Alexandra Alvarez. Tradición hispánica o herencia criolla: reflexiones sobre algunos elementos del español hablado en Caracas1. 1995.En Konder, Peter Paul, Matthias Perl y Klaus Pörtl (eds) Estudios de literatura y cultura colombianas y lingüística afro-hispánica. Frankfurt / Main: Jürgen Lang Verlag: 153-174

 

 

Hablar del español que se habla en Venezuela es hablar de identidad. En primer lugar, porque nos remite a una lengua casi única en nuestro país. Por otra parte, porque tiene características muy especiales, de algunas de las cuales me gustaría hablar en esta ocasión. En Venezuela, el español o castellano es la única lengua oficial, es decir, designada legalmente para cumplir las funciones administrativas y de gobierno en todo nuestro territorio. Se usa, además, instrumentalmente en la educación en todos los niveles, y es también materia de estudio escolar. Asimismo, los cultos religiosos se ofician en español así como se lleva también en esta lengua la comunicación del país con otras naciones (cf.Alvarez , Bentivoglio, Obediente, Sedano y Tejera 1992).

 

El idioma español puede considerarse como un símbolo para un sector significativo de la población, pues forma parte constituyente de la nacionalidad y sirve para la comunicación cotidiana. Los documentos históricos y las obras literarias del país están escritos en español.

 

Formamos, pues, parte de un enorme continente a lo largo y ancho del cual podemos desplazarnos entendiendo - sin mayores dificultades - a nuestros vecinos. Es indudable que la expansión del idioma durante la conquista y colonización de nuestro continente fue muy fuerte y hoy quedan en mi país, relativamente pocos vestigios lingüísticos de los antiguos pobladores2.

 

Cuando, como lingüistas, nos preguntamos, sin embargo, qué habrá quedado del pasado no-castellano de América encontramos una vasta tradición estudiosa de este campo que se manifiesta en dos tendencias bien definidas. La primera considera que las variedades de ultramar no muestran mayores innovaciones con respecto del español peninsular, aparte de alguna variación fonética o algún elemento léxico debidos a la herencia indígena. Se considera que no hay rasgos que se opongan a las tendencias generales de la fonética iberorromance, ni que sean exclusivamente americanos (Lapesa, 1962, Malmberg 1964, 1966, Lapesa Melgar 1992). La base del español americano parece estar, para los defensores de esta tendencia, en el español preclásico del siglo XVI, con alguna variación regional o social en razón del origen de los conquistadores (Zamora Vicente 1966). El habla de estas gentes habría sufrido un proceso de nivelación hacia las normas de la clase social más alta y una tendencia hacia la hispanización (Rosenblat 1969a, 1969b, 1977). La influencia del contacto se tiene como responsable de apenas algunos fenómenos superficiales (Lope Blanch 1972, Montes Giraldo 1970, López Morales 1971 y 1980).

 

La idea opuesta es que la lengua hablada en América debería ser distinta del español peninsular, básicamente por ser producto de una nueva forma de vida y de un contexto natural diferente (cf. Catalán 1959). En esta tradición, Lenz 1940 fue el primero en proponer que las lenguas del sustrato podrían haber ejercido alguna influencia en la configuración del español americano, sugiriendo, por ejemplo, un origen araucano para algunas características fonéticas del dialecto chileno. Henríquez Ureña 1921 hace una clasificación dialectal del español de Américatomando en cuenta los nexos geográficos, políticos y culturales existentes durante la administración hispana, así como el contacto con las lenguas indígenas mayores. Otros valoran la influencia indígena y africana en el léxico (Alvarez Nazario 1974, Lipski 1984, Megenney 1985, Alvarez 1987).

 

Una nueva perspectiva que da luces sobre la identidad de algunas formas del español americano, sobre todo el que se habla alrededor del Caribe, surge del estudio de las lenguas criollas. El hecho de que esta zona recibiera esclavos africanos durante más de tres siglos, hace de ella un lugar apropiado para la emergencia de procesos de criollización. El Caribe sería una zona dialectal diferente que comparte rasgos únicos (cf. Granda 1976, 1978, Otheguy 1973, Guy 1979, Mosonyi, Hernández y Alvarado 1983, Alvarez 1991a y b, 1992, 1993). La razón que se aduce es que esta variedad del español sufrió la posible interferencia con una lengua criolla que hablaban los negros durante la época colonial.

 

La investigación de todas estas influencias se encuentra, no obstante, con dificultades muy grandes, que podemos resumir en los siguientes puntos:

 

i. La imposibilidad de estudiar la lengua hablada de tiempos pasados en los que no existían métodos de perpetuación del sonido; solamente se puede estudiar lo escrito y estas variedades eran, por naturaleza, variedades orales.

