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El dialecto de prestigio: un estudio de
actitudes de hablantes merideños
Álvarez, Alexandra ,Profesora
Titular de la Escuela de
Letras
Gabriela Hoffmann, estudiante de la
Escuela de Idiomas
& María Josefina Valeri, estudiante de la Escuela de Letras
Universidad de Los Andes
INTERLENGUAS:
Mérida: Universidad de Los Andes
xandra@cantv.net; famhoff@icnet.com.ve; mjvaleri@yahoo.com
Actitudes lingüísticas, prestigio,
poder, sociolingüística.
Se ha supuesto, generalmente, que el dialecto
del poder es también el dialecto de prestigio. Los resultados de este
estudio sobre las actitudes lingüísticas de los hablantes merideños en
relación con las variedades de Caracas y Mérida, su ciudad, nos llevan a
cuestionar esta creencia. Los
estudios llevados a cabo en el campo de las actitudes lingüísticas
muestran que los informantes prefieren la variedad alta no solamente en
las escalas de estatus, sino también en las de solidaridad. Se habría podido también
conjeturar que había una situación diglósica del dialecto de la capital por sobre la
variedad regional. Sin embargo, en esta investigación, en las escalas de
inteligencia o de estatus, así como también, en las escalas afectivas, los hablantes
merideños obtuvieron
porcentajes más altos de preferencia que los caraqueños. Estos
resultados son interesantes porque muestran que en Mérida, a pesar de ser
el dialecto caraqueño la variedad hablada en la capital del país y por
lo tanto en el centro del poder, la variedad de Caracas no se considera prestigiosa.
Language
attitudes, prestige, power, Sociolinguistics.
It has generally been said
that the dialect of power is also the
dialect of prestige. The
results of this study about language attitudes of the inhabitants of
Mérida, Venezuela, with relation to the varieties of both their city and
that of the capital of the country, Caracas, lead us to question this
belief. Studies in language
attitudes have shown that speakers prefer the high variety not only with
regards to status, but also in solidarity scales. If this had been the case, we could have followed that both varieties
stood in a diglosic relationship. However, in this piece of research,
Mérida speakers received the highest percentages in both rational and
affective scales. These results are interesting because they show that in
Mérida, the dialect of the capital therefore
the variety of power is not the prestige variety.
1.
Introducción
El estudio de las actitudes lingüísticas refiere a la importancia
social del lenguaje, en el sentido de que éste es un símbolo de
pertenencia al grupo; pero además,
es un instrumento útil para identificar las relaciones de poder entre los
individuos o las comunidades a las que ellos pertenecen. El
estudio de las actitudes se basa en los juicios de valor que se forman los
individuos ante las distintas maneras de hablar y la postura que
desencadenan los sistemas de creencias. Para Moreno Fernández (1998,
p.179) “La actitud lingüística es una manifestación de la actitud
social de los individuos, distinguida por centrarse y referirse
específicamente tanto a la lengua, como al uso que de ella se hace en
sociedad…"
El estudio que sirve directamente de base al nuestro es el de
Bentivoglio y Sedano (1999) sobre la
actitud de caraqueños y madrileños hacia las distintas variedades del
español. Su objetivo fue conocer la actitud que mostraban
ambos grupos hacia su propia variedad regional y hacia las variedades de
otros países del continente: Colombia, Argentina, Cuba, Canarias y México. La metodología de ese estudio se centró en una
cinta estímulo con fragmentos de habla informal de siete mujeres, cada
una de ellas nacida y residenciada en una ciudad hispanohablante
diferente. El
método seleccionado para la encuesta fue el del cuestionario
directo: las respuestas permitían obtener una serie de datos de la
actitud hacia la variedad dialectal de los hablantes de la cinta.
Bentivoglio y Sedano (1999) muestra que los dialectos valorados positivamente
en la primera parte del cuestionario son diferentes en Caracas y en
Madrid; en ambas ciudades se otorga importancia al dialecto propio, pero el dialecto de Madrid ocupa un
lugar más importante para los madrileños que el que ocupa el de Caracas
para los caraqueños; es
notable la admiración de los caraqueños por el dialecto de Bogotá,
mientras que los madrileños se centran en su propio dialecto; el grupo de
Caracas identifica, en una proporción bastante alta, todos los dialectos,
con excepción del de Las Palmas en Canarias, mientras que los madrileños
identifican mejor este último, pero poseen poca capacidad para
identificar a los dialectos americanos.
