El dialecto de prestigio: un estudio de  actitudes de hablantes merideños[1]

Álvarez, Alexandra ,Profesora Titular de la  Escuela de Letras

Gabriela Hoffmann, estudiante de la Escuela de Idiomas

&  María Josefina Valeri, estudiante de la Escuela de Letras

Universidad de Los Andes

INTERLENGUAS: Mérida: Universidad de Los Andes

xandra@cantv.net;   famhoff@icnet.com.vemjvaleri@yahoo.com

 

 

Actitudes lingüísticas, prestigio, poder, sociolingüística. 

 

Se ha supuesto, generalmente, que el dialecto del poder es también el dialecto de prestigio. Los resultados de este estudio sobre las actitudes lingüísticas de los hablantes merideños en relación con las variedades de Caracas y Mérida, su ciudad, nos llevan a cuestionar esta creencia.  Los estudios llevados a cabo en el campo de las actitudes lingüísticas muestran que los informantes prefieren la variedad alta no solamente en las escalas de estatus, sino también en las de solidaridad.  Se habría podido también conjeturar que había una situación diglósica del dialecto  de la capital por sobre la variedad regional. Sin embargo, en esta investigación, en las escalas de inteligencia o de estatus, así como también, en las escalas afectivas,    los hablantes merideños  obtuvieron porcentajes más altos de preferencia que los caraqueños. Estos resultados son interesantes porque muestran que en Mérida, a pesar de ser el dialecto caraqueño la variedad hablada en la capital del país y por lo tanto en el centro del poder, la variedad de Caracas no se considera  prestigiosa.

 

Language attitudes, prestige, power, Sociolinguistics.

 

It has generally been said that the dialect of power is also  the dialect of prestige.  The results of this study about language attitudes of the inhabitants of Mérida, Venezuela, with relation to the varieties of both their city and that of the capital of the country, Caracas, lead us to question this belief.  Studies in language attitudes have shown that speakers prefer the high variety not only with regards to status, but also in solidarity scales. If this had  been the case, we could  have followed that both varieties stood in a diglosic relationship. However, in this piece of research, Mérida speakers received the highest percentages in both rational and affective scales. These results are interesting because they show that in Mérida, the dialect of the capital  therefore the variety of power is not the prestige variety.

 

 

  

1. Introducción

 

                        El estudio de las actitudes lingüísticas refiere a la importancia social del lenguaje, en el sentido de que éste es un símbolo de pertenencia al  grupo; pero  además, es un instrumento útil para identificar las relaciones de poder entre los individuos o las comunidades a las que ellos pertenecen.   El estudio de las actitudes se basa en los juicios de valor que se forman los individuos ante las distintas maneras de hablar y la postura que desencadenan los sistemas de creencias. Para Moreno Fernández (1998, p.179) “La actitud lingüística es una manifestación de la actitud social de los individuos, distinguida por centrarse y referirse específicamente tanto a la lengua, como al uso que de ella se hace en sociedad…"

 

            El estudio que sirve directamente de base al nuestro es el de Bentivoglio y Sedano (1999) sobre  la actitud de caraqueños y madrileños hacia las distintas variedades del español. Su  objetivo   fue  conocer la actitud que mostraban ambos grupos hacia su propia variedad regional y hacia las variedades de otros países del continente: Colombia, Argentina, Cuba,  Canarias y  México.  La metodología  de ese estudio se centró en una cinta estímulo con fragmentos de habla informal de siete mujeres, cada una de ellas nacida y residenciada en una ciudad hispanohablante diferente.    El método   seleccionado para la encuesta fue el del cuestionario directo: las respuestas permitían obtener una serie de datos de la actitud hacia la variedad dialectal de los hablantes de la cinta.

 

            Bentivoglio y Sedano (1999) muestra que los  dialectos valorados positivamente en la primera parte del cuestionario son diferentes en Caracas y en Madrid; en ambas ciudades se otorga  importancia   al dialecto propio, pero el dialecto de Madrid ocupa un lugar más importante para los madrileños que el que ocupa el de Caracas para los caraqueños;  es notable la admiración de los caraqueños por el dialecto de Bogotá, mientras que los madrileños se centran en su propio dialecto; el grupo de Caracas identifica, en una proporción bastante alta, todos los dialectos, con excepción del de Las Palmas en Canarias, mientras que los madrileños identifican mejor este último, pero poseen poca capacidad para identificar a los dialectos americanos.  