 

ii. A veces los rasgos americanos provienen de variedades subestándares de la península, es decir, de variedades de poco prestigio socioeconómico y político, y por ende sociolingüístico. De hecho, queda en las gramáticas y diccionarios registro escrito conocido de las variedades orales estandarizadas. Las variedades no estándares, peninsulares y americanas estarán registradas quizás, en alguna medida, en las cartas personales de la época, lo cual reduce significativamente el conocimiento que se tiene de ellas.

 

iii. La dificultad de estudiar, además de los rasgos discretos, es decir, los fonológicos y léxicos, también los rasgos sintácticos y pragmático-discursivos.

 

iv. Las restricciones que se imponen a las transferencias lingüísticas por el dinamismo del cambio. En un artículo reciente, Silva Corvalán (en prensa) afirma que ciertos rasgos gramaticales pueden pasar de una lengua a otra de manera pasajera en el habla de un bilingüe, pero que sólo parecen transferirse a nuevas generaciones, en un estadio dado, aquellos elementos que son compatibles con la estructura de la lengua que los recibe.

 

En la mayor virtud se dice que está también el mayor defecto, y quizás por ello en la mayor dificultad habría también una posibilidad real de estudio del pasado. Si seguimos el pensamiento de Silva Corvalán, podríamos concluir que si lo que se adopta son las características similares tanto a la lengua receptora como a la prestataria, podría suponerse que si una característica factible de ser foránea se encuentra en el habla de las generaciones actuales es porque debe haber pertenecido a ambas lenguas. Si procediéramos así, en primera instancia, deberíamos abandonar la búsqueda de rasgos aislados para la elaboración de taxonomías. Sería en este sentido más provechoso el estudio holístico del lenguaje, del lenguaje en su contexto; en otras palabras, no de los rasgos en aislamiento sino de cada uno de ellos en relación con su función.

 

¿Cómo aplicar esto a la investigación que se lleva adelante sobre el español en Venezuela? En dos parámetros básicos: por una parte, en la utilización de conceptos sociolinguísticos, como formas de análisis : por la otra, como dije antes, en el estudio de las tendencias de la lengua, en vez de los rasgos aislados.

 

En cuanto a lo primero tomaré en cuenta el tiempo aparente; es decir, el constructo teórico que supone que el habla de los jóvenes refleja el futuro, mientras que la de los mayores da una idea del pasado; el concepto de continuo, o sea, la sucesión imaginaria de lectos que se dan entre la forma de un criollo que está más cercana al estándar (el acrolecto) y la más alejada de él (el basilecto); y los llamados actos de identidad, las posibilidades que tienen los hablantes en sus repertorios para ‘acomodarse’ o no al oyente.

 

En cuanto a lo segundo, me interesan en especial aquellas tendencias que parecen encontrarse en las situaciones de contacto. Según Silva Corvalán (en prensa) en las situaciones de bilingüismo los hablantes desarrollan estrategias cuya finalidad es simplificar o alivianar la tarea cognitiva que implica recordar y usar continuamente dos sistemas lingüísticos diferentes3. De hecho, la simplificación se ha estudiado tradicionalmente como uno de los mecanismos más importantes de la criollización, formando parte de los procesos de reducción y expansión de las lenguas en estructura y función4.

 

En esta oportunidad consideraré dos tendencias básicas en el estudio de la simplificación: la elisión de rasgos y la tendencia hacia lo analítico; de hecho se puede trazar un paralelo entre las nociones de simplificación y complicación tal como fueron descritas por Hymes, con las de analiticidad y sinteticidad. Las estructuras analíticas tienden a ser, como es sabido, más simples que las estructuras sintéticas.

 

En adelante veremos, en el español de Caracas, el caso de dos elisiones: 1) la de los verbos ser y estar y 2) de la preposición a-transitiva; por otra parte, la tendencia a la simplificación en dos estructuras: 3) en los marcadores ahí y así y 4) las construcciones verbales paratácticas.

 

1. La elisión de ser y estar:

 

En Venezuela los verbos ser y estar se usan en la forma estándar, es decir, en la forma establecida por la gramática. Bello 1847 establece la diferencia entre ellos de acuerdo con la dicotomía esencial / existencial como se ve en (1) y (2) en los que se trata de ejemplos del corpus para el Estudio Sociolingüístico de Caracas (IFAB: 1977).

 

(1) Hay que tener mucha psicología para tratarlos porque son niños que necesitan mucha disciplina, y...y tambien mucho amor, mucho cariño. 1MM540

(2) esos niños, bueno, están ...durante todo el día solos 1MM540

 

Se permite la ausencia de estos verbos en oraciones interrogativas y exclamativas, así como en ciertos proverbios (RAE 1983, Seco 1969) como en los ejemplos (3) al (5).

 

(3) ¿Tú amigo suyo? (RAE:365)

(4) ¡Quién más honesto y más valiente que el famoso Amadís de Gaula! (Quijote II,1)

(5) Mal de muchos, consuelo de tontos.

