, por la ‘alucinación’
que sufre el personaje, el encanto. Los dos planos no son simultáneos. El
personaje ve o lo uno o lo otro. El mundo mítico es un mundo metafórico,
en el que un mundo imaginario sustituye al mundo real para explicarlo.
7.
Conclusiones.-
Hemos
definido la identidad como la conciencia de cohesión que tiene un grupo y
que le lleva a sentirse formar parte de una unidad social, generalmente
con base territorial. Esa misma sensación de cohesión genera una
sensación contraria, de diferenciación de otros grupos. Esa conciencia
es dinámica y se ve disparada por acontecimientos externos y situaciones
de contacto. En lo que se refiere a la lengua, esa conciencia grupal se
refleja en la comunidad de habla, unida en la comprensión y producción
de normas de uso de la lengua.
En
el ámbito hispánico existen comunidades de habla en varios niveles: en
Venezuela analizamos dos, en este trabajo: el Centro y Los Andes. En la
primera se inserta la ciudad de Caracas, la capital del país. La segunda
se "opone" a aquela por estar en el interior del país y,
además, por razones históricas. La expresión lingüística de esa
conciencia grupal se da en varios niveles de la lengua y sobre todo en la
forma como ordena sus significados.
En
este trabajo, nos dedicamos a revisar el nivel discursivo. Encontramos
que, aún cuando no de manera categórica, hay una tendencia en la
narrativa de Los Andes a la construcción metafórica y en el Centro, a
las estructuras metonímicas del discurso.
8. Anexos.-
Texto I.
Inf:
...otro choque nos pasó por allá por Choroní...veníamos en esa
carretera que era tan mala por ahí.. esa vía..en la misma
camioneta...bueno..pues..veníamos lo que se llama mandados
¿no?...entonces pasa un motorizado mandado y nos empantanó todo
porque..tú sabes que esa vía de ahí es pura greda...y la camioneta se
nos accidentó ahí..se nos paró que no...no...no hallábamos qué hacer
pa’ salir de ahí de ese..
Enc1:
¿De qué?
Inf....estábamos
atollados ahí.
Enc1:
¿de qué es que estaba hecha?
Inf:
Greda, eso es greda que se forma de..de ..pantano..se forma una greda ahí
que no..no deja que los carros...las ruedas patinan..pues..como que si
fueran aceite...
bueno..
y nosotros nos quedamos ahí..chico..buscando de sacar esa
camioneta..cará...buscando sacar esa camioneta de ahí y no
podíamos..hasta que por fin..inventamos unas piedras...agarramos unas
piedras y tal... nos montamos atrás y tal...bueno..entonces llego yo y me
monto atrás..me agarro..tú sabes...agarrado atrás como pa’ ...salir
rápido...en lo que salimos...chico...de broma no nos fuimos también p’un
voladero..tú sabes..de que la bicha salió rápido ¿ves? porque la bicha
empezó a hacer así...tú sabes.. a patinar por los lados cuando salimos
¿no? bueno y y de atrás..nojo..ya yo me venía también en ese
precipicio por ahí pa’bajo..y aquella broma tan... cará..eso sí es
malo..vale...
Enc:
No lo que es bonito...
Inf:
Es bonito..pero bonito pa’l que...(risas)...es bonito pa’l que no tá
ni en la acción ni en el problema de...cuando uno se siente atollado así
¿no?
Enc2:
Ajá...
Inf:...bueno..y
total que después los motorizados pasaron muertos de la risa..chico...y
entonces después los encontramos por allá..más arriba..que se les
había reventado..tú sabes...unas...una broma de la moto...una guaya de
la gasolina y tal...
Enc2:
Ajá..
Inf:
...y esos muchachos llorando..después que ellos pasaron burlándose de
nosotros...llorando en esa carretera porque se los iban a comer unos
tigres...que no sé qué...con una lloradera los
muchachos..chico..bueno..hasta que por fin les dijimos
"bueno..métanse ahí" y nos los trajimos..los dejamos en
Maracay...gracias a Dios...no pasó más nada de ahí...tranquilos
..pues..llegamos nosotros ahí...
Enc:
¿Y la moto?
Inf:
La moto la trajimos ah...la metimos dentro de la camioneta..y los dejamos
a ellos en Maracay..porque ellos viven en Maracay...los muchachos son de
Maracay...
Nosotros...como
veníamos pacá..pa’ Caracas..bueno..y a ellos los dejamos ahí en
Maracay...
Enc:
¿Y es verdad que hay tigres por ahí?
Inf:
Bueno..según ellos y que hay tigres..porque eso..esa broma es apretada
por ahí de noche..según ellos que hay tigres..pero entonces lo que les
pasa que ellos ven tigres del miedo que tienen... eso es...esos son los
tigres que ellos ven ¿entiendes?..les iba a salir el diablo...les iba a
salir no sé qué..que si les va a salir esto...esos son tigres que ellos
ven..ellos dicen que hay tigres...pero a lo mejor no hay nada.. pero al
tigre lo están viendo ellos es del susto que tienen..pues..el
miedo...porque estaba así...mira... "ay el tigre" y aquella
lloradera...¡llorando estaban los muchachos!...
