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Alexandra
Alvarez. 1995. El nivel discursivo en dialectos semicriollos:
¿habla
simplificada o función poética? Anuario de Lingüística Hispánica.
Valladolid: Universidad de Valladolid, 11: 29-42.
Los
estudios sobre lenguas criollas y las variedades semicriollas del español
han prestado atención sobre todo a los niveles fonético-fonológico y
morfo-sintáctico de la lengua. Sin embargo, las actitudes - generalmente
peyorativas - que se han manifestado hacia esas variedades parecen
referirse más bien a rasgos correspondientes a otros niveles. Así,
términos como habla quebrada, aniñada, o enrevesada,
usadas para denominarlas, más que a las características gramaticales
hacen alusión a características discursivas y a la aparente forma simple
o primitiva de estas lenguas. A pesar de ello, es precisamente este nivel
el menos estudiado hasta ahora. En este trabajo pretendemos analizar
algunos rasgos que se dan en el nivel del discurso en textos criollos y en
el español criollizado de la región de Barlovento, Venezuela.
Por
otra parte, también a la lingüística le ha llamado la atención el
matiz de simplicidad que exhiben las variedades y criollas y criollizadas
los procesos de simplificación y de complejización se han
considerado como los más importantes para la caracterización de las
lenguas en contacto. Se supone que, desde los comienzos del intercambio
cultural y lingüístico propios de los procesos de contacto, el lenguaje
se simplifica a fin de hacerse más accesible. Para algunos, el proceso de
simplificación era tarea del hablante. Es así como Ferguson 1961 habla
de registros simplificados para referirse a aquellas variedades del
lenguaje más o menos convencionalizadas y usadas por miembros de una
comunidad lingüística para dirigirse a gente cuyo conocimiento de la
lengua de la comunidad resultaba menor que normal y su capacidad
intelectual parecía inadecuada para aprender sistemas de significación
tan complejos como lo son las lenguas europeas. Para otros, este proceso
era no del hablante del estándar, sino más bien de quien, al intentar
aprenderlo, imitaba defectuosamente este tipo de lengua (cf.Bloomfield
1933).
Más
tarde se extiende la idea de la simplificación como proceso, a otros
renglones de estudio, tales como la adquisición de la lengua materna, de
la segunda lengua y a estudio del bilingüismo y la afasia. Así se
procesan estos conceptos en un marco teórico relacionado con los
universales lingüísticos y con la evolución del lenguaje (cf. Kay y
Sankoff 1974). Se piensa entonces que lo que se simplifica es el lenguaje
mismo y no su realización en una lengua. Bickerton y Givón 1976 comparan
estos procesos con una suerte de descamación de la estructura superficial
a fin de producir algo más cercano a la base universal que la lengua
nativa.
Hymes
1980 estudia la reducción y expansión de las lenguas tanto en su
estructura como en su función, y distingue dentro de estos procesos los
de simplificación o complicación de la forma externa e interna. La
primera se manifiesta en la reducción del inventario de fonemas, del
aparato transformacional y la eliminación de homónimos. La
simplificación de la forma interna implica pobreza léxica, reducción
del número de partes del discurso y de categorías gramaticales marcadas
obligatoriamente y extensión de los campos semánticos de las palabras
(cf. Valdman 1978).
En
otra medida Hymes abarca, con las nociones de simplificación y
expansión, también el uso de la lengua, por ejemplo cuando hay pérdida
de la autonomía de la misma. Mühlhauser 1980, aplica las nociones de
Hymes a la carga funcional de las lenguas de contacto en la comunidad. La
extensión de estos conceptos en el plano funcional desde un punto de
vista macro es aceptada más tarde por Sala 1988, para quien las lenguas
de contacto tienen funciones restringidas mayormente al ámbito familiar.