 

Sin embargo, se encuentran en la variedad hablada en Caracas oraciones como las ejemplificadas en los números (6-7), que no parecen pertenecer al estándar y en las que parece haberse elidido un verbo copulativo. Mi hipótesis es que esas oraciones, con una estructura muy similar a (8-9) carecen de una forma de los verbos ser/estar.

 

(6) ...el allá no explota, no dice nada, ni llama la atención ni nada; el ø tranquilo, como si no le importara . 1AM554

(7) ...y ø campeones, mijo. 2BM508

(8) él estaba convencido de todo lo que quería. 2AM525

(9) ... era un sueño tétrico, vale. 2AM525

 

El verbo "faltante" funciona como copulativo, existencial o auxiliar y al ø le sigue un predicado nominal, un predicado adjetivo, un locativo o un gerundio, como se ve en los ejemplos (10 al 17).

 

i. ø + PN

(10) R: ¿Bueno, y la gente de aquí no juega golf?

I: Mis hermanos, todos los lunes tú los consigues. Y ø campeones, mijo. 2BM508

(11) A mí no me gusta meterme en problemas. ø un tipo de trabajo, echo vaina por ahí, mi novia y tal, y mi rancho. 1BH541

 

ii. ø + PA

 

(12) "...el allá no explota, no dice nada, ni llama la atención ni nada. El ø tranquilo como si no le importara. 1AM554

(13) en vehículos de doble tracción, el jeep ø el más conveniente, porque meter un vehículo bueno para allá no es posible. 1MH544

 

iii. ø + locativo

 

(14) "Bueno, la primaria la hice en ...un cole...en tres colegios, pero yo dije...este...que empecé desde segundo ahí, desde segundo, desde segundo grado, porque el primero, el preparatorio, el kinder y...pre...prekinder y todo eso ø por los Caobos, que nosotros vivíamos por allá. 1BM546

(15) ...y uno ø encima del nené, todo eso influye. 1MM559

 

iv. ø + gerundio

(16) "...ahorita tu ves a los muchachos, vale que...'Qué pava, cómo estás?' y broma, un besito y ø pellizcándole el cachete y broma. 1BH538

(17) ...y caímos a dormir en una playa, en la arena, con todo, y... ø echando broma toda la noche ahí. 1MH546

 

Se han encontrado estructuras parecidas en el habla bozal antillana (Otheguy 1973), en el habla de los negros congos de Panamá (Lipski 1984b), en el habla bozal de Cuba (Perl 1987, 1989) y en el inglés negro norteamericano (Ferguson 1971, Labov 1969, Fasold 1969,1972,1981,1990, Holm 1984). ¿Se trata de formas extrañas al sistema del español? Evidentemente que no, ya que como sabemos, el español permite la elisión en algunos contextos; aunque no en todos los que permite la norma caraqueña.

 

Un elemento interesante es la distribución que se da del rasgo, en cuestión entre los hablantes de la ciudad. En el cuadro 1. vemos como de un total de 48 informantes el porcentaje de uso mayor está en la generación de más edad, en el grupo socioeconómico bajo y va decreciendo hacia el grupo alto. Es decir, que en el pasado se trataba de un rasgo de poco prestigio. En el grupo joven, vemos un incremento que podría explicarse como un acto de identidad, es decir, que esta generación ve de alguna manera este uso como algo que le es propio, que revela su "ser caraqueño" (cf. Lepage y Tabouret-Keller 1985).

 

Cuadro 1.

Porcentaje de ø ser /estar

con relación a la edad, sexo y GSE

 

 

jóvenes 

viejos 

M

alto 

11

3

medio 

20 

4

bajo 

13 

13 

13

 

Interesantes son, para nuestro estudio los ‘errores’ que se cometen en Caracas, como en las oraciones (18) y (20) donde se usa el verbo ‘equivocado’; cuando la norma sería (19) y (21) respectivamente.

 

 

(18) No, antes todos estábamos jugando, ves? pero cuando empezó tú sabes, "tanto" y tú ves la tensión de la gente ...todo el mundo era así, viéndolo. 2MM527

(19) ...todo el mundo estaba así viéndolo

(20) No he tenido problemas con los estudios, y todo el año es vagando 1AH561

(21) ...todo el año estuve vagando.

En estos casos podían haberse borrado los límites semánticos entre ser y estar. Es interesante anotar que, como lo documenta Fernández Marrero 1989, se da un uso similar en el habla bozal cubana, en (22). En (23), un ejemplo del mismo autor vemos la inversión de ambos verbos.

 

(22) Mañana sa Corpus Christi; Samo negra pecandora.

(23) Yo ser de Mandinga y estar negro Taybo.

 

2. La ausencia de a-transitiva.

 

La norma del español afirma la obligatoriedad de la preposición a ante los nombres propios (24), los nombres de objetos inanimados que no llevan un artículo (25); con pronombres (26); cuando el complemento indirecto requiere de un verbo transitivo (27) o con verbos intransitivos como en (28)(cf. RAE 1983:372). Bello, por su parte, acota que cuando se usa antes del acusativo, la preposición a denota personalidad y determinación, como en (29-31).