Enc2:
¿Y era de noche?
Inf:
Eh...de noche..eso se puso..tú no ves que esas montañas de noche por
ahí sin luz..y eso...
Enc2:
Culebras sí hay...
Inf:
Ah..no..eso sí...eso tiene que haber...
Enc1:
De todo
Inf:...ahí
en esa montaña uno siempre se consigue de toda broma...
Enc1:
¿De qué?
Inf:
Se consigue de todo..en esas montañas se consigue de todo...esas
montañas..qué va...y los muchachos con aquella lloradera porque se los
iban a comer los tigres...que se los iban a comer los leones...y
que..bueno chico..te digo sinceramente que...eso fue un show ese día..con
esos muchachos...y después cuando llegaron allá a su terreno..a su
broma...se alzaron..contentos pues..bajaron los muchachos..bueno...estaban
contentísimos..pues...contentos porque no los dejamos allá arriba en las
montañas...los dejaban ahí y nojo...esa montaña..eso es apretado por
ahí...
Enc1:
Yo he dormido ahí...
Inf:
¿En Choroní..en las montañas esas?
Enc1:
En Puerto Maya..
Inf:Mm..yo
no sé..es apretado..eso es apretado puerto Maya ¿no?.por ahí...en esa
broma sale mucho el tigre también...pero esos tigres los ve uno...uno..
Enc1:
No hombre...
Inf:
uno es el que ve los tigres...
Enc1:
No..tigres si hay pero...
Inf:
Pero uno los..uno los ve del susto...(risas) ¿estás viendo? así
no...(risas) así no esté ahí pero uno parece que los estuviera
viendo...(¿entiendes?)..uno no los ve a ellos pero uno dice que hay...no
hay...pueda que no haiga...pero uno del susto es que uno ve..uno ve no
digo tigres..pues...uno ve de todo...eso es ya como dice el dicho que
"al miedo hay que meterle miedo"...y entonces tú también te
alzas pa que ..a ver quien de los dos es el que va a dominar o domina
aquel o domina uno...ay caracha...
Texto II.
1. Encanto es que como en el
páramo hay tantas lagunas
2. hay tantas cosas
3. y en el páramo hay un viejo
4. o no será uno sino dos
5. que son los legítimos
dueños del páramo
6. y esos son los que mandan en
las lagunas
7. existen en las lagunas y eso
8. pero el que está para
encantarse por lo menos
9. va uno a un páramo de ésos
10. y puede haber un lagunón
del tamaño de todo el centro de Mucunután
11. y uno si está para irse a
encantar
12. no permita Dios
13. uno no ve laguna sino un
caserío de teja
14. llega uno y lo que ve es
gente
15. y gozar allí con la gente
16. y la cosa
17. pero el mal onde está
18. es que esa gente que llega
uno a esa casa
19. y que le saquen café
20. o le den leche
21. o le den alguna cosa que
uno reciba
22. diga usted
23. allí quedó
24. allí quedó encanta'o
25. yo digo porque le voy a
echar este cuento
26. había un señor en Los
Neva’os
27. por cierto que hasta posaba
en mi casa paterna arriba
28. que no estoy seguro de
decirle si era el fina’o Nicomedes Duarte o un tal
Francisco Peña
29. uno de ellos era el que nos
contaba, a mí no que estaba pequeñito
30. pero le contaba a papá y a
mamá
31. se ponía a conversar y le
contaba los ejemplos
32. decía él que él tenía
un compadre allá en Los Neva’os
33. que le contaba ese señor
34. que él tenía un compadre
allá que se le había perdido un güey
35. ya que hacía años
36. sería que se le había
perdido un güey
37. y viaje y viaje pa'l
páramo a buscar el güey
38. ya nada y nada de
conseguirlo
39. nada al fin
40. y que le dijo a la esposa
que le hiciera un avicito
41. que le iba a dar la última
buscada al güey
42. si no lo conseguía ya en
esa vez
43. no lo buscaba más
44. y le hizo el avío la
esposa
45. y se fue
46. se fue con la marusita de
avío
47. Andar y andar el páramo
48. y dale y dale
49. y nada de güey
50. al fin y que salió un
cerrajón por allá
51. salió un cerrajón
52. y el hombre cogió allá
lejos en un llano un casaronón de tejas muy bonitas
53. muy bonito el casaronón de
tejas
54. se dejó ir y entre más
cerca
55. ya fue viendo unos pocos de
piscos o patos
56. y muy bonitos
57. y en esto ya cuando iba
llegando
58. que salieron unas dos o
tres muchachas alante del patio a un corral
59. y se pusieron a ordeñar
una vaca
60. se pusieron a ordeñar
61. y él lo mandaron a entrar
las muchachas
62. y se sentó en el corredor
63. y miraba pa' un rincón
pa'llá unos montones de alambres
64. y barretones..barras
65. así pero todo amarillito
66. todito amarillito
67. en eso que vinieron una
muchacha de allá con un vaso de leche
68. y vino y brindó el vaso de
leche
69. y que se lo tomara
70. entonces el hombre cogió
el vaso e leche
71. con la idea el hombre
72. el hombre tenía retentiva
de las cosas
73. a lo que la muchacha se
volvió a ir aonde estaba ordeñando
74. el hombre fue y zumbó la
leche a un montononón de alambre que había
75. fue y vació el vaso de
leche allá
76. y fue y le entregó el vaso
a ella
77. dándose cuenta que se lo
había toma’o
78. bueno y volvió
79. se volvió a sentar allí
80. al poquito que salió un
viejón
81. un viejón de adentro con
una cobija puesta
82. con una cobija de lana de
ovejo y un sombrerote pelo ‘e guama colora’o
83. quesque salió y que le
dijo
84. ¿qué le trajo aquí
amigo?