 

            En los Andes,    Alvarez y Medina (1999)   estudian las actitudes de estudiantes de bachillerato hacia las principales variedades dialectales más representativas de Venezuela (central, oriental, zuliano, llanero y andino y, entre estos últimos, el merideño, el trujillano y el tachirense), basándose en el modelo de Bentivoglio y Sedano (1999). La hipótesis del trabajo había sido que, en Los Andes venezolanos, el dialecto de mayor prestigio es el dialecto central por tratarse del dialecto de la capital del país. Sin embargo, esta hipótesis no se pudo corroborar, pues el estudio mostró que los adolescentes tachirenses consideran su propia variedad como prestigiosa.  Los jóvenes de la región andina eligieron su propia variedad en las preguntas relacionadas con la inteligencia y la simpatía. Sólo en las respuestas a las preguntas relacionadas con la representación  del país como totalidad ante el exterior, no se eligió el dialecto de los Andes.   

 

            En dos estudios  sobre actitudes lingüísticas en los Andes, realizado por Álvarez et allii  (2000) sobre Mérida, y por Álvarez, Martínez y Urdaneta (2001) en relación con las ciudades de Mérida y Maracaibo,  con preguntas  directas sobre el dialecto que preferían los informantes para realizar diferentes funciones, se encontró en Mérida una preferencia acentuada por el dialecto de Los Andes   por sobre el dialecto central. El dialecto de los Andes se consideró apropiado para usarse   en lo cultural y político, tanto en el país como en el extranjero, mientras el resto de los dialectos obtuvieron muy bajos porcentajes. En las preguntas afectivas, los informantes   mostraron mayor preferencia por el dialecto de los Andes, luego por el zuliano  y finalmente por el dialecto central.     El dialecto central fue valorado en lo afectivo  en relación con la política, el erotismo y  la representación de la norma lingüística venezolana.  El dialecto zuliano, por su parte,  obtuvo un porcentaje alto en las preguntas afectivas, pero sólo debido a que, en el mayor número de enunciados, se eligieron las preguntas con carácter negativo, relacionadas al regaño y lo ordinario del dialecto.  Las respuestas al mismo cuestionario pasado en Maracaibo  indicaron una preferencia hacia la variedad merideña en las respuestas racionales pero la valoración de lo propio, lo zuliano, en las afectivas.

 

            El presente trabajo se centró en el dialecto de prestigio.  Partimos de la base de que generalmente   la variedad hablada por los habitantes de la capital de un  país es  la variedad más valorada social y culturalmente, para proponer la hipótesis de que la variedad caraqueña debía ser la de más prestigio en el país, por sobre las variedades regionales.  Weber (1962) distingue, en las dimensiones de la estratificación social, la riqueza,  el poder y el prestigio o capital cultural.   Cita, como base de ellas, el estatus económico, el estatus político  y el estatus social. Este último proporciona a la gente un sentido de igualdad y respeto (cf. Bourdieu, 1984).  Muchas veces hemos equiparado el poder con el prestigio, para referirnos  a la norma lingüística. Así por ejemplo,   la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina propuso el estudio de las normas cultas de las distintas capitales de Hispanoamérica y se dio por sentado, en ese momento,  que la variedad culta  de Caracas proporcionaba también la norma de prestigio de Venezuela.  Creemos que todavía hacen falta estudios que tomen en cuenta las razones históricas  que puedan contribuir a estas valoraciones, como lo son por ejemplo, las divisiones políticas en la época colonial (cf. Álvarez, Martínez y Urdaneta, 2001).

 

 

2. Metodología

 

En el presente trabajo, estudiamos   las actitudes lingüísticas de 40 informantes merideños hacia  los dialectos de Mérida y del centro del país. Para ello se les presentó una cinta estímulo en la que cuatro voces, dos de caraqueños y dos de merideños, viejos y jóvenes para cada ciudad, leían un texto sobre la Comunidad Andina y el Mercosur.  Los hablantes elegidos  para grabar la cinta fueron universitarios todos, de clase media y de fenotipo blanco.   Hacemos énfasis en  estas características  para indicar que los resultados son producto de las actitudes de los encuestados frente a los dialectos respectivos y de sus sistemas de creencias evaluativas;  no se deben a diferencias ni de la calidad de lectura de los hablantes grabados, ni de su grupo social, ni de sus personas, por cuanto la población es bastante homogénea.  En otras palabras, los informantes tuvieron una postura hacia las variedades dialectales de los hablantes, pero no hacia las personas.