(24) He visto a Juana,

(25) He visto a Cádiz

(26) él, ella, ellos, ellas; aquel, alquien, nadie, quien, uno, otro,

ninguno, cualquiera

(27) dar, entregar, achacar, prestar, contar, comunicar...

(28) agradar, placer, gustar a todos; desagradar, desplacer a muchos.

(29) admiro a Bolívar

(30) deseo conocer a Sevilla

(31) conozco al gobernador de Gibraltar

 

Hopper y Thompson 1980 afirman que estos casos pueden explicarse con la noción de transitividad, refiriéndose a la efectividad con la que se lleva a cabo una acción. La transitividad implicaría, de esta manera, la puntualidad y telicidad del verbo, la actividad del agente, y la referencialidad y grado de afección del objeto. Entre estos componentes referidos al objeto (o), se encuentra la llamada individualización del objeto, es decir los rasgos propio, humano/animado, concreto, singular, contable y referencial/definido. En español, los objetos marcados con la preposición a deben ser no solamente animados, sino también humanos o parecidos a los humanos; asimismo deben ser referenciales, y no solamente definidos. Los rasgos +/- humano se ejemplifican en (32-33) y +/- referencial en (34-35). La hipótesis de estos autores es que en casos de alta transitividad ocurren más de uno de los rasgos arriba citados. Por ello he llamado este rasgo a-transitiva.

 

(32) busco a un amigo

(33) busco mi sombrero

(34) Celia quiere mirar a un bailarín

(35) Celia quiere mirar un bailarín

 

2.1. Las excepciones a la regla.

 

Para la RAE 1983, la preposición puede omitirse antes de quien, nadie y alguien (36) y con los nombres propios, cuando son complementos de verbos usados generalmente con nombres comunes (36-37).

 

(36) no tengo quien me preste.

(37) La escuela de la guerra es la que forma los grandes capitanes.

(38) De esta manera la gracia tiene la maravillosa virtud de transformar el hombre en Dios.

 

Nuevamente, el corpus de Caracas muestra ejemplos en los que esta preposición debería estar y no está. Se presentan, de acuerdo con el caso, como acusativos (39-43) y como dativos (44-49).

 

i. acusativos

(39) este...dicen: allá arriba está un niñito, pero está con un perro y cada vez que uno va a agarrar ø el niñito, el perro tira a morder. 2MM519

(40) Es lo que yo te digo, mira...yo a veces, ø la niña yo la prefiero dejar en casa de mi mamá. 1BM559

(41) Porque no hay derecho que ø un muchacho que se levanta a buscarle el pan a su madre...honradamente, en seguida se lo llevan. 2BM508

(42) ø Esa muchacha la tuvimos en un colegio interna. 2MH518

(43) ...y llegamos al nivel que me parece que se necesita en Venezuela, que es el nivel de desarrollarlo, ø el país, industrialmente.1AH550.

 

En (39) el niñito ha sido nombrado antes, y además es H, DEF y ESPEC; en (40) la niña es H, DEF y ESPEC; en (41) la hablante se refiere a un joven específico que trabaja para su madre, y la FN es INDEF pero H y ESPEC; en (42) el referente es una muchacha determinada y el nombre está precedido por un pronombre demostrativo; por lo tanto H, DEF, y ESPEC; en (43), el país, mencionado previamente como Venezuela, es por lo tanto, aunque no humano, DEF y ESPEC.

 

ii. dativos

(44) ...él se la pasa peleando con todo el mundo porque él es muy estricto ves. ø El le gusta todo a la hora, y tú sabes... 1AM554

(45) Entonces más es tratar de hablar con ellos, porque ø ellos les gusta todo, ellos juegan de todo. 1BH541

(46) Bueno, eso, a mí me pasa mucho eso y a Alfredo papá también. ø Nosotros los viajes nos salen muy caros, por eso. 2AM523

(47) No manejarlos como unos títeres, como se hace en los colegios, sino que ellos mismos hagan lo que ø ellos les provoque, ves? 1BM559

(48) Costumbre. Porque mi mamá es ...eh bueno, es así y ø ella tú le dices: "mira yo voy a ir para una fiesta con un muchacho". 1BM553

(49) Si claro, hay muchas partes que les hace falta mucho el transporte, por lo menos ø Caricuao le hace falta mucho...transporte todavía. 2BH522

 

Los ejemplos anteriores, que son dativos, deberían, de acuerdo con Hopper y Thompson 1980, considerarse como objetos transitivos, por ser DEF y H. De acuerdo con la norma deberían estar precedidos de la preposición a. En los ejemplos (44-46) el pronombre personal H, DEF y ESPEC pide la preposición. Las oraciones (44-47) tienen además verbos intransitivos, que podrían traducirse con la noción de agentividad. En (49) el referente es una parte específica de la ciudad, llamada Caricuao.