Las
lenguas semicriollas pueden mostrar rasgos de simplificación en la
pérdida de partículas - como preposiciones y artículos - de la lengua
estándar y en el empleo de elementos pragmáticos como marcadores en vez
de inflexiones, así como en el uso de estructuras paratácticas. Si bien
es posible que se den estructuras similares entre la lengua criolla y la
estándar en este sentido, lo importante es quizás más bien, la
preferencia, en el plano porcentual, de las variedades criollizadas por
este tipo de rasgos y no la existencia o no de los mismos rasgos en la
variedad considerada.
Puede
decirse entonces que la simplificación se da como la reducción
desde un punto de vista formal, en la pérdida de elementos en cualquiera
de los niveles del lenguaje y, desde el punto de vista funcional, como una
mayor uniformidad en el significado de las palabras y en una carga
funcional reducida en las lenguas. Asimismo, puede verse un posible
paralelo entre las nociones de simplificación y complicación
y las de analiticidad y sinteticidad. (cf. Schwegler 1991).
Las estructuras analíticas tienden a ser más simples que las
sintéticas. Piénsese, nuevamente, en la estructura verbal de las lenguas
criollas, formadas a menudo por un marcador más un infinitivo, o en la
naturaleza de las construcciones seriales y de las construcciones
paratácticas, donde el significado se crea por la coexistencia de dos o
más ítemes.
También
en el nivel sintáctico, encontramos la propuesta de Givón 1979 en
relación al estudio de los modos sintáctico y pragmático en la
sintaxis. Estos modos reflejan para el autor en cierta forma, la
evolución del lenguaje, mostrando el modo pragmático estructuras menos
elaboradas, más cercanas a los orígenes. Este modo se conserva en el
lenguaje infantil, en los pidgins y criollos y en los estilos
conversacionales informales. El modo sintáctico, en cambio, es más
elaborado, menos simple y pertenece a formas más avanzadas del
lenguaje. Lo significativo es que estos modos pueden estar, de acuerdo con
Givón, presentes en diferentes variedades del lenguaje y no están
limitados a ninguna de ellas.
En
Alvarez 1994 se señala, por ejemplo, que la utilización de marcas
discursivas en la narración puede verse como una forma del modo
pragmático de Givón. Los marcadores que no se entretejen dentro del
texto sino que se yuxtaponen a los hechos que se quieren recalcar
representan, en el tipo de discurso estudiado en ese artículo, una
explosión emotiva desligada de la sintaxis narrativa, porque la emoción
del hablante en el discurso no se codifica, sino que se juxtapone al
texto.
Ahora
bien, la pregunta que nos hacemos es si la simplificación que se da en
fonología, morfología y la sintaxis también se da en el nivel del
discurso. Si la respuesta es afirmativa, entonces ¿lleva la
simplificación a la pobreza del mensaje? A nuestro modo de ver, la
simplificación no necesariamente produce resultados elementales. Lo
simple no debe ser necesariamente sinónimo de primitivo o pobre.
En
el presente trabajo se estudian algunos rasgos discursivos en textos del
habla semicriolla de Barlovento, Venezuela (recogidos por el INIDEF), del
habla de un santero cubano (recogido por Matthias Perl) a fin de dilucidar
si su estructura responde al calificativo de simplicidad entendida como un
tipo de discurso deficiente y poco desarrollado, o bien si se encuentran
en él valores de otro tipo. Los textos se citan, en lo que sigue, como
Texto I y Texto II respectivamente.
(TEXTO I).
Enc.:¿Y
de dónde viene todo eso?
Inf:
Eso viene de...eso viene de la ciencia de la naturaleza que uno saca de su
cabeza
Enc:¿No
viene de otro lugar?
Inf:
No viene de otro lugar...eso no viene de otro lugar... sino que uno
inventa eso e inventó como usted viene y ta inventando cogé eso porque
le gusta y así es todo... la cosa... sí todo .. todo lo da la
inteligencia como como la que usted tiene pues y que otros no tienen la
inteligencia que tiene usted... yo se lo comprendo pero otro no le
comprenderá porque hasta allá... hasta allá voy a llegar a decirle.. lo
que usted me está diciendo lo sé yo... yo le entendí lo que usted hace
y todo eso.. eso lo comprendo yo... pero eso es... eso viene a fuerza de
naturaleza.