 

            Se les pidió a los informantes que escucharan la cinta estímulo  y que luego respondieran a  12 preguntas  que buscaban caracterizar a los cuatro hablantes: todos de sexo masculino, dos merideños  y dos caraqueños. Se eligió en ambos casos una persona  de unos 30 años, que denominaremos de ahora en adelante "joven" y otro de unos 60 años, que llamaremos "mayor". Así hablaremos del un merideño mayor (el hablante merideño de 60 años), de un merideño joven (el hablante merideño de 30 años), de un caraqueño mayor (el hablante caraqueño de 60 años) y de un caraqueño joven (el hablante caraqueño de 30 años). De esta manera se buscó controlar el grupo social y el género de los informantes, para que las variables dependientes fueran la edad y el lugar de origen.

 

Para ocultar nuestro propósito de estudiar el lenguaje en sí mismo, y las actitudes hacia éste, decidimos  presentarnos como representantes de una  empresa ficticia llamada  Crisálida, que estaría en busca de personal para una oficina comercial en el área andina y  que trabajaría en la integración de Venezuela en el Mercosur. Nuestro propósito era, en realidad,  observar cuál era el dialecto preferido por nuestros informantes en cuanto a las esferas de estatus y de solidaridad, cuando respondieran a un cuestionario indirecto sobre diferentes tema (ver Anexo). Los cómputos arrojaron  los resultados siguientes:

 

Los encuestados prefirieron al joven merideño, seguido por el   merideño de mayor, para enviarlo a un congreso internacional (P1). Al merideño mayor lo eligieron  por sobre el joven merideño para hablar sobre sus problemas en su trabajo (P2). Para pedir un consejo,   eligen  por igual al   merideño mayor y al  merideño joven (P3).  En cambio, prefieren al  merideño mayor  para prestarle dinero, seguidos por el merideño menor, aunque la diferencia entre los otros tres no parece significativa (P4).

 

Identificaron como universitario al caraqueño joven, en relación con los estudios (P5). En cuanto a la profesión,   el merideño joven fue considerado apto para gerente,   seguido por el merideño mayor (P6). En la pregunta sobre cuál de los hablantes es empleado oficinista, fueron considerados en ese nivel de empleo el caraqueño mayor y el merideño joven (P7).

 

El joven caraqueño fue preferido, con mucha ventaja, para animar una fiesta (P8). Para formar parte de la familia  lo fueron el caraqueño joven y el merideño mayor (P9). El joven caraqueño fue también  valorado como el más simpático de los hablantes (P10).

 

  Encontramos por el contrario que, sobre los problemas del país, se prefiere hablar con los merideños (P11), especialmente con la persona mayor, mientras  se piensa que manejaría mejor un momento de crisis en la empresa el joven merideño (P12).

 

Análisis 

 

            Cuando hay dos variedades con diferentes niveles de prestigio, los hablantes consideran a la variedad llamada "alta" como apropiada para aquellas funciones relacionadas con el estatus, como son  la  religión, el gobierno y la educación,  y la variedad "baja" o popular con otras funciones, relacionadas con la solidaridad, el hogar y  la intimidad. Estas variedades pueden ser lenguas diferentes, dialectos de una misma lengua o variedades de una lengua funcionalmente diferenciadas (cf. Moreno Fernández, 1998, p, 231).  Sería lógico pensar que el dialecto hablado en la capital del país, y más aún por el grupo socioeconómico alto, cumpliría las funciones de la variedad alta, mientras que los dialectos del interior del país podrían no ser valorados como variedades prestigiosas:   también hay una relación entre las actitudes y el prestigio, así, las actitudes lingüísticas suelen favorecer  a  los dialectos de alto nivel social y cultural y  a los grupos de poder.

 

            De los estudios realizados hasta ahora en Venezuela, el dialecto de la región que ostenta el poder político, es decir, el dialecto central, no parece ser el dialecto de prestigio del país, ni siquiera entre sus propios hablantes. Malaver (en prensa) señala que los caraqueños prefieren, en primer lugar, el español peninsular y, en segundo lugar, el español  de Bogotá, y sólo un porcentaje mínimo piensa que en Caracas se habla  muy bien  el español. Obediente (1999: 219) muestra cómo se está dando un proceso de revalorización del ser andino dentro de la propia comunidad regional". Alvarez y Medina (1999) concluyen que la aparente preferencia que tienen los jóvenes liceales andinos por el dialecto de Caracas, en las escalas afectivas, puede deberse a una moda lingüística (age grading) y  podría revertirse más tarde. 