 

En cuanto a la distribución del rasgo entre los hablantes vemos que la ausencia de a-transitiva se da más frecuentemente en las mujeres que en los hombres: los hombres viejos muestran menos frecuencia de uso que los más jóvenes. Parece ser una variable femenina que, aunque anteriormente tenía menor prestigio, pudiera estar mostrando un cambio a su favor. Como puede verse se da una tendencia similar a la que vimos en la ausencia de ser/estar.

 

Cuadro 2.

Porcentaje de ø a de acuerdo

con edad, sexo y GSE

jóvenes 

viejos

 

M

alto 

17 

5

medio 

7

bajo 

15 

16 

18

 

 

¿Por qué nos interesa el rasgo en este trabajo? De Granda 1978 considera la falta de la preposición como un rasgo característico del habla bozal cubana y Patiño Roselli 1983, del habla de San Basilio de Palenque, una lengua criolla de Colombia. González y Benavides 1982 lo encuentran en el Amaná, una lengua criolla de la República Dominicana. Perl 1982 , por su parte, lo ha estudiado como un rasgo de los criollos de base ibérica.

 

3. Los marcadores

 

Hasta ahora hemos visto dos elementos simplificadores caracterizados por la ausencia de elementos. La simplificación puede verse también en una gama de niveles diferentes más allá de la reducción de la morfología, como es en el uso de formas analíticas, más que de formas sintéticas, es decir, en la yuxtaposición y coordinación de elementos en la repetición, en las estructuras topicalizadas, en lo suelto, lo informal, etc (cf. Hymes 1971, Givón 1979).

 

 

Veremos en primera instancia y como otra forma de simplificación el uso de marcadores, es decir, de elementos léxicos que parecen focalizar sobre el elemento que acompañan (cf. Sankoff y Brown 1980). Los considero simplificantes por ser formas analíticas y yuxtapuestas. Estos marcadores están presentes en las lenguas criollas y aparecen después del sustantivo, del verbo o al final de la oración, como en (50-52) (cf.Sankoff y Brown 1980, Baudet 1981, Manessy 1981).

 

(50) L’garçon là il est fort.

(51) Pâdâ m malad là .

(52) Mais quand depuis i finit là.

 

En estos ejemplos lo que sería un demostrativo, , no funciona como tal, así como tampoco lo hacen los adverbios ahí y así en algunos usos del español de Caracas que pueden verse en (53-56).

 

(53) Yo si quieres te voy a contar cuando yo...cuando yo salí de la universidad...un intervalo ahí para fumarme un cigarrito, no he fumado. 1AH550

(54) Prefiero, si van a cantar música venezolana que canten música venezolana ves? Pero no que se pongan a hacer música moderna, venezolana ahi que no sé, a mi no me gusta, ves? 1MM563

(55) ...o sea, porque yo pienso tomar una especialización que me permita trabajar así en el campo. 1AH558

(56) ...o sea, ahorita de política no...no puedo hablar porque yo no tengo una...o sea una conciencia así política , no tengo. 1MM563

 

Estas partículas en (53-54) no funcionan como locativos porque en español el significado de los adverbios aquí, acá, ahí, allí y allá no es fijo, sino variable con relación a la posición del hablante; se dice, así, el médico vive ahí (allí,allá) o el médico vive aquí (acá). Por otra parte, los adverbios locativos designan un lugar y ese no es el caso en nuestros ejemplos. Tampoco funciona así en (55-56) como un adverbio de modo, como se verá más adelante.

 

En (54) lo que llamo el marcador no puede sustituirse por ningún otro adverbio sin cambiarle el sentido a la oración. El punto de la oración es el tipo de música que le gusta al hablante, no el lugar donde se hace. Así, el ejemplo (57) no tiene sentido.

 

*(57) Pero no que se pongan a hacer música moderna, venezolana aquí que no sé, a mi no me gusta, ¿ves?

 

Asimismo, para entender estas oracines es importante tomar en cuenta el grupo fónico (cf. Obediente 1991) como una porción de discurso entre dos pausas. Lo que he llamado el modificador, es decir, la partícula deíctica, afecta al núcleo. Sin embargo, lo determinante es el hecho de que tanto el núcleo y el modificador pertenezcan a dos o una sola unidad fónica o de entonación. El primer caso es el de los adverbios, el segundo el de los marcadores. Así, podemos entender el ejemplo (58) de dos maneras (como (58a) y (58b)

 

(58) ...porque a veces me reúno con todos los amigos míos, nos paramos a hablar ahí, la gente piensa mal 1BH541

 

(58a) Nos paramos a hablar// ahí (locativo)

(59b) Nos paramos// a hablar ahí ( marcador)

 

Casos similares han sido estudiados por Gómez 1969, como respuesta al saludo y por Kany 1945 y Ledezma y Obregón 1990 en relación a la desaparición del significado léxico y su uso como partícula enfática. Sin embargo, a mi modo de ver, en mis ejemplos lo que se da entre los hablantes es una elemento pragmático de información, compartida o no entre hablante y oyente (cf. Schiffrin 1987 sobre el marcador oh en inglés).