Enc:
¿De la naturaleza?
Inf:
Lo que usted sabe es de naturaleza y ... y para hacer todo eso que estaba
ahí ..eso es un invento como se dice natural... de .. de naturaleza y
usted .. como tiene buena cabeza le da pa esa inteligencia.. manejarla...
ajá (risas) ¿ah?
Enc.
Pero los señores mayores no aprendieron de otra gente?
Inf:
No.. ¿pero usted no me escucha lo que le digo? Todo el mundo no puede
aprender a leer... ni todo el mundo puede saber el pronuncio de la.. cómo
vive y hay unos que viven y otros que no se dan cuenta de la vida cómo se
vive y cómo se lleva y qué es lo que anda más alante y qué es lo que
anda más atrás y cómo se lleva .. más lo que viene más alante y lo
que viene más atrás... Eso es igual... Porque eso lo hace la
inteligencia de la persona como la que le dio a usted... Dios le dio a
usted .. la inteligencia... los que no lo comprenden a usted dicen tal y
qué se yo... que yo .. como comprendo todo... no lo que usted ve... eso
yo lo sé... Usted puso ese aparato ahí... Ya yo sé más o menos qué es
esto y qué es eso y usted lo que le gusta ..que es divertido ... Y le
gusta la música, porque usted lo que pasa es que le gusta la música...
Yo se lo voy a decir.. usted lo que pasa es que le gusta divertirse y le
gusta la música... su canción, su alegría cómo la mira.. pues... ahí
usted tiene la consagración de la persona de cierta edad que si no se
consagra a la conservación de la vida.. pues fracasará.. ante la vida
¿no? Bueno.. yo no sé tampoco de eso.
( TEXTO
II)
Inf
: Po que to`o eso yo lo conocí...
Enc:
Claro está: ¿qué año será? los años treinta.
Inf
: Sí, yo conocí to`o ese año... Yo conocí to`o ese año y malo
conmigo nadie fue, po`que yo vivo siempre así: mi pue`ta cerra`a, aquí
en mi casa; po`que yo hago mi manda`ito, como ... no me importa lo que
pase allá afuera, ni me meto en na`a: ahora, no me toque ...
Enc:
Claro, lógico.
Inf.:Lo
que para allá fuera ...
Inf:
Eso es del otro mundo...
Enc:
Del mundo de los hombres... No hablo de nadie. No le pregunto qué sé yo;
todo ... si yo puedo allanar algo, lo allano; si yo puedo hablar de ...
bueno para u` té, pa` mí, pa`l otro, pa`que no le pase na`, lo hago, y
ese negocio.. po`que yo soy religioso.
Enc:
¡Qué bueno!
Inf:
Religioso. Ir a mi misa lo domingo... a lah iglesia, he ido a to`a lah
iglesia. Un domingo voy a una, otro domingo voy a otra, otro domingo no
tengo gana de iglesia y no voy a ningún la`o; po`que e` asegún como uno
tenga la gana: si no tengo gana, no voy, y si tengo gana voy. En Semana
Santa yo re`peto. Yo en Semana Santa no como carne. Que ahora no hay
Semana Santa porque este señor no quiere, pero yo siempre ...
Enc:
Mantiene ...
Inf:
¡Cómo no! Tengo mi religión.
(Perl:
Diálogo con Eladio, un santero de 84 años en La Habana, el 20 de
febrero de 1989)
En
el primer texto (TI), el tamborero responde a la pregunta de un
antropólogo sobre el origen de los toques de tambor. El primero le pide
al segundo que le cuente la trayectoria de la música, es decir, su
procedencia histórica de la tradición africana. Sin embargo, el
tamborero afirma que la música viene de la inteligencia y es inventada.