85. entonces el hombrecito y
que le dijo
86. bueno ..es que ando
buscando un güey que se me perdió hace tanto tiempo
87. y no ha sido posible
conseguirlo
88. y resolví salir por aquí
a ver si de golpe por aquí usted lo ha visto
89. de golpe ha llega’o por
ahí
90. entonces y que le dijo el
señor, el patrón
91. abajo en aquel llano que
usted ve allá
92. allá hay un gana’o
93. vaya y vea si entre ese
gana’o puede estar su güey
94. quesque cogió el
hombrecito por ese sabanón del llano bonito
95. llegó y se fue y se puso a
mirar
96. estaba allá
97. lo conoció por el
hierro...por la marca
98. lo conoció
99. volvió a regresar y esque
le dijo
100. diga señor
101. que sí está mi güey
allá
102. allá está el güey
103. y qu’ esque le dijo
104. pues si usted lo conoció
que es su güey puede llevárselo
105. pero no le veo cabuya
106. usted no trajo una soga
pa' llevárselo
107. pues que le dijo él
108. dígame que no acaté de
traerme una soga
109. y que le dijo el señor
110. pues yo le voy a prestar
una
111. yo le voy a prestar una
soga pa' que se lo lleve
112. y esque le sacó una soga
de rejo y se la di
113. y fue el hombre y le
amarró el güey
114. y llegó el güey aquí
115. y ya le dio los
agradecimientos
116. y la cosa de que había
conseguido el güey en el potrero de él
117. ya cuando fue a salir y
que le dijo el viejote
118. pero usted no carga nada
de avío por ahí
119. ¿qué va a comer de aquí
que llegue a su casa?
120. le va a dar mucha hambre
porque de aquí allá será lejos
121. y que le dijo el
hombrecito
122. pues yo sí traía avicito
123. pero me lo comí por allá
124. porque me dieron ganas de
comer
125. y me comí el avicito que
traía
126. que le voy a dar unos
panotes para que coma por allá onde le dé hambre
127. y se entró pa' dentro el
viejote
128. y que fue y le sacó dos
panotes
129. decía el señor ese
130. que decía el compadre de
él que le provocaba ponerse a comer uno de una vez
131. unos panotes grandes
132. los sacó y se los regaló
y los echó en la marusa onde había lleva’o el avío
133. lo echó
134. ya se despidió de ellos y
esque le dijo el viejote
135. mire, hasta que no salga
al cerro aquel que está allá
136. no vaya a mirar patrás
137. porque si usted mira pa’
atrás
138. el güey se le va a
regresar y no lo vuelve a sacar de aquí
139. no mire pa’ atrás
140. y que el hombre cogió y
fue de cabresto...de cabresto
141. y se fue y se fue
142. ya fue hasta que salió al
cerro allá
143. y entonces y que miró pa'
bajo
144. pa'llá pa’ onde había
salido
145. ¡Ay! no...no...
146. y eso que era aquel
lagunón tan grande
147. entonces se dio cuenta
148. miro la soga
149. era un bejuco ‘e millo
150. esa era la soga de rejo
151. un bejuco ‘e millo
152. ya le causaba admiración
aquello
153. que él recibió una soga
de rejo
154. y lo que llevaba amarrando
el güey era un bejuco ‘e millo
155. más alante le dieron
ganas de comer
156. y se dijo
157. me voy a comer un pan
158. aquí sí me voy a comer
un pan
159. metió la mano y sacó el
panote
160. y lo que sacó fue una
bosta seca de... una bosta de vaca o güey
161. sequita la bosta
162. eso y que eran los dos
panes
163. dos bostas...sí
164. ya le digo...
165. si él se toma el vaso de
leche allí queda
166. no regresa y se hubiera
queda’o
165. si él se toma el vaso e
leche allí queda
166. no regresa y se hubiera
queda’o
167. y el que está encanta'o
pues ése no está viendo agua
168. ese está en una casa ahí
169. ahora los dueños ésos
sí están ahí en un lagunón
170. ahora el que está
encanta'o está viviendo en una casa
171. ya le digo
172. así es el páramo
9.
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