 

Cuando se usa con el artículo definido, quien tiene la información es el hablante, como en el caso de mi amiga, a quien a la pregunta de para dónde va, el novio le responde a una fiesta ahí ; es decir, a una fiesta, como todos sabemos que son, pero que no es de su incumbencia. En cambio, en el ejemplo (59) la secretaria ahí es ‘una de esas secretarias que tú y yo sabemos que están en esos talleres de lujo, y que solamente sirven para aumentar el costo de la reparación’.

 

(59) ...entonces tu llegas a un taller de esos donde esta el tipo con la bata, la...tù sabes, la secretaria ahi, y al entrar ya estás pagando y ya te meten una pila de cuestiones ahi. 2BH511

 

Este marcador aparece en un 62% de los casos acompañando una frase nominal (60) y en un 38% de los casos, acompañando una frase verbal, (61).

 

(60) Es un callejón ahí, que no sé como se llama, en serio: pero es una casucha ahí, bueno un perrero ahí. 1MH546

(61) Nos dieron casi las...las tres de la mañana, oyendo nada más a la gente cantando ahí 2MH518

 

Un uso similar al de ahí es el de así como se da en (55-56). Como se dijo anteriormente, en estos ejemplos, así no funciona como un adverbio de modo, y lo vemos también en relación con las unidades fónicas o de entonación: cuando así está separado por pausas es un adverbio modal (a), en cambio, cuando forma parte de la misma unidad fónica del núcleo al que modifica, parece tratarse de un marcador (b).

 

(a) norma estándar

Trabajar / así / en el campo

verbo adverbio locativo

(b) no-estándar

Trabajar así / en el campo

verbo deíctico locativo

 

Lo mismo sucede si se cambia el orden de palabras (c) y (d).

 

(c) Trabajar en el campo así [adverbio]

(d) Trabajar así en el campo [deíctico]

donde en (c) la oración significa ‘trabajar de esa manera, en el campo’; mientras que en (d) hay una presuposición de conocimiento compartido. El hablante busca comprensión mutua o acercamiento al oyente, diciéndole algo que él conoce o comparte.

 

En cuanto a la distribución contextual, en los casos que encontramos, el marcador forma parte de una frase adverbial (62-63).

 

(62) ...No todavía no he llegado así a la liberación...2AM525

(63) ...yo no podía ni siquiera leer el periódico, porque todo me impresionaba así profundamente. 2AM525.

 

En cuanto a la distribución sociolingüística, el primero de los marcadores, ahí, se comporta como una variable no prestigiosa, como vemos en el Cuadro 3, aunque la tendencia no es constante entre los hombres jóvenes, que muestran preferencia por ella. En el grupo socioeconómico bajo son los informantes más viejos quienes usan más la variable. El sexo es un factor importante para el uso de ahí como marcador, pues los hombres lo usan más que las mujeres.

 

Cuadro 3.

Variación de ahí

según la edad, sexo y GSE .

HJ 

MJ 

HV 

MV

alto 

11% 

3 % 

0% 

0%

medio 

7% 

7% 

6% 

1%

bajo 

23% 

2% 

31 % 

9%

 

En el siguiente cuadro, 4. vemos para el otro marcador, así, un comportamiento diferente. Este parece ser un marcador de poco prestigio entre los viejos. Sin embargo, en la generación más joven es usado frecuentemente en la clase alta. En todo caso, parecen haber sido las mujeres quienes han llevado adelante esta preferencia.

 

Cuadro 4.

Variación de asi

según edad, sexo y GSE

 

HJ 

MJ 

HV 

MV

alto 

11% 

12% 

0% 

5%

medio 

5% 

13% 

2% 

8%

bajo 

12% 

3% 

12% 

17%

 

 

 

4. Las construcciones verbales paratácticas

 

Otros ejemplos de construcciones analíticas son las del tipo tomo y me voy , ciertamente de larga tradición romance. Coseriu 1977 las estudia como construcciones paratácticas, es decir, como aquellas en las que existe una relación de coordinación entre dos frases que están implícitamente subordinadas en el discurso; lo contrario sería la subordinación explícita por medios funcionales (cf. Marchese y Forradellas 1991).

 

En el español del centro de Venezuela, estas construcciones son frecuentes y pueden verse en los ejemplos (64-67).