La creación de los toques se da a partir de un sistema semiótico creado
con los tambores y sus posibilidades rítmicas. El nativo contempla dos
tipos de conocimiento: el que se aprende y el otro que viene de
naturaleza (no de la naturaleza como entiende el antropólogo). Al
primero pertenecen los instrumentos tecnológicos del extraño -usted
puso ese aparato ahí... ya yo sé más o menos qué es esto y que es eso
- y la lectura-todo el mundo no puede aprender a leer - pero es al
renglón de la inteligencia de naturaleza, a la que viene de Dios,
al que pertenece la creación y el conocimiento sobre la vida. En el
discurso del nativo hay dos temas opuestos: aprender a leer y aprender a
vivir: los que viven se dan cuenta de la vida, y saben lo que
está más alante y más atrás. El saber de naturaleza no es
externo, sino más bien interno al hombre.
En
el texto cubano (TII) se da también una oposición de sentido. Aquí se
compara el mundo de los hombres, el mundo de la multiplicidad de cultos,
el mundo externo, al mundo interno, el de la verdadera religión. Eladio
respeta las reglas externas, va a misa los domingos, visita todas las
iglesias - a veces una, a veces la otra - según tenga ganas. Sin embargo,
el fundamento de su religión está en su fuero interno po`que yo soy
religioso.... tengo mi religión y también está en sus propias
normas: no hablo de nadie... no le pregunto... y si yo puedo allanar
algo, lo allano, si yo puedo hablar de... bueno para u`té, pa`mi, pa`l
otro, pa`que no le pase na`, lo hago.
Las estructuras
binarias.-
La
binaridad que observamos en el plano semántico se ve replicada, en la
forma, en estructuras que he llamado binarias, o bimembres.
En ambos textos encontramos frecuentemente este tipo de estructura de dos
miembros o secciones. Se trata de formas paratácticas o coordinadas,
compuestas por dos secciones que he llamado A y B. Para la transcripción
de cada una de estas estructuras binarias he utilizado una doble barra y
he separado secciones con una barra simple // / //, como puede observarse
en los ejemplos (1) y (2).
(1)
//No viene de otro lugar /Eso no viene de otro lugar//
A
B
(2)
// En Semana Santa yo repeto /Yo en Semana Santa no como carne.
A
B
Como
puede verse, estas estructuras son de diferente tipo. En primer lugar,
tenemos en (1) el caso en que las partes son construcciones idénticas, es
decir que A y B son formalmente iguales. Lo mismo puede verse en (3).
(3) //Sí, yo
conocí to`o ese año... / Yo conocí to`o ese año//
A
B
A
veces, lo repetido está separado por un elemento, que transcribimos en
itálicas, como en (4) y (5).
(4) //Y le
gusta la música / porque usted lo que pasa es que le gusta la
música..//
A
B
(5) //y qué es
lo que anda más alante y qué es lo que anda más atrásy cómo se
lleva
A
/ más lo que
viene más alante y lo que viene más atrás//
B
lo que se da
aun con la intervención del encuestador, como en (6)
(6)Inf: ... po que yo soy
//religioso/
A
Enc: ¡qué bueno!
Inf: /religoso//
B
Asimismo,
se dan casos en los que entre A y B hay una variación en la forma, como
vimos en (2) y en (5). En estas estructuras, A no es totalmente igual a B.
Además, hay que ver si las dos partes son equivalentes o no en cuanto al
sentido. Con respecto a esto último, los casos encontrados en nuestro
corpus parecen agruparse en dos grandes grupos. En el primero se da un
paralelo de significado entre las dos partes, A y B. He considerado esta
forma de relación que se da entre ambas partes como parafrástica. En
el segundo grupo se da, por el contrario, un contraste entre A y B. He
llamado este tipo de relación, contrastiva.
i) Relación
parafrástica.-
Como
relación parafrástica entiendo la relación entre dos secciones de una
estructura binaria que significan lo mismo: En los ejemplos (7-9) se
presentan ejemplos en los que A y B son equivalentes, pero lo expresado se
dice con diferentes palabras.