 

            Por otra parte, dado que la variedad alta puede relacionarse con  el estatus o lo racional y la variedad baja con la solidaridad o lo  emotivo, es posible pensar que, para los tópicos relacionados con el estatus, como por ejemplo, el hecho de enviar a una persona a un congreso internacional, se elija a  la persona que hable el dialecto de prestigio.  Por el contrario, para las funciones relacionadas con la solidaridad, la amistad o la intimidad, como animar una fiesta, podría preferirse la persona que hablara la variedad baja, o más popular. Esta tendencia podría,  en sentido contrario, hacernos suponer que la variedad de lenguaje que hable la persona elegida para animar una fiesta debería señalarnos cuál es la variedad que está en la escala de la solidaridad y por lo tanto la candidata a ser considerada la variedad popular; de igual manera, la variedad hablada por la persona escogida para ir a un congreso internacional debería indicarnos cuál es la variedad que está en la escala del estatus, y también la candidata a ser considerada como el dialecto de prestigio.

 

Es notorio y ha sido objeto de estudios en otros campos, el hecho de que lo racional y lo emotivo no pueden separarse totalmente; sin embargo, es un criterio usado frecuentemente en Sociolingüística, para facilitar el análisis de este tipo de materiales (cf. Fasold, 1984). Decidimos utilizar este criterio y, después de contabilizar los resultados y con la finalidad analizarlos, procedimos a separar  las preguntas relacionadas con lo racional, o el estatus de aquellas relacionadas con lo emotivo o la solidaridad, de acuerdo con el Cuadro 1:

  

Estatus

Solidaridad

1

2

5

3

6

4

7

8

11

9

12

10

 

Cuadro 1. Las preguntas de la encuesta

 según las escalas de estatus y  solidaridad

 

Al separar los resultados de las preguntas relacionadas con el estatus de las relacionadas con la solidaridad, obtuvimos los siguientes resultados. En las preguntas relacionadas con el estatus, el  joven merideño (H3) superó con 34%  al   merideño mayor (H1)  edad con un 30%, seguidos por el  caraqueño joven  (H4) con un 19% y el caraqueño mayor  (H2) con un 17%. En total,  en   las preguntas racionales  puede observarse, por una parte, que la preferencia por los merideños (64%) casi dobla la preferencia por los hablantes caraqueños  (36%) Observamos estos porcentajes en el Cuadro 3:

 

Cuadro 3.  El estatus o lo racional

 

 

 En las preguntas relacionadas con la solidaridad, se prefirió al   merideño mayor en un 33%, seguido de ambos hablantes jóvenes, cada uno con   un   26%, y del caraqueño mayor con un 15%.  Vemos, nuevamente, en total, que los hablantes merideños (59%) superan a los caraqueños (41%) en las preferencias de los informantes. La edad no parece ser relevante: los jóvenes fueron preferidos en un 52%, mientras que los hablantes de más edad  lo fueron en un 48%. Sólo en  la pregunta relativa a quién manejaría mejor una empresa en momentos de crisis parece preferirse a una persona joven. El siguiente gráfico nos muestra los porcentajes

 

.

Cuadro 2. La solidaridad o lo emotivo 

 

Vemos que la preferencia de los merideños es endocéntrica, mientras que según Malaver (en prensa), la de los caraqueños es exocéntrica. Estos resultados son interesantes porque muestran que los merideños no consideran como prestigiosa la variedad de Caracas, a pesar de ser   la variedad hablada en la capital del país y por lo tanto en el centro del poder. Si hubiera sido éste el caso, hubiéramos podido conjeturar que había una situación diglósica del dialecto  de la capital por sobre la variedad regional.

 

Por otra parte, si las escalas de evaluación incluyen ítemes de inteligencia o estatus por una parte y, por la otra,  ítemes de solidaridad o emotivos, podría pensarse que los hablantes que usan la variedad alta serían evaluados favorablemente en las primeras, pero negativamente en las segundas, y que los que usan la variedad baja sean evaluados pobremente en las primeras pero favorablemente en las segundas (cf. Fasold, 1984). Los estudios de actitudes lingüísticas, sin embargo, no siempre han arrojado estos resultados. Uno de los más conocidos es el trabajo de Carranza & Ryan (1975) que muestra cómo un grupo de chicanos prefiere el inglés, la variedad alta,  al español, la variedad baja en los Estados Unidos, no solamente en las escalas racionales o de status, sino también en las escalas   de solidaridad.