 

(64) Yo llegué y le dije a mi hermana que cuando viniera mi abuela, que nos avisara. (IBM537)

(65) ...cada quien agarra y dice: "Bueno, a mí me gusta más esto" ... (1MM542)

(66) Tú sabes, instalar una cocina es ponerla a gas y entonces uno va y cobra (1BH541)

(67) ... un señor empresario allá que tiene una fábrica de autobuses y no halla qué hacer con los autobuses, viene y se la vende al gobernador. (1BH557).

 

Para Coseriu, en las construcciones con tomar y coger hay una unidad de naturaleza gramatical, es decir que se trata de una perífrasis gramatical, que no léxica, donde el verbo tomar sirve de auxiliar y carece de contenido léxico sirviendo apenas de modificador del segundo verbo.

 

También Kany 1969 y Keniston 1936, citados por Coseriu, aceptan el sentido unitario de estas construcciones. Keniston es, según Coseriu, quien reconoce la unidad e indivisibilidad de la acción. La frase implica una globalidad de la acción del segundo verbo, es decir, el comienzo y el final de la misma.

 

Este tipo de construcciones se encuentran en la lengua, como dijimos, desde vieja data según Coseriu, ya las menciona Valdés en su Diálogo de la lengua en 1535 y Cuervo, tanto en el Diccionario de Construcción y régimen de la lengua castellana, como en las Apuntaciones Críticas, donde cita coger y, agarrar y , tomar y.

 

El punto de interés para este trabajo es que en las lenguas criollas se encuentran construcciones muy similares a éstas, los verbos seriales. (cf. Washabaugh 1980, Turner 1948, Baudet 1981, Bickerton 1977). Givón 1979, por su parte, considera la serialización verbal como una de las características más sorprendentes de las lenguas criollas. De acuerdo con el autor, en los casos de serialización, el significado de los verbos cambia y no puede tomarse literalmente.

 

En el español de Caracas se dan construcciones paratácticas sobre todo con cuatro verbos que sirven como conectivos, es decir, con el verbo no-nuclear de la construcción, a saber: llegar, agarrar, ir y venir, como vemos en el cuadro 5. Otros, como ponerse y coger, no estuvieron bien representados en nuestro corpus.

 

Cuadro No. 5

Porcentaje de uso de conectivos

en formas paractáticas

 

llegar 

55%

agarrar 

24%

ir 

12%

venir 

9 %

 

Parece haber cierto paralelismo, como lo he dicho anteriormente, entre las construcciones paratácticas de las lenguas romances y la serialización verbal. Para demostrarlo seguiré el análisis de Bickerton 1989, donde define los siguientes criterios para los verbos seriales:

 

a. Contienen más de un verbo pero solamente un sujeto expreso.

b. No tienen marcadores abiertos de coordinación o subordinación.

c. Se conjuga solamente el primero de los verbos, o los demás verbos tienen el mismo tiempo que el primero.

d. Si una frase nominal ocurre más de una vez, su segunda ocurrencia será una forma cero.

e. Toda la estructura se dice sin pausas u otros fenómenos suprasegmentales asociados normalmente con oraciones que contengan más de una cláusula.

 

Es interesante observar cómo los criterios de Bickerton sobre la serialización verbal pueden aplicarse en gran medida a las construcciones que estudiamos.

 

aa. Los ejemplos de Caracas son en su mayoría construcciones de dos verbos, aunque puede haber más de dos. El sujeto, que como dice Bickerton puede ser sólo uno, aparece en Caracas como una frase nominal (72), como un pronombre (73), o como un cero (ø) como en (74).

 

(72) entonces llega un tipo de esos y ve en televisión que la vida es mejor en un Camaro (IBH 577)

(73) Entonces ... él agarró y se sentó en una mesa ... en la esquina ... (1AM 539)

(74) Entonces (ø) llega y (ø) viene: "es que este ministro está en todo ..." (1AH550).

bb. En los casos estudiados, la regla de Bickerton sobre la secuencia de los marcadores de coordinación o subordinación no se aplica, ya que la conjunción y es típica de estas construcciones.

 

cc. Ambos verbos están conjugados en el mismo modo y tiempo.

 

dd. La cuarta condición sí se aplicaría al español estándar, pero puede no aplicarse al español de Venezuela, donde podemos ver oraciones como (75) en las cuales aparecen dos pronombres correferenciales5.

 

(75) Así mismo él agarró y él hizo una gran promoción de Venezuela en el exterior (1MM542).

 

Interesantes son también otros ejemplos de nuestro corpus, como el (76) donde los sujetos, aparentemente, no son correferenciales.

 

(76) Un día de estos nosotras fuimos al INAVI y ella tiene familiares allí, pero son gente... tú sabes. Llegó y entonces entramos no me acuerdo a qué departamento fue, yo sé que fue en el tercer piso (1BM553).

 

En este caso el verbo llegó puede entenderse de dos maneras, o con un contenido léxico completo o como el modificador de una construcción paratáctica. En mi opinión se trata de lo segundo, ya que en el texto que sigue no hay ninguna señal que indique que el hablante se ha equivocado (repeticiones, hesitaciones, etc).