(7) // En
Semana Santa yo re`peto/ Yo en Semana Santa no como carne//
A
B
(8) // cómo se
vive /y cómo se lleva//
A
B
(9) // yo le
entendí lo que usted hace y todo eso../ eso lo comprendo yo...//
A
B
ii) Relación
contrastiva .-
Como
relaciones contrastivas entiendo aquellas en que B es lo opuesto de A. En
las relaciones de estas características pueden darse, entre las secciones
de la expresión binaria, contrastes de contigüidad y de oposición.
a.
de contigüidad
En
esta sección se engloban aquellos ejemplos en los que la sección B es
contigüa a la sección A, en el sentido de que ambas partes, A y B parece
formar parte del mismo todo. Así, en (10), el hablante ha dicho que va a
misa los domingos, en la iglesia. Una y otra forman parte
del conjunto de las iglesias a las que puede ir. Lo mismo sucede con (11),
cuando el conjunto de lo sabido parece conformarse de dos partes: esto
y eso. En (12) la totalidad la representa lo que el ser humano
puede hacer, ya sea o bien adquirir conocimientos, aprender a leer
o bien, aprender a vivir: saber cómo vive. En (13) A y B forman
parte de lo que se dijo anteriormente, no me importa lo que pase allá
afuera. Lo mismo sucede en (14) que refiere a una actitud ante la
vida, mencionada antes. En (15) el conjunto parece ser inventar y
sus diferentes posibilidades, así como en (16) la idea general es decir.
(10) // Un
domingo voy a una/ otro domingo voy a otra//
A
B
(11) //... qué
es esto /y qué es eso //
A
B
(12) // Todo el
mundo no puede aprender a leer.../ni todo el mundo puede saber ...
A
B
cómo vive //
(13) // No
hablo de nadie / No le pregunto qué sé yo, todo //
A
A
JFD:
AAM en (13) no debería ser A B ?
(14) // si yo
puedo allanar algo.. lo allano/ si yo puedo hablar de ... bueno para
A
B
u`té.. pa` mí..
pa`l otro.. pa`que no le pase na..lo hago.. //
(15) //sino que
uno inventa eso e inventó / como usted viene y ta inventando
A
B
cogé eso
porque le gusta y así es todo... la cosa...//
(16) //porque
hasta allá... hasta allá voy a llegar a decirle / lo que usted me está
A
B
diciendo lo sé
yo...//
b) de
oposición
Entre
las relaciones de contraste he considerado la oposición , cuando A
y B son partes antagónicas. En los ejemplos (17-21) se da una oposición
en cuanto al modo de la oración (me refiero a los modos afirmativo
y negativo de la oración básica), es decir, que si A es afirmativa,
entonces B es negativa y viceversa.
(17) //si no
tengo gana, no voy/ y si tengo gana voy//
A
B
(18) // Si todo
.. todo lo da la inteligencia como como la que usted tiene pues /
A
y que otros no
tienen la inteligencia que tiene usted... //
B
(19) //yo se lo
comprendo / pero otro no le comprenderá //
A
B
(20)//y hay
unos que viven /y otros que no se dan cuenta de la vida//
A
B
(21) //los que
no lo comprenden a usted dicen tal y qué se yo../que yo .. como
A
B
comprendo
todo... //
En
este tipo de relaciones es frecuente encontrar, en el diálogo, también
contrastes con respecto a la modalidad de la oración (me refiero a
si ésta es declarativa, interrogativa o imperativa). Esto se ve
claramente en un texto que recoge un diálogo entre dos mujeres, en San
Basilio de Palenque (ejemplos 22-24, en los que alternan las oraciones
declarativas e interrogativas: para el texto completo ver Schwegler,
mimeo), donde la relación de oposición que se da en la estructura
binaria es tanto más obvia en cuanto que B repite gran parte de A, aunque
con distinta modalidad.
(22) V: //i ta
yebá e planda/
A
R: ¿planda ué
uté ta yebá?//
B
(23) V: // i ta
yebá planda i aló/
A
R: !esú!