En los Andes, Alvarez
y Medina (1999) estudian
las actitudes de estudiantes de bachillerato hacia las principales
variedades dialectales más representativas de Venezuela (central,
oriental, zuliano, llanero y andino y, entre estos últimos, el merideño,
el trujillano y el tachirense), basándose en el modelo de Bentivoglio y
Sedano (1999). La hipótesis del trabajo había sido que, en Los Andes
venezolanos, el dialecto de mayor prestigio es el dialecto central por
tratarse del dialecto de la capital del país. Sin embargo, esta
hipótesis no se pudo corroborar, pues el estudio mostró que los
adolescentes tachirenses consideran su propia variedad como prestigiosa. Los jóvenes de la región andina eligieron su propia
variedad en las preguntas relacionadas con la inteligencia y la simpatía.
Sólo en las respuestas a las preguntas relacionadas con la
representación del país
como totalidad ante el exterior, no se eligió el dialecto de los Andes.
En dos estudios sobre
actitudes lingüísticas en los Andes, realizado por Álvarez et allii (2000) sobre Mérida, y por
Álvarez, Martínez y Urdaneta (2001) en relación con las ciudades de
Mérida y Maracaibo, con preguntas directas
sobre el dialecto que preferían los informantes para realizar diferentes
funciones, se encontró en Mérida una preferencia acentuada por el
dialecto de Los Andes por
sobre el dialecto central. El dialecto de los Andes se consideró
apropiado para usarse en
lo cultural y político, tanto en el país como en el extranjero, mientras
el resto de los dialectos obtuvieron muy bajos porcentajes. En las
preguntas afectivas, los informantes
mostraron mayor preferencia por el dialecto de los Andes, luego por
el zuliano y finalmente por
el dialecto central.
El dialecto central fue valorado en lo afectivo en relación con la política, el
erotismo y la representación
de la norma lingüística venezolana.
El dialecto zuliano, por su parte,
obtuvo un porcentaje alto en las preguntas afectivas, pero sólo
debido a que, en el
mayor número de enunciados, se eligieron las preguntas con carácter
negativo, relacionadas al regaño y lo ordinario del dialecto. Las respuestas al mismo
cuestionario pasado en Maracaibo indicaron
una preferencia hacia la variedad merideña en las respuestas racionales
pero la valoración de lo propio, lo zuliano, en las afectivas.
El presente trabajo se centró en el dialecto de prestigio. Partimos de la base de que
generalmente la
variedad hablada por los habitantes de la capital de un país es la variedad más valorada social y
culturalmente, para proponer la hipótesis de que la variedad caraqueña
debía ser la de más prestigio en el país, por sobre las variedades
regionales. Weber (1962)
distingue, en las dimensiones de la estratificación social, la riqueza, el poder y el prestigio o capital
cultural. Cita, como
base de ellas, el estatus económico, el estatus político y el estatus social. Este último
proporciona a la gente un sentido de igualdad y respeto (cf. Bourdieu,
1984). Muchas veces hemos
equiparado el poder con el prestigio, para referirnos a la norma lingüística. Así por
ejemplo, la Asociación
de Lingüística y Filología de América Latina propuso el estudio de las
normas cultas de las distintas capitales de Hispanoamérica y se dio por
sentado, en ese momento, que
la variedad culta de Caracas
proporcionaba también la norma de prestigio de Venezuela. Creemos que todavía hacen falta
estudios que tomen en cuenta las razones históricas que puedan contribuir a estas
valoraciones, como lo son por ejemplo, las divisiones políticas en la
época colonial (cf. Álvarez, Martínez y Urdaneta, 2001).
2.
Metodología
En el presente trabajo, estudiamos las actitudes lingüísticas
de 40 informantes merideños hacia los
dialectos de Mérida y del centro del país. Para ello se les presentó
una cinta estímulo en la que cuatro voces, dos de caraqueños y dos de
merideños, viejos y jóvenes para cada ciudad, leían un texto sobre la
Comunidad Andina y el Mercosur. Los
hablantes elegidos para
grabar la cinta fueron universitarios todos, de clase media y de fenotipo
blanco. Hacemos
énfasis en estas
características para indicar
que los resultados son producto de las actitudes de los encuestados frente
a los dialectos respectivos y de sus sistemas de creencias evaluativas; no se deben a diferencias ni de la
calidad de lectura de los hablantes grabados, ni de su grupo social, ni de
sus personas, por cuanto la población es bastante homogénea. En otras palabras, los informantes
tuvieron una postura hacia las variedades dialectales de los hablantes,
pero no hacia las personas.
Se les pidió a los informantes que escucharan la cinta estímulo y que luego respondieran a 12 preguntas que buscaban caracterizar a los
cuatro hablantes: todos de sexo masculino, dos merideños y dos caraqueños. Se eligió en ambos casos una persona de unos 30 años, que
denominaremos de ahora en adelante "joven" y otro de unos 60
años, que llamaremos "mayor". Así hablaremos del un merideño mayor (el hablante merideño de 60
años), de un merideño joven (el hablante merideño de 30 años), de un
caraqueño mayor (el hablante caraqueño de 60 años) y de un caraqueño
joven (el hablante caraqueño de 30 años). De esta manera se buscó
controlar el grupo social y el género de los informantes, para que las
variables dependientes fueran la edad y el lugar de origen.
Para ocultar nuestro propósito de estudiar el lenguaje en
sí mismo, y las actitudes hacia éste, decidimos presentarnos como representantes
de una empresa ficticia
llamada Crisálida, que
estaría en busca de personal para una oficina comercial en el área
andina y que trabajaría en
la integración de Venezuela en el Mercosur. Nuestro propósito era, en realidad, observar
cuál era el dialecto preferido por nuestros informantes en cuanto a las
esferas de estatus y de solidaridad, cuando respondieran a un cuestionario
indirecto sobre diferentes tema (ver Anexo). Los cómputos arrojaron los resultados siguientes:
Los encuestados prefirieron al joven
merideño, seguido por el merideño
de mayor, para enviarlo a un congreso internacional (P1). Al merideño
mayor lo eligieron por sobre
el joven merideño para hablar sobre sus problemas en su trabajo (P2).
Para pedir un consejo, eligen por igual al merideño mayor y al merideño joven (P3). En cambio, prefieren al merideño mayor para prestarle dinero, seguidos por el merideño menor,
aunque la diferencia entre los otros tres no parece significativa (P4).
Identificaron como universitario al
caraqueño joven, en relación con los estudios (P5). En cuanto a la
profesión, el
merideño joven fue considerado apto para gerente, seguido por el merideño
mayor (P6). En la pregunta sobre cuál de los hablantes es empleado
oficinista, fueron considerados en ese nivel de empleo el caraqueño mayor
y el merideño joven (P7).
El joven caraqueño fue preferido, con mucha
ventaja, para animar una fiesta (P8). Para formar parte de la familia lo fueron el caraqueño joven y el
merideño mayor (P9). El joven caraqueño fue también valorado como el más simpático
de los hablantes (P10).
Encontramos
por el contrario que, sobre los problemas del país, se prefiere hablar
con los merideños (P11), especialmente con la persona mayor, mientras se piensa que manejaría mejor un
momento de crisis en la empresa el joven merideño (P12).
Análisis
Cuando hay dos variedades con diferentes niveles de prestigio, los
hablantes consideran a la variedad llamada "alta" como apropiada
para aquellas funciones relacionadas con el estatus, como son la
religión, el gobierno y la educación, y la variedad "baja" o
popular con otras funciones, relacionadas con la solidaridad, el hogar y la intimidad. Estas variedades
pueden ser lenguas diferentes, dialectos de una misma lengua o variedades
de una lengua funcionalmente diferenciadas (cf. Moreno Fernández, 1998,
p, 231). Sería lógico
pensar que el dialecto hablado en la capital del país, y más aún por el
grupo socioeconómico alto, cumpliría las funciones de la variedad alta,
mientras que los dialectos del interior del país podrían no ser
valorados como variedades prestigiosas:
también
hay una relación entre las actitudes y el prestigio, así, las actitudes
lingüísticas suelen favorecer a los dialectos de alto nivel social
y cultural y a los grupos de
poder.
De los estudios realizados hasta ahora en Venezuela, el dialecto de
la región que ostenta el poder político, es decir, el dialecto central,
no parece ser el dialecto de prestigio del país, ni siquiera entre sus
propios hablantes. Malaver (en prensa) señala que los caraqueños
prefieren, en primer lugar, el español peninsular y, en segundo lugar, el
español de Bogotá, y sólo
un porcentaje mínimo piensa que en Caracas se habla muy
bien el español. Obediente (1999: 219) muestra cómo se está dando un
proceso de revalorización del ser andino dentro de la propia comunidad
regional". Alvarez y Medina (1999) concluyen que la aparente
preferencia que tienen los jóvenes liceales andinos por el dialecto de
Caracas, en las escalas afectivas, puede deberse a una moda lingüística
(age grading) y podría
revertirse más tarde.
Por otra parte, dado que la variedad alta puede relacionarse con el estatus o lo racional y la
variedad baja con la solidaridad o lo
emotivo, es posible pensar que, para los tópicos relacionados con
el estatus, como por ejemplo, el hecho de enviar a una persona a un
congreso internacional, se elija a la persona que hable el dialecto de prestigio. Por el contrario, para las
funciones relacionadas con la solidaridad, la amistad o la intimidad, como
animar una fiesta, podría preferirse la persona que hablara la variedad
baja, o más popular. Esta tendencia podría, en sentido contrario, hacernos
suponer que la variedad de lenguaje que hable la persona elegida para
animar una fiesta debería señalarnos cuál es la variedad que está en
la escala de la solidaridad y por lo tanto la candidata a ser considerada
la variedad popular; de igual manera, la variedad hablada por la persona
escogida para ir a un congreso internacional debería indicarnos cuál es
la variedad que está en la escala del estatus, y también la candidata a
ser considerada como el dialecto de prestigio.
Es notorio y ha sido objeto de estudios en
otros campos, el hecho de que lo racional y lo emotivo no pueden separarse
totalmente; sin embargo, es un criterio usado frecuentemente en
Sociolingüística, para facilitar el análisis de este tipo de materiales
(cf. Fasold, 1984). Decidimos utilizar este criterio y, después de
contabilizar los resultados y con la finalidad analizarlos, procedimos a
separar las preguntas
relacionadas con lo racional, o el estatus de aquellas relacionadas con lo
emotivo o la solidaridad, de acuerdo con el Cuadro 1:
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Estatus
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Solidaridad
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1
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2
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5
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3
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6
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4
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7
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8
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11
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9
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12
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10
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Cuadro 1. Las
preguntas de la encuesta
según las escalas de estatus y solidaridad
Al separar los resultados de las preguntas
relacionadas con el estatus de las relacionadas con la solidaridad,
obtuvimos los siguientes resultados. En las preguntas relacionadas con el
estatus, el joven merideño
(H3) superó con 34% al merideño mayor (H1) edad con un 30%, seguidos por el caraqueño joven (H4) con un 19% y el caraqueño
mayor (H2) con un 17%. En
total, en las preguntas racionales puede observarse, por una parte,
que la preferencia por los merideños (64%) casi dobla la preferencia por
los hablantes caraqueños (36%) Observamos estos porcentajes en el Cuadro 3:
Cuadro 3. El estatus o lo racional
En las preguntas relacionadas con la
solidaridad, se prefirió al merideño
mayor en un 33%, seguido de ambos hablantes jóvenes, cada uno con un 26%,
y del caraqueño mayor con un 15%. Vemos,
nuevamente, en total, que los hablantes merideños (59%) superan a los
caraqueños (41%) en las preferencias de los informantes. La edad no
parece ser relevante: los jóvenes fueron preferidos en un 52%, mientras
que los hablantes de más edad lo
fueron en un 48%. Sólo en la
pregunta relativa a quién manejaría mejor una empresa en momentos de
crisis parece preferirse a una persona joven. El siguiente gráfico nos
muestra los porcentajes
.
Cuadro 2. La solidaridad o lo emotivo
Vemos que la preferencia de los merideños es
endocéntrica, mientras que según Malaver (en prensa), la de los
caraqueños es exocéntrica. Estos resultados son interesantes porque
muestran que los merideños no consideran como prestigiosa la variedad de
Caracas, a pesar de ser la
variedad hablada en la capital del país y por lo tanto en el centro del
poder. Si hubiera sido éste el caso, hubiéramos podido conjeturar que
había una situación diglósica del dialecto de la capital por sobre la
variedad regional.
Por otra parte, si las escalas de evaluación
incluyen ítemes de inteligencia o estatus por una parte y, por la otra, ítemes de solidaridad o emotivos,
podría pensarse que los hablantes que usan la variedad alta serían
evaluados favorablemente en las primeras, pero negativamente en las
segundas, y que los que usan la variedad baja sean evaluados pobremente en
las primeras pero favorablemente en las segundas (cf. Fasold, 1984). Los
estudios de actitudes lingüísticas, sin embargo, no siempre han arrojado
estos resultados. Uno de los más conocidos es el trabajo de Carranza
& Ryan (1975) que muestra cómo un grupo de chicanos prefiere el
inglés, la variedad alta, al
español, la variedad baja en los Estados Unidos, no solamente en las
escalas racionales o de status, sino también en las escalas de solidaridad.
En nuestro estudio, los informantes
prefirieron a los hablantes merideños en las preguntas correspondientes a
ambas escalas. Esto fue notorio en la escala de estatus, y en un
porcentaje un poco menor en la escala de la solidaridad, donde sin
embargo, el merideño mayor fue ampliamente preferido a los demás. De
ahí se concluye que el dialecto de prestigio, para los merideños, es su
propio dialecto. En la escala de la solidaridad el dialecto de Caracas
parece gozar de un poco más de simpatía, aunque tampoco en lo emotivo
iguala su preferencia por el dialecto de Mérida.
Este estudio corrobora los resultados de
trabajos anteriores (Álvarez y Medina, 1999 y Álvarez, Martínez y Urdaneta,
2001). El primero de los citados fue realizado con la misma metodología,
es decir, utilizando una cinta estímulo; en el segundo, se usó una
encuesta indirecta). En el presente trabajo, como se dijo anteriormente,
se controló la variable grupo socioeconómico al elegir hablantes de clase media alta. Esto
se hizo con una segunda intención, dado
que, generalmente, es este grupo social quien dicta la norma lingüística
de una comunidad de habla. Se introdujo la variable edad, con el fin de averiguar si la voz de una persona joven
podía resultar más atractiva para los informantes; sin embargo, no lo fue.
Los trabajos
llevados a cabo en el campo de las actitudes lingüísticas muestran, como
dijimos anteriormente, que los informantes prefieren la variedad alta
también en las escalas afectivas. En nuestro estudio, en cambio, la
variedad regional no es
valorada pobremente por sus hablantes. En las escalas de inteligencia o de
estatus, así como también en las escalas afectivas son los hablantes
merideños quienes obtienen los más altos porcentajes de preferencia.
Conclusiones
Los resultados de este estudio nos llevan a cuestionar la
creencia de que el dialecto del poder es siempre el dialecto de prestigio.
Recordemos que el estudio sobre la norma culta de las principales ciudades
de Hispanoamérica tenía como presupuesto que era el dialecto de Caracas,
la capital del país, el que representaba la norma regional venezolana. Hemos visto, en estudios como el
de Malaver (en prensa) sobre las actitudes de los caraqueños, cómo tampoco los caraqueños sienten su propio dialecto como
prestigioso.
Al presentar una cinta grabada por cuatro
hablantes, hombres, de clase media, pero de dos grupos etarios diferentes,
pudimos constatar la preferencia de los informantes por
los hablantes merideños en las preguntas relacionadas con el estatus, lo
que indica que el dialecto de
su ciudad tiene mayor prestigio que el
dialecto de la capital. En el terreno de la solidaridad también se
prefiere el dialecto merideño, aunque
con algunas restricciones porque, en preguntas aisladas, el joven
caraqueño fue considerado como el más simpático y elegido también para animar una
fiesta.
Nuestro
trabajo no agota el
tema de las actitudes lingüísticas por lo reducido de la muestra, aunque
parece evidenciar que, en la
ciudad de Mérida, el dialecto de prestigio es, ciertamente, la variedad merideña. En las
escalas de solidaridad y simpatía hay una evaluación positiva del
dialecto de Caracas por razones que todavía no explicamos a cabalidad.
Referencias
Álvarez, A. et alii (2000): Acevedo, V., Colmenares, S.
Jiménez, S. Martínez, H. Moreno, A. Pineda, L, Quintanillo, D. Silva, D. Toro, T. Torrealba, J. Urdaneta, L. Urrea, C. Uzcátegui, R. & Villareal, E. Actitudes lingüísticas en
habitantes de la ciudad de Mérida. Trabajo de Seminario presentado en las
I Jornadas de Lingüística de la Escuela de Letras, Universidad de Los
Andes.
Álvarez, A., H. Martínez & L. Urdaneta (2001).
Actitudes lingüísticas en Mérida y Maracaibo. Otra cara de la
identidad. Boletín
Antropológico, Mérida. Actitudes lingüísticas hacia distintas
variedades dialectales del español latinoamericano y
peninsular.Vol.II,52: 145-166
Álvarez, Alexandra & Anderzon Medina.(1999). “I love Caracas”. Language attitudes
in High School Students from the Venezuelan Andes. Memorias de AVEPLEFE. Mérida:
Universidad de Los Andes.
Bentivoglio, Paola & Mercedes Sedano. (1999). Matthias Perl & Klaus Pörtl (eds.) Identidad cultural y lingüística en Colombia, Venezuela y
en el Caribe hispánico. Tübingen:
Niemeyer: 135-160.
Bourdieu, Pierre. (1998). La distinción. Criterio y bases
sociales del gusto. Madrid: Taurus.
Carranza, Miguel (1992). Attitudinal research on Hispanic language
varieties. Ryan, Ellen B. & Howard Giles (1982) Attitudes towards
language variation. London: Arnold 63-83.
Fasold, Ralph. (1984) The
sociolinguistics of society. London. Blackwell.
Malaver, Irania (en prensa). Dime cómo crees que hablas y te
diré quién eres: Actitudes lingüísticas en la comunidad de habla
caraqueña. Una mirada indagatoria a un sentir colectivo.
Moreno Fernández, Francisco. (1999). Sociolingüística y
sociología del Lenguaje. Barcelona:
Ariel.
Weber, Max (1904, 1968). The Protestant Ethic and the Spirit of
Capitalism. New York: Bedminister Press.
Anexos
I. CUESTIONARIO
La empresa
para la cual trabajamos
(Crisálida) busca personal para una oficina comercial en el área andina,
que trabajará en la integración de Venezuela en el Merco-Sur. El éxito de una
empresa se ve incrementado
con la contratación del personal adecuado.
Tratamos de ver qué tipo de persona debemos contratar y para ello
hemos decidido preguntar directamente a los usuarios quienes son las
personas que merecen su respeto y simpatía.
Usted
oirá a cuatro personas leer un mismo texto sobre comercio regional.
Después de haber oído la cinta una o dos veces, le pedimos responda para
nosotros una serie de preguntas que nos ayudarán a calificarlas en una
escala de preferencias.
Le pedimos
que llene, además, algunos datos personales, pero que NO de su nombre. Le agradecemos su colaboración.
Datos Personales:
Sexo: Masculino_____
Femenino_____
Edad: _____ años.
Ciudad de nacimiento: ____________________________________________
Profesión:______________________________________________________
Si es (o fue) estudiante universitario, escriba
el nombre de su Universidad y de su
Carrera:_______________________________________________________
1. ¿Si usted tuviera que enviar a una
persona de su país a un congreso internacional, ¿cuál de las cuatro elegiría?
1__ 2
__ 3__ 4__
2. ¿Con cuál quisiera hablar sobre sus problemas en el trabajo?
1__ 2
__ 3__ 4__
3. ¿A quién le gustaría pedirle un
consejo?
1__ 2
__ 3__ 4__
4. ¿A cuál le prestaría dinero?
1__ 2
__ 3__ 4__
5. ¿Quién de ellos es universitario?
1__ 2
__ 3__ 4__
6. ¿Cuál de esas personas es apta para gerente?
1__ 2
__ 3__ 4__
7. ¿Cuál es empleado oficinista?
1__ 2
__ 3__ 4__
8. ¿Quién animaría mejor una fiesta?
1__ 2
__ 3__ 4__
9. ¿Cuál le gustaría que formara parte de
su familia?
1__ 2
__ 3__ 4__
10.
¿Cuál le resulta más simpático?
1__ 2
__ 3__ 4__
11. ¿Con cuál le gustaría hablar sobre los
problemas del país?
1__ 2 __ 3__
4__
12. ¿Cuál de los hablantes manejarían
mejor un momento de crisis de la empresa?
1__ 2 __ 3__
4__
II. Texto de la cinta estímulo
La Comunidad Andina y el (MERCOSUR) son un enorme espacio
territorial, económico y social que ofrecen grandes perspectivas de
crecimiento para nuestro país y refleja, a su vez, un importante peso
negociador para alcanzar una inserción más favorable y competitiva en el
escenario mundial.
Luego de haber suscrito nuevos acuerdos de preferencias
arancelarias con Brasil y Argentina, la Comunidad Andina continuará las
negociaciones para la creación de una Zona de Libre Comercio con el
MERCOSUR, las cuales deberán concluir dentro de un año. Venezuela como
país miembro de la Comunidad Andina tiene gran interés en este proceso,
por ello es muy importante estudiar el impacto que sobre su economía
tendrá la puesta en vigencia de un acuerdo de libre comercio entre estos
dos importantes bloques de integración suramericana.

Notas en este documento.
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