 

ee. La estructura total forma generalmente parte del mismo grupo entonativo, lo que prueba que solamente uno de los verbos funciona como el núcleo de la cláusula.

 

(77) /entonces.../ /el agarró y ø se sentó / en una mesa // en la esquina/ (IAM539)

 

En Caracas, la frecuencia de uso de los 74 casos de construcciones paratácticas se incrementa a medida que se baja en el nivel socioeconómico, como se ve en el cuadro 6.

 

Cuadro 6.

Variación de las construcciones paratácticas

de acuerdo con GSE

alto 

medio 

bajo 

Total

12 

53 

74

12 % 

16% 

71% 

100%

 

Como puede verse en el cuadro 7, quienes más usan estas construcciones en el corpus son los jóvenes, y entre ellos hay un aumento de frecuencia en la clase baja. En general, las mujeres usaron más del doble de los casos que los hombres. Las del grupo más joven son responsables del alto porcentaje de uso que muestra la totalidad de esta generación. Aun cuando este hecho podría ser un indicador del crecimiento de la variable, ésta sigue siendo un rasgo de poco prestigio.

 

Cuadro 7.

Variación de las construcciones paratácticas

de acuerdo con el sexo, edad y GSE

Jóvenes 

Viejos

 

M

alto 

3

medio 

5

bajo 

19 

38 

7

 

5. Discusión.

 

Hemos estudiado cuatro rasgos simplificadores que se dan en el habla de Caracas: dos elisiones y dos construcciones analíticas. En todos los casos se trata de rasgos que están en el sistema de la lengua, aunque su uso no es idéntico al de la norma estándar. Puede decirse que de alguna forma los rasgos se incrementan en la norma caraqueña, ya sea porque su uso se extiende hacia otros contextos textuales, es decir, del código lingüístico, o bien porque su uso se da en lo sociolingüístico, en una forma muy especial.

 

En lo que se refiere a lo lingüístico propiamente dicho, puede pensarse que si en una variedad han confluido influencias culturales de dos vertientes (en el caso del centro de Venezuela, la castellana y la criolla), se debe haber generado una especie de sinergia que podría haber contribuido a que el rasgo se diera con vitalidad en ese dialecto.

 

En lo que se refiere a lo sociolingüístico, si bien no puede de ningún modo decirse que un uso estigmatizado sea en nuestro medio de origen criollo, sí puede afirmarse lo contrario. De haberse tratado de un uso propio de una lengua criolla virtual, habría sido en cualquier caso algo no considerado elegante.

 

El concepto de tiempo aparente puede sernos de utilidad para la reconstrucción de los continuos criollos, es decir, de la sucesión de variedades entre los dialectos criollos y la lengua lexificadora. El continuo es un espacio imaginario entre estos dialectos, y en el caso de las variedades del Caribe podría suponerse que en los más ancianos de los grupos menos favorecidos se mantienen más los rasgos basilectales. Esto se debe a la realidad de la esclavitud, cuyos descendientes hoy todavía pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos de la población (cf. Pollak-Eltz 1976, 1991). La idea de que estas variedades puedan sufrir un cambio hacia la lengua base o que estén en vías de descriollización, supone que los más viejos tendrán mayor cantidad de rasgos de este tipo. Sin embargo, hay una excepción, que es la aparente predilección de los jóvenes por estos rasgos. Esto puede explicarse también con un concepto sociolingüístico, como es el de la refocalización hacia el criollo, que se da en la búsqueda de algunas sociedades caribeñas por su identidad. Esta tendencia también es registrada por Rickford en Guyana. (cf. Le Page y Tabouret-Keller 1980, Rickford 1987).

 

Así como la población de Caracas estuvo muy vinculada a la esclavitud, ya sea porque los dueños de las haciendas de café y cacao vivían en la ciudad, o porque un alto porcentaje de esclavos trabajaba en las casas de los amos, otras ciudades como Maracaibo no lo estuvieron. Lo que es curioso, pero a mi modo de ver, no sorprendente, es que los rasgos revisados hasta ahora se encuentran en porcentajes mínimos en el habla de Maracaibo, y cuando se dan lo hacen en los jóvenes de clase alta, fenómeno que, en mi opinión, se explica solamente por la irradiación del prestigio de la capital en las nuevas generaciones.

 

 

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Notas en este documento.

[1]  Mi agradecimiento a Enrique Obediente, por sus valiosas observaciones a este trabajo.

[2]  Si bien hay tradiciones orales en otras lenguas como, por ejemplo, en el wayúu, estas tradiciones no son del dominio de todos los habitantes del país. El guajiro o wayúu tiene uno 250.000 hablantes entre venezolanos y colombianos. Esta lengua se empieza a usar como lengua de instrucción primaria en la zona noroccidental del país, posee una rica literatura oral y ha sido codificada en gramáticas.