¡es..! ¿i and uté jayá aggú planda?//
B
(24) V: // i
tam pa Tubbako/
A
R: ¿pa Tubbako
ué uté tando?//
B
(24) R: //
¿mañana nu et matte?/
A
V: mañana e
matte //
B
La retórica y
el discurso.
Las
estructuras observadas en estos textos son marcadamente paratácticas y
simples. son elementos acumulativos que producen un efecto a medida que se
repiten de maneras distintas. Ello indudablemente que contribuye al ritmo
del discurso y produce una sensación agónica: en ambos casos se da una
especie de duelo verbal para sostener un punto de vista.
Lo
característico de este tipo de discurso está en su ritmo y en su juego
interno, muy lejos de lo que es típico de nuestras producciones escritas.
Son estos dos textos eminentemente orales - no solamente en lo que
respecta al canal de la comunicación, es decir en cómo fueron
producidos (cf. Jakobson 1988), sino en la forma que la oralidad le
estampa al discurso. Estamos inmersos en una tradición de arte verbal.
Hemos
visto cómo las estructuras binarias tienen una forma lógica en su
estructura interna, en relación con el sentido de las secciones A y B.
Ahora podemos concentrarnos a mirar un poco más el juego que se da en la
forma. Como hemos visto, las partes de la estructura binaria se descubren
en la medida en que una repite un segmento o la totalidad de la otra. La
repetición es entonces una figura preponderante en los textos citados.
Tannen 1976 considera la repetición como una capacidad del lenguaje de
crear fórmulas ritualizadas, entendiendo éstas últimas como
aquellos aspectos que están fijados en forma y tiempo. La repetición
puede darse con alguna variación o transformación, sobre todo cuando se
usa conversacionalmente. Para esta autora, quien estudia la conversación
entre amigos en Nueva York, la función de la repetición es en primer
lugar hacer la conversación más eficiente, más rápida y menos
consumidora de energía, ya que esta se lleva a cabo, gracias a ella, con
menor esfuerzo. Asimismo, la naturaleza automática de la repetición y de
su variación facilitan la comprensión del mensaje, produciéndose un
discurso menos denso semánticamente. La repetición contribuye también a
la comprensión, dándole cohesión al discurso. Y no por último, ya que
este es el fin primordial de la conversación, contribuye a crear rapport
respondiendo así a la función fática del lenguaje.
Villamizar
1993, basándose en el trabajo de Tannen, estudia la función de la
repetición de estructuras sintácticas - lexemas y oraciones - en el
habla rural de Mérida, Venezuela. Ella confirma que la repetición sirve
para intensificar - y contrastar, en el caso de las oraciones - y también
para mantener el contacto entre los hablantes. Asimismo, entrevé el uso
poético de la figura cuando afirma que la misma puede tener una función
lúdica. Observa asimismo la investigadora que en algunos casos de
repetición se da una iconicidad discursiva , cuando el ritmo de la
figura parece reflejar el ritmo de la acción, como en se fue
oscurecie:ndo, se fue oscurecie:ndo, se fue oscurecie:ndo, con el
correspondiente alargamiento vocálico.
En
los textos estudiados encontramos varias formas de repetición. Esta
figura puede considerarse como una forma retórica que se constituye a
través de la adición. Hay que descartar, entonces, la idea de que la
repetición es una desviación del uso normal, un pecado de la
performancia. Es, más bien, una elección del hablante que busca un
efecto determinado al decir algo más de una vez. Vamos primero a observar
qué formas tiene la repetición en nuestros textos y luego a dilucidar
cuál es la función de estas estructuras en este tipo de discurso. Las
diferentes figuras se definen por el lugar en que aparece la palabra o la
cláusula repetida en las oraciones o cláusulas sucesivas. Aquí me
referiré solamente a aquellas figuras que aparecen representadas en
nuestros textos.
i. En primer
lugar tenemos la repetición inmediata, cuya finalidad es hacer énfasis
en lo que se dice, o epizeuxis. Además, hay identidad entre los
componentes, como ocurre en (25) y (26) por lo que el efecto es fuerte.