 

En nuestro estudio, los informantes prefirieron a los hablantes merideños en las preguntas correspondientes a ambas escalas. Esto fue notorio en la escala de estatus, y en un porcentaje un poco menor en la escala de la solidaridad, donde sin embargo, el  merideño mayor fue ampliamente preferido a los demás. De ahí se concluye que el dialecto de prestigio, para los merideños, es su propio dialecto. En la escala de la solidaridad el dialecto de Caracas parece gozar de un poco más de simpatía, aunque tampoco en lo emotivo iguala su preferencia por el dialecto de Mérida.

 

Este estudio corrobora los resultados de trabajos anteriores (Álvarez y Medina, 1999 y  Álvarez, Martínez y Urdaneta, 2001). El primero de los citados fue realizado con la misma metodología, es decir, utilizando una cinta estímulo; en el segundo, se usó una encuesta indirecta). En el presente trabajo, como se dijo anteriormente, se controló la variable grupo  socioeconómico al elegir hablantes de clase media alta. Esto se hizo con una segunda intención,  dado que, generalmente, es este grupo social quien dicta la norma lingüística de una comunidad de habla. Se introdujo la variable edad,   con el fin de averiguar si la voz de una persona joven podía resultar más atractiva para los informantes;  sin embargo, no lo fue.

 

Los  trabajos llevados a cabo en el campo de las actitudes lingüísticas muestran, como dijimos anteriormente, que los informantes prefieren la variedad alta también en las escalas afectivas. En nuestro estudio, en cambio, la variedad regional  no es valorada pobremente por sus hablantes. En las escalas de inteligencia o de estatus, así como también en las escalas afectivas son los hablantes merideños quienes obtienen los más altos porcentajes de preferencia.     

 

Conclusiones

 

             Los resultados de este estudio nos llevan a cuestionar la creencia de que el dialecto del poder es siempre el dialecto de prestigio. Recordemos que el estudio sobre la norma culta de las principales ciudades de Hispanoamérica tenía como presupuesto que era el dialecto de Caracas, la capital del país, el que representaba la norma regional venezolana.  Hemos visto, en estudios como el de Malaver (en prensa) sobre las actitudes de los caraqueños,   cómo tampoco los caraqueños  sienten su propio dialecto como prestigioso. 

 

Al presentar una cinta grabada por cuatro hablantes, hombres, de clase media, pero de dos grupos etarios diferentes, pudimos constatar  la  preferencia de los informantes por los hablantes merideños en las preguntas relacionadas con el estatus, lo que  indica que el dialecto de su ciudad tiene mayor prestigio que  el dialecto de la capital. En el terreno de la solidaridad también se prefiere el dialecto merideño, aunque  con algunas restricciones porque, en preguntas aisladas, el joven caraqueño fue considerado como el más simpático y  elegido también para animar una fiesta.

 

Nuestro  trabajo  no agota el tema de las actitudes lingüísticas por lo reducido de la muestra, aunque parece evidenciar que,  en la ciudad de Mérida, el dialecto de prestigio es, ciertamente,  la variedad merideña. En las escalas de solidaridad y simpatía hay una evaluación positiva del dialecto de Caracas por razones que todavía no explicamos a cabalidad.

 

 

 

 

 

Referencias

 

Álvarez, A. et alii (2000): Acevedo, V., Colmenares, S. Jiménez, S. Martínez, H. Moreno, A.  Pineda, L, Quintanillo, D. Silva, D. Toro, T. Torrealba, J.  Urdaneta, L. Urrea, C.  Uzcátegui, R. & Villareal, E.  Actitudes lingüísticas en habitantes de la ciudad de Mérida. Trabajo de Seminario presentado en las I Jornadas de Lingüística de la Escuela de Letras, Universidad de Los Andes.

Álvarez, A., H. Martínez & L. Urdaneta (2001). Actitudes lingüísticas en Mérida y Maracaibo. Otra cara de la identidad.  Boletín Antropológico, Mérida. Actitudes lingüísticas hacia distintas variedades dialectales del español latinoamericano y peninsular.Vol.II,52: 145-166

Álvarez, Alexandra & Anderzon Medina.(1999).  “I love Caracas”. Language attitudes in High School Students from the Venezuelan Andes. Memorias de AVEPLEFE. Mérida: Universidad de Los Andes.