(25) No viene
de otro lugar... eso no viene de otro lugar
(26) Sí, yo
conocí to`o ese año... yo conocí to`o ese año
ii. También
encontramos la repetición de los comienzos, conocida como anaphora. Si
se comienzan oraciones sucesivas con la misma frase, tenemos la figura que
observamos en los ejemplos (27 - 30).
(27) todo el
mundo no puede aprender a leer... ni todo el mundo puede saber
.. cómo vive.
(28) Ya yo sé
más o menos qué es ésto y qué es eso.
iii.
Encontramos en (29) una figura muy parecida a la anterior, aunque repite
al final el comienzo de la próxima frase. Esta figura es conocida
clásicamente como anadiplosis. En (30) se da el caso curioso de
que el hablante omite una de las palabras de la figura, Dios , de
modo que ésta pasa a ser a la vez el sujeto de A y B.
(29) en
Semana Santa yo re`peto...yo en Semana Santa no como carne.
(30) //Porque
eso lo hace la inteligencia de la persona como la que le dio a usted
.../ Dios le dio a usted .. la inteligencia//
iv. Asimismo,
otra forma similar, el isolcolon, hace gala de la repetición de
una forma gramatical, lo que produce un juego interesante entre las dos
oraciones, la vemos en (31), entre los verbos andar y venir.
(31) y qué
es lo que anda más alante y qué es lo que anda más atrás ..
y cómo se lleva .... más lo que viene más alante y lo que
viene más atrás.
v. La
repetición por negación se llama antithesis. Según Quinn 1982
esta figura da la sensación de algo completo, lo que puede observarse en
los ejemplos (32) y (33).
(32) un domingo
voy a una... otro domingo voy a otra
(33) si no
tengo gana, no voy... y si tengo gana voy.
vi. Una figura
que podría considerarse opuesta al isolcolon, es el polyptoton,
la repetición de la misma palabra o raíz en funciones o formas
gramaticales distintas. Esta figura se encuentra representada en los
ejemplos (34-39).
(34) sino que
uno inventa eso e inventó como usted viene y ta
inventando cogé eso porque le gusta y así es todo...
(35) si
todo..todo lo da la inteligencia como la que usted tiene pues y que
otros no tienen la inteligencia que tiene usted
(36) yo se lo comprendo
pero otro no le comprenderá
(37) y hay unos
que viven y otros que no se dan cuenta de la vida
(38) los que no
lo comprenden a usted dicen tal y qué se yo.. que yo.. como comprendo
todo...
(38) si yo
puedo allanar algo lo allano..si yo puedo hablar de.. bueno
para u`té.. pa`mi.. pa`otro.. pa`que no le pase na.. lo hago..
(39) porque
hasta allá.. hasta allá voy a llegar a decirle... lo que usted me
está diciendo lo sé yo.
vii. Sin dejar
de considerar las figuras anteriores, podría contemplarse la fuerte
presencia de la accumulatio, es decir, de la repetición de una
expresión ‘en otras palabras’, lo que da la sensación de que los
conceptos se explican reiteradamente. En sentido estricto puede también
decirse que todo el primer texto es una gran accumulatio, a través
de la cual el hablante explica al oyente que los toques de tambor no
vienen de una tradición histórica, sino de la inteligencia que tiene
todo ser humano.
En
el segundo, se trata, en primera instancia de la explicación que da
Eladio, tanto de su manera de vivir, recogida en (40) como de lo que para
él es ser religioso, lo que transcribo en (41). En (40) la figura se
mantiene aún con un inciso producido por la intervención del
encuestador, que marcamos en itálicas.
(40) po`que
yo vivo siempre así: mi pue`ta cerra`a, aquí en mi casa; po`que yo
hago mi manda`ito, como ... no me importa lo que pase allá afuera, ni me
meto en na`a: ahora, no me toque ...
Enc.:. Claro,
lógico.
Inf.:Lo que
pasa allá fuera ...
Inf.: Eso es
del otro mundo...
Enc.:. Del
mundo de los hombres... No hablo de nadie. No le pregunto qué sé yo;
todo ... si yo puedo allanar algo, lo allano; si yo puedo hablar de ...
bueno para u` té, pa` mí, pa`l otro, pa`que no le pase na`, lo hago, y
ese negocio...
(41) po`que
yo soy religioso.Religioso. Ir a mi misa lo domingo... a lah iglesia,
he ido a to`a lah iglesia. Un domingo voy a una, otro domingo voy a otra,
otro domingo no tengo gana de iglesia y no voy a ningún la`o; po`que e`
asegún como uno tenga la gana: si no tengo gana, no voy, y si tengo gana
voy. En Semana Santa yo re`peto. Yo en Semana Santa no como carne.
La función
poética.-
Es
evidente que la riqueza retórica de estos dos textos no viene de la
tradición latina, aún cuando hayamos encontrado en ambos estructuras
discursivas que calzan en formas clásicas. Entre las características de
la expresión en las culturas orales se cuentan la organización
formulaica y la redundancia. Ambas permiten un avance lento del discurso
que debe conservar el foco de la atención - sin poderlo descartar en la
escritura - mucho de lo que ya se ha tratado. Según Ong 1987, la
redundancia, o repetición de lo apenas dicho, mantiene eficazmente tanto
al hablante como al oyente en la misma sintonía. Los fragmentos
anteriores son producto de una tradición oral que hace marcado uso del
ritmo, de la redundancia y de lo lúdico.
Tannen
1987 afirma que la repetición conlleva la eficiencia de la comunicación,
en el sentido de que facilita tanto la codificación como la
descodificación del mensaje. Es así como insiste sobre el buen
funcionamiento del código, por lo que podría asignársele a la
repetición una función metalingüística. Asimismo recalca la
función fática, es decir, en lo relativo a la apertura de un canal
físico y psicológico entre receptor y emisor, que permite mantener la
comunicación. En nuestros dos textos, sin embargo, parece haber algo más
que una comunicación eficaz y un contacto entre los hablantes. Villamizar
1993 le asigna a la repetición también un carácter lúdico.
Como
es bien sabido, las funciones del lenguaje se describen en relación con
los elementos de la comunicación lingüística - contexto, emisor,
receptor, contacto, código y mensaje - entendiendo las funciones como
los fines diversos que asignamos a los enunciados al producirlos. Si bien
en toda comunicación pueden estar presentes todas las funciones del
lenguaje - referencial, expresiva, conativa, fática, metalingüística
y poética - hay una que predomina sobre las demás.(cf. Jakobson
1988).
Hemos
encontrado en ambos fragmentos un marcado empeño en la elaboración del
mensaje. Ellos muestran simplicidad, entendida en el sentido chomkyano de
‘elegancia’ (cf. Chomsky 1957:37). Sin embargo, ninguno de los dos
exhibe un estilo empobrecido, aniñado, quebrado o enrevesado. Se reconoce
en ambos una riqueza retórica, diferente quizás de la que utilizamos en
otras culturas, aún en la misma lengua española de todos los días.
El
significado se da no solamente en lo semántico sino también en lo
pragmático, a través del mensaje mismo y de su valoración estética,
siendo en este caso responsables de la producción del sentido tanto el
emisor, como el receptor. Este último tiene a su cargo no solamente la
tarea de descifrar el mensaje, sino también de encontrar la conexión
entre los elementos. En este tipo de discurso el énfasis está, como
dijimos antes, en el carácter lúdico que producen la repetición, el
ritmo y la cadencia. El sentido está así, en la comprensión del juego
con el sistema producido en el texto, es decir en la función poética.
Esta función del lenguaje ha sido definida por Jakobson como la
tendencia hacia el mensaje como tal (Einstellung). El autor nos
previene en relación con la idea de reducir esa función a la poesía y
afirma que la esta función no puede apartarse de los problemas generales
del lenguaje (cf. Jakobson 1988:37).
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