Bentivoglio, Paola & Mercedes Sedano. (1999).  Matthias Perl & Klaus Pörtl (eds.) Identidad cultural y lingüística en Colombia, Venezuela y en el Caribe hispánico. Tübingen: Niemeyer: 135-160. 

Bourdieu, Pierre. (1998). La distinción. Criterio y bases sociales del gusto.  Madrid: Taurus.

Carranza, Miguel (1992).  Attitudinal research on Hispanic language varieties. Ryan, Ellen B. & Howard Giles (1982) Attitudes towards language variation.  London: Arnold 63-83.

Fasold, Ralph. (1984) The sociolinguistics of society. London.  Blackwell.

Malaver, Irania (en prensa). Dime cómo crees que hablas y te diré quién eres: Actitudes lingüísticas en la comunidad de habla caraqueña. Una mirada indagatoria a un sentir colectivo.

Moreno Fernández, Francisco. (1999). Sociolingüística y sociología del Lenguaje.  Barcelona: Ariel.

Weber, Max (1904, 1968). The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism. New York: Bedminister Press.

 


 

Anexos

 

I. CUESTIONARIO

 

La empresa para la cual  trabajamos (Crisálida) busca personal para una oficina comercial en el área andina, que trabajará en la integración de Venezuela en el Merco-Sur.    El éxito de una empresa  se ve incrementado con la contratación del personal adecuado.  Tratamos de ver qué tipo de persona debemos contratar y para ello hemos decidido preguntar directamente a los usuarios quienes son las personas que merecen su respeto y simpatía.

 

Usted oirá a cuatro personas leer un mismo texto sobre comercio regional. Después de haber oído la cinta una o dos veces, le pedimos responda para nosotros una serie de preguntas que nos ayudarán a calificarlas en una escala de preferencias.  

 

Le pedimos que llene, además, algunos datos personales, pero que NO de su nombre.  Le agradecemos su colaboración.

 

 

 

Datos Personales:

 

Sexo:   Masculino_____              Femenino_____

Edad:   _____  años.

 

Ciudad de nacimiento: ____________________________________________

 

Profesión:______________________________________________________

 

Si es (o fue)  estudiante universitario, escriba el nombre de su Universidad y de su Carrera:_______________________________________________________

 

 


1. ¿Si usted tuviera que enviar a una persona de su país a un congreso internacional, ¿cuál  de las cuatro elegiría?

1__  2 __  3__  4__

 

2. ¿Con cuál quisiera hablar sobre sus problemas en el trabajo?

 

1__  2 __  3__  4__

 

3. ¿A quién le gustaría pedirle un consejo?

 

1__  2 __  3__  4__

 

4. ¿A cuál le prestaría dinero?

 

1__  2 __  3__  4__

 

5. ¿Quién de ellos es universitario?

 

1__  2 __  3__  4__

 

6. ¿Cuál de esas personas es apta para gerente?

 

1__  2 __  3__  4__

 

7. ¿Cuál es empleado oficinista?

 

1__  2 __  3__  4__

 

8. ¿Quién animaría mejor una fiesta?

 

1__  2 __  3__  4__

 

9. ¿Cuál le gustaría que formara parte de su familia?

 

1__  2 __  3__  4__

 10. ¿Cuál le resulta más simpático?

 

1__  2 __  3__  4__

 

11. ¿Con cuál le gustaría hablar sobre los problemas del país?

 

                                                           1__  2 __  3__  4__

 

12. ¿Cuál de los hablantes manejarían mejor un momento de crisis de la empresa?

 

                                                           1__  2 __  3__  4__

 

 

 

II. Texto de la cinta estímulo

 

La Comunidad Andina y el (MERCOSUR) son un enorme espacio territorial, económico y social que ofrecen grandes perspectivas de crecimiento para nuestro país y refleja, a su vez, un importante peso negociador para alcanzar una inserción más favorable y competitiva en el escenario mundial.

            Luego de haber suscrito nuevos acuerdos de preferencias arancelarias con Brasil y Argentina, la Comunidad Andina continuará las negociaciones para la creación de una Zona de Libre Comercio con el MERCOSUR, las cuales deberán concluir dentro de un año. Venezuela como país miembro de la Comunidad Andina tiene gran interés en este proceso, por ello es muy importante estudiar el impacto que sobre su economía tendrá la puesta en vigencia de un acuerdo de libre comercio entre estos dos importantes bloques de integración suramericana.

 


Notas en este documento.

[1] Este trabajo fue financiado por el CDCHT a través del proyecto H-629-06-B

 

 

 

    